Un cementerio de ropa: el estremecedor recordatorio del genocidio de Ruanda [FOTOS]

La República
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Este fin de semana se cumplen 25 años del genocidio de los 100 días en Ruanda, en África Central, donde fueron asesinadas casi un millón de personas.

Estas filas de pantalones, vestidos estampados, sudaderas para niños y trajes de baño permanecen llenas de barro seco, sudor y sangre. Se doran al sol como gran una evidencia. Son la ropa de los muertos.

Este fin de semana se cumplen 25 años del genocidio de los 100 días en Ruanda, en África Central, donde fueron asesinadas casi un millón de personas.

Rumos de huesos destrozados, astillados como escombros, permanecieron ocultos hasta el año pasado bajo casas erigidas por los asesinos. Los restos de unas 62 mil víctimas fueron exhumados de estos pozos.

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El único medio que tienen los dolientes para asegurarse de que los huesos de los suyos están aquí, es si se encuentra una tarjeta de identificación o si son capaces de reconocer la ropa que llevaba su familiar cuando huían.

Antoinette Murebwayire, de 38 años, encorvada con el peso de su dolor, busca cualquier evidencia. "He venido casi todos los días, camino por las líneas", le contó al Deily Mirror, el medio británico que elaboró un especial fotográfico.

Señalando un diminuto suéter rosa, agregó: "La primera ropa que encontré fue la de mi prima de tres años. La recuerdo claramente cuando mi tía la llevaba en su espalda. Todavía estoy buscando la ropa de mis padres".

Entre abril y julio de 1994, se llevó a cabo una campaña de genocidio sin precedentes en África que acabó con entre un 20 y un 40 por ciento de la población de ese país. Esto supuso el asesinato salvaje de tutsis (la etnia minoritaria que tradicionalmente había ocupado puestos de mando) a manos de hutus (la etnia mayoritaria que sin embargo ocupaba los estratos sociales más bajos).

Antonieta, entonces una huérfana de 14 años, sobrevivió a la masacre escondiéndose en los arbustos. Unos 30 miembros de su familia no lo lograron y sus restos probablemente estén aquí.

Ella es una de alrededor de 50 para hacer una identificación hasta el momento. Sin embargo, hay otra razón por la que estas prendas irregulares cuelgan aquí: para proporcionar pruebas.

25 años después, aún hay quienes siguen negando la masacre. Y debido a que muchos de los huesos se rompen, algunos niegan que sean humanos.

Como esta tierra una vez bordeaba una pista de aterrizaje, el disfraz de "seguridad" mantuvo su secreto oculto. Pocos sabían lo que sucedió aquí hasta que se presentó un perpetrador el año pasado.

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"Pero estas son ropas de la gente. Es real. Quiero que el mundo sepa. Solo ver evitará que esto vuelva a suceder", dice Antoinette. 

Tras varios años de tensiones, el 6 de abril se produjo el asesinato de Juvenal Habyarimana, presidente del país, lo que desencadenó semanas de intensas masacres en las que además de los asesinatos, unas 200.000 mujeres fueron violadas. Miles de personas se vieron obligadas a huir de sus casas y desplazarse a campos de refugiados.

El papel de la comunidad internacional fue puesto en cuestión primero por haber favorecido durante décadas un sistema de castas que provocó este enfrentamiento.

También por su papel pasivo a la hora de intentar detener esta masacre que se estaba produciendo en el país africano.

Se cumplen 25 años, pero el trauma sigue vivo para los supervivientes. Se estima que uno de cada tres sufre depresión pese a los intentos que hacen por obviar esta situación.

La mayor parte de ellos fueron testigos de asesinatos de familiares o amigos o violaciones de seres queridos, por lo que el pasado nunca termina de desaparecer.