Hijos pueden heredar efectos nocivos de traumas de los padres, según la epigenética

Estefany Lujan
6 05 2019 | 13:58h

Los eventos traumáticos en la vida de una persona no se limitan a quienes lo padecieron en primera persona. Los efectos se extienden al ADN de los hijos e incluso al de los nietos, según la epigenética.

Las experiencias traumáticas vividas por una persona tendrían un impacto en su árbol genealógico. Estudios científicos respaldan que los efectos de un trauma pueden transmitirse a los hijos y nietos, según la epigenética. No producen un cambio en el código genético, pero pequeñas etiquetas químicas se agregan o eliminan del ADN en respuesta a los cambios en el entorno en el que se vive, son modificaciones epigenéticas.

Corría el año 1864 y se acercaba el final de la Guerra Civil de Estados Unidos, las condiciones en los campos de prisioneros de guerra de la Confederación estaban en su peor momento. Había tal hacinamiento que muchos prisioneros tenían el espacio, en metros cuadrados, equivalente a una tumba.

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Aunque muchos sobrevivieron, la desgarradora experiencia los marcó para siempre. A ellos y a sus hijos, según una investigación de Dora Costa, economista de la Universidad de California, en Los Ángeles.

Costa y sus colegas estudiaron los expedientes médicos de casi 4600 niños cuyos padres padecieron como prisioneros de guerra y los compararon con los de más de 15 300 niños de veteranos de guerra que no habían sido capturados.

Cuando estos prisioneros fueron liberados al término de la guerra retornaron con problemas de salud, peores perspectivas laborales y menor esperanza de vida.

Sus hijos  jamás pisaron ningún campo de prisioneros de guerra y nada les faltó durante su infancia. A pesar de la aparente bonanza, ellos sufrieron tasas de mortalidad más alta que el resto de la población en general.

Los hijos de los prisioneros tenían una tasa de mortalidad 11% más alta en comparación a la descendencia de los veteranos que no estuvieron recluidos en las hacinadas prisiones. 

A diferencia de las enfermedades hereditarias, esto no se produjo como consecuencia de mutaciones en el código genético.

Los investigadores concluyeron que los factores socioeconómicos del padre y el trabajo y el estado civil del hijo no podían explicar aquella enigmática tasa de mortalidad.

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Herencia fatal inscrita en el código genético

Estas mayores tasas de mortalidad estuvieron mayormente ligadas a casos de muerte por hemorragia cerebral.

Los hijos de veteranos de guerra que habían sido prisioneros también eran un poco más propensos a morir de cáncer. Sin embargo, las hijas parecían ser inmunes a tales males.

Diferencias de género

El patrón inusual ligado al género reforzó la certeza de que estas modificaciones se trataban de cambios epigenéticos. Primero, descartaron de que se tratase de efectos genéticos.

Si fuese genético, los niños nacidos antes y después de la guerra deberían tener la misma probabilidad de reducción de la esperanza de vida, pero "si miras dentro de las familias, solo hay efectos en los hijos nacidos después, pero no antes de la guerra", dice la experta en conversación con la BBC.

Una vez que las causas genéticas fueron descartadas, la explicación más plausible que quedaba era un efecto epigenético.

"La hipótesis es que hay un efecto epigenético en el cromosoma Y", dice Costa.

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Efectos en los descendientes masculinos

Los niños nacidos de padres en una fecha anterior a que fueran prisioneros de guerra no mostraban un aumento en la mortalidad. Pero los hijos de los mismos hombres nacidos después de su experiencia en la guerra sí lo hicieron.

Pero... ¿Qué pasaría si los padres traumatizados tuvieran más probabilidades de abusar de sus hijos, provocando consecuencias de salud a largo plazo?

Nuevamente, comparar la salud de los niños dentro de las familias ayudó a descartar la posibilidad.

Se cree que las guerras, las hambrunas y los genocidios han dejado una marca epigenética en los descendientes de quienes los sufrieron.

Más estudios epigenéticos

Algunos estudios han resultado más controvertidos que otros. Un análisis de 2015 descubrió que los hijos de los sobrevivientes del Holocausto tuvieron cambios epigenéticos en un gen que estaba vinculado a sus niveles de cortisol, una hormona involucrada en la respuesta al estrés.

"La idea de una señal, un hallazgo epigenético en la descendencia de los sobrevivientes puede significar muchas cosas", dice Rachel Yehuda, directora de la División de Estudios de Estrés Traumático de la Escuela de Medicina Mount Sinai de Nueva York y autora de dicho estudio.

El estudio fue pequeño. Evaluó solo a 32 sobrevivientes del Holocausto y a un total de 22 de sus hijos, con un pequeño grupo de control.

Dificultad de evidenciar alcances de cambios epigenéticos

A pesar de las evidencias de ecos de traumas a lo largo de varias generaciones existe un obstáculo en la investigación de la herencia epigenética: no están seguros de cómo sucede.

Según la BBC, algunos científicos consideran que es un hecho muy raro.

Una de las razones por las que no es muy conocido es que la gran mayoría de un tipo de marca epigenética en el ADN, llamada metilación, se borra en el momento de la concepción del embrión.

"Tan pronto como el esperma ingresa al óvulo en un mamífero, se produce una rápida pérdida de la metilación del ADN del conjunto paterno de cromosomas", dice Anne Ferguson-Smith, una investigadora que estudia epigenética en la Universidad de Cambridge, Reino Unido.

"Esa es la razón por la que la herencia epigenética transgeneracional es una sorpresa".

"Es muy difícil imaginar cómo alguien podría tener una herencia epigenética cuando hay un proceso que elimina todas las marcas epigenéticas previas y coloca otras nuevas en la próxima generación".

Algunas partes del genoma evidenciarían la epigenética

Un proceso llamado impronta genómica protege la metilación en puntos específicos del genoma. Sin embargo, estos sitios no son aquellos donde se encuentran los cambios epigenéticos relevantes para el trauma.

Hay un grupo de investigadores convencidos de que han hallado las características de la herencia epigenética para varios rasgos, tanto en humanos como en animales. Además, creen haber hallado el mecanismo que la hace funcionar.

Posiblemente, se trate de moléculas de ARN, las que están alterando el funcionamiento de los genes.

Un reciente artículo reveló pruebas sólidas de que el ARN puede desempeñar un papel en la forma en que se heredan los efectos del trauma.

"Nuestro modelo es bastante único", señala a la BBC Isabelle Mansuy, de la Universidad de Zúrich, Suiza, quien dirigió la investigación. "Imita las familias desintegradas, o el abuso, la negligencia y el daño emocional que a veces vemos en las personas".

Fuente: BBC

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