Un año al frente de una Cuba en crisis y cercada por EEUU

Redaccionlr
19 04 2019 | 21:00h

12 Meses en la presidencia de Miguel Díaz-Canel. El primer gobernante del "poscastrismo" cumplió el viernes un año en el cargo, en medio de tensiones con Trump.

EFE, AFP, Agencias.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel (58), cumplió este viernes un año en el cargo, periodo marcado por renovadas tensiones con Estados Unidos por Venezuela y por el agravamiento de la economía de la isla, que se prepara para enfrentar la peor crisis de la última década.

Con el fantasma del duro "periodo especial" de los 90 planeando sobre los cubanos y una nueva andanada de sanciones anunciadas por Washington esta semana, será seguro un aniversario de pocas celebraciones para este ingeniero electrónico de 58 años, el primer gobernante del "poscastrismo".

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El 19 de abril de 2018, el general Raúl Castro (87) pasó el gobierno a un civil por primera vez en medio siglo, aunque sin soltar las riendas del todopoderoso Partido Comunista, que liderará hasta 2021. En ese relevo el hasta entonces primer vicepresidente asumió el poder garantizando continuidad y escenificando un relevo generacional que para los críticos supuso una pantomima, dado el poder que aún acumulan los comandantes de la Revolución.

Sin embargo, el nuevo mandatario ha exhibido un estilo diferente con constantes apariciones públicas, recorridos por el país para conocer la situación y continuas reuniones gubernamentales para analizar los crecientes problemas económicos.

Para el analista cubano-americano Arturo López-Levy, profesor de la Universidad de Minesota, de este periodo destaca la reforma de la Constitución, que abre las puertas a los "cambios económicos imprescindibles para hacer funcionar el modelo de economía mixta planteado por el PCC".

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La nueva Carta Magna no incluye cambios políticos sustanciales pero reconoce la propiedad privada y cimenta las reformas de Raúl Castro, una apertura tan controlada que no acaba de dar frutos. López-Levy considera que Díaz-Canel ha optado por posponer las reformas y la descentralización política.

El país se prepara para enfrentar apuros económicos, causado por la crisis en Venezuela -principal socio económico de Cuba-, las nuevas sanciones de Washington, la ineficiencia del sistema empresarial estatal y desastres meteorológicos.

Cuba sufrió en los últimos meses estrechez en abastecerse de productos de primera necesidad. Su PIB creció 1,2% en 2018, ritmo similar al de los últimos años. Díaz-Canel insiste en que se debe cambiar la mentalidad importadora, pues compra afuera el 80% de sus alimentos.

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La Habana requiere de nuevos socios para amortiguar el choque venezolano y reorientar un comercio internacional que dinamice la economía. "El liderazgo político de Díaz-Canel tendrá que buscar nuevas vías para ganarle la pulseada (a Trump)", dijo Triana.

A las crisis se sumaron dramas humanos: en su primer mes, un accidente en La Habana costó la vida a 112 ocupantes de un vuelo de Cubana de Aviación. Afrontó otra tragedia en febrero: un tornado devastó barrios de La Habana. Díaz-Canel, señala López-Levy, mostró un "manejo relativamente eficiente" de las situaciones.

Y además, Miguel Díaz-Canel se convirtió en el primer presidente "tuitero" de Cuba, con un escenario inédito: el de los ciudadanos interactuando directamente con su líder, unos para felicitarle, otros para pedirle cuentas por los problemas del país. 

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Primera dama

- Una sorpresa es que aparezca una primera dama, en contraste con el secreto de Estado que fue la vida familiar de los Castro. Lis Cuesta, de 48 años y directiva del sector turístico, ha ejercido de primera dama aunque en Cuba no existe oficialmente esa figura.

Relaciones con EEUU lo favorecen

- Díaz-Canel enfrenta la "reglaciación" con EEUU, debido a que se acusa a La Habana de sostener a Maduro. La situación es complicada, pero a juicio de López-Levy brinda réditos al nuevo líder. "La torpeza de la administración Trump al retrotraer la relación a un clima de hostilidad impacta desfavorablemente en la economía cubana, pero crea condiciones para un aglutinamiento en torno a la bandera". "Cada minuto en que Cuba bajo Díaz-Canel desafía los dictados de Washington amplía sus credenciales de continuidad, otorgándole capital propio para una agenda de cambios en sus propios términos".

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