Mahe, el perro que cuida a su dueño autista en la camilla de un hospital [FOTO]

Mireya Fabian
2 M04 2019 | 13:57h

Un perro labrador acompaña a su dueño en los momentos más difíciles de su dueño, un niño de apenas nueve años que padece de autismo.

James es un niño autista de 9 años quien ha encontrado en su perro Mahe, a su mejor amigo. Este fiel labrador de color negro es el único ser humano con el que el menor establece contacto. James no puede hablar y se rehúsa a establecer contacto con las personas, incluso con su familia.

Es por ello que para James y sus padres, Mahe apareció en su camino como una bendición que lo acompaña hasta en sus momentos más difíciles, como los que ha afrontado últimamente.

Esta tierna relación entre el can y James tiene lugar en la ciudad de Wellington, Nueva Zelanda. Allí ambos han pasado sus mejores y peores momentos. Mahe ha podido mantener a salvo al pequeño de nueve años durante sus momentos de crisis, ayudándolo a tranquilizarlo. "Mahe es su mejor amigo, lo es todo para él", explicó Michelle, madre del menor con autismo, al portal Stuff.com. 

PUEDES VER ¿Qué se ha hecho para evitar más muertes como la del niño Kevin?

Es la importancia de Mahe en la vida del menor que los médicos a cargo de sus tratamiento permitieron que el labrador pudiera acompañarlo durante algunas pruebas en el hospital infantil de Wellington. Tal como demuestra la imagen viralizada en redes, el dueño fue su fiel compañero durante las sesiones que, se sabe, le causaban verdadero dolor a James. 

La madre del menor con autismo reveló que cuando su hijo llegó anestesiado, Mahe "solo podía mirarlo fijamente, con verdadera preocupación". El can no es solo una compañía para el menor, revela, también lo es para ella pues la mujer recuerda que Mahe se sentaba a su lado a esperar que el escáner del pequeño terminase, intentando calmarlo. 

PUEDES VER Autismo: ¿Cómo detectar esta condición en una persona?

La tranquilidad de este menor depende del tierno y fiel animal, afirma su madre: " No podíamos ir ni a tomar un café. James se ponía muy nervioso y quería irse inmediatamente. Pero cuando Mahe llegó James se sentaba ahí con él, esperando a que termináramos nuestros cafés", comenta Michelle.

Video recomendado