Sacerdote rescata a esclavas del cibersexo que estuvieron cautivas cinco años

La Republica

Salieron de Corea del Norte con la esperanza de encontrar un trabajo y terminaron en las redes de la esclavitud sexual en China. Su salvación llegó con un inesperado libertador.

Un grupo de migrantes de Corea del Norte logró escapar del cautiverio al que fueron sometidas en Yanji, China, como esclavas del cibersexo. Su huida se dio gracias a la labor del sacerdote apodado ‘Schindler asiático’.

Una de las rescatadas es Lee Yumi -cuyo nombre fue cambiado para proteger su identidad-, quien relata que la mantuvieron cautiva junto con otras chicas en un pequeño apartamento y que la obligaron a actuar en shows sexuales frente a una cámara web.

Lee había cruzado el río Tumen -que separa China y Corea del Norte- como parte de un grupo de ocho niñas, luego de huir de un hogar que consideraba muy estricto.

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Fue llevada por un agente que le prometió que trabajaría en un restaurante. Sin embargo, al cruzar la frontera, la vendió a una mafia de cibersexo en el noreste de China por 30 000 yuanes (alrededor de 4340 dólares).

“Cuando me enteré, me sentí tan humillada (…) Comencé a llorar y pedí que me dejen ir, pero el jefe dijo que había pagado mucho dinero por mí y que ahora tenía una deuda con él”, indicó Lee a CNN.

Su captor fue un hombre de Corea del Sur, quien se quedaba con todo el dinero de las jóvenes y solo las dejaba salir en grupo a un parque cercano cada seis meses, siempre bajo su supervisión. El resto del tiempo, Lee se sometía a la voluntad de los aficionados del cibersexo.

parque esclavasParque al que eran llevadas cada seis meses, bajo vigilancia de su captor. Foto: CNN.

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“Algunos de los hombres solo querían hablar, pero la mayoría quería más. Me pedían que simulara poses sugerentes o me desnudara y me tocara. Tuve que hacer todo lo que me pidieron”, recuerda Lee.

La joven pensó muchas veces en el suicidio, pero ni siquiera podía intentarlo porque su “jefe” siempre las observaba.

“Durante esas salidas, siempre se quedaba a nuestro lado, así que nunca pudimos hablar con nadie”, lamenta.

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El Schindler asiático, su salvación

En uno de sus encuentros con extraños, logró contactarse con un pastor hombre que lo contactó Chun Ki-Won, un sacerdote de Corea del Sur que ha ayudado a huir a las víctimas de trata de Corea del Norte por 20 años, por lo que los medios coreanos lo han apodado el “Schindler asiático”.

Durante su conversación virtual, el hombre le dijo a Lee: “No te preocupes, vamos a rescatarte”. Mientras comenzaba a llorar, Lee le respondió “Gracias. Estoy asustada”.

"Compró una computadora portátil y me permitió tomar el control de la pantalla de forma remota, para que pudiera enviar mensajes sin que mi jefe se diera cuenta", dijo Lee.

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Asimismo, el hombre le dio el número telefónico de Chun Ki-Won, líder de la iglesia Durihana.

Lee contactó a Chun en septiembre de 2018 mediante KakaoTalk, un servicio de mensajería coreano. Desde ese momento, comenzaron a elaborar un minucioso plan de rescate.

El 26 de octubre, mientras el jefe de Lee no estaba, los miembros de Durihana llegaron al edificio y rescataron a Lee y Kwang -otra cautiva- atando cuerdas a sus sábanas anudadas. Las migrantes -que solo pudieron llevar una mochila pequeña con cosas esenciales- lograron bajar de forma segura.

rescateLas jóvenes viajaron en varios medios de transporte para llegar al consulado surcoreano fuera de China. Izquierda: El sacerdote Chun Ki-Won, quien dirigió la operación de rescate. Foto: CNN.

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Luego de una agitada travesía en autobuses y trenes con pasaportes coreanos falsos, las jóvenes tuvieron que cruzar a un país vecino -que no se ha revelado por razones de seguridad- para dirigirse a la embajada de Corea del Sur, pues en la sede diplomática de ese país en China se suele deportar a los norcoreanos.

Lo último que se supo de ellas fue que se sometieron a los interrogatorios de la embajada, para que se decida si podrán ingresar a Corea del Sur, y alcanzar la ansiada libertad.

Con información de CNN.