Nueva Zelanda: rostros de una masacre que nunca se olvidará

Redaccionlr
2019 M03 17 | 06:01 h
Terror en nueva zelanda

Matanza en Christchurch. Nueva Zelanda y el mundo aún no salen de su asombro por el terrible ataque del supremacista blanco australiano Brenton Harrison Tarrant (28) que causó la muerte de 50 personas en dos mezquitas. Historias truncadas por el odio.

NZ Herald, AFP, BBC, EL País

Yasir Amin estaba con su padre Muhammad Amin Nasir cerca de la mezquita de Al Noor, cuando todo sucedió. "¡Corre!", le gritó a su progenitor. Pero a los 67 años, Nasir no mantuvo el ritmo de su hijo de 35. En medio de las ráfagas, Amin volteó y lo vio caer. Un charco de sangre comenzó a expandirse. "¡Papá!", gritó. Amin nunca había visto a una persona baleada.

Otro sobreviviente de la masacre ha descrito cómo su padre recibió una bala por él. "Una (bala) pasó y me quemó la cara. Ni siquiera me tocó, pero me quemó", dijo Ali Adeeba. Al despertarse segundos después, descubrió que su padre había recibido la bala. Hoy lucha por su vida en cuidados intensivos, en coma inducido.

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En la mezquita de Al Noor también estuvo el niño de 3 años Mucad Ibrahim. Cuando el atacante Brenton Tarrant ingresó al local, Abdi Ibrahim, su hermano mayor, se echó al suelo, su padre recibió un disparo y cayó, ambos sobrevivieron. El pequeño no tuvo esa suerte. Se desangró en los brazos de su padre, mientras Abdi fingía estar muerto. Dolido, Abdi dice sentir odio hacia el hombre que le arrebató a su hermano.

Hasta ayer quince de las 50 víctimas de la masacre en Nueva Zelanda, a manos del "extremista de derecha" Brenton Harrison Tarrant (28), quien se describió como un "hombre blanco común", han sido identificadas.

En la trágica lista se encuentra un cardiólogo palestino, el Dr. Amjad Hamid (57), quien había migrado con su esposa para una vida mejor, y el jugador de futsal Atta Elayyan (33), recientemente convertido en padre. También cayó Husna Parvin, de Bangladesh, alcanzada cuando intentaba salvar a su esposo tetrapléjico.

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En estas historias signadas por la fatalidad no podía faltar Naeem Rashid, herido al intentar detener el tiroteo. En cierto momento se abalanzó contra el criminal y logró quitarle el arma, pero Tarrant huyó. En el forcejeo Rashid quedó herido y murió en el hospital. Su hijo, de 21 años, también falleció. Ahora Rashid es considerado un héroe. "Era una persona valiente", dice su hermano Khursheed Alam. "Los testigos dicen que salvó vidas al tratar de detener a esa persona. Es nuestro orgullo, pero aún así, la pérdida es como que te corten una extremidad".

De esta manera, la ciudad de Christchurch en Nueva Zelanda vivió su jornada de luto, entre el desconcierto y el horror por los ataques. Autoridades y población lanzaron mensajes de unidad contra la islamofobia.

Tarrant ya se presentó a la justicia y oyó los cargos en su contra. Hizo con la mano gestos para los supremacistas blancos. Ante el tribunal, los hijos de una víctima afgana, Daoud Nabi (71), clamaban justicia. "Es monstruoso", lamentó uno de ellos.

Sheik Aeshad, que estaba con su hijo Azan en la mezquita de Linwood y vio a un musulmán herido de bala en el cuello, aún no comprende lo sucedido. "Jamás creímos que pudiera ocurrir en Nueva Zelanda, país en el que puedes irte dejando la puerta abierta de casa. Ya no ahora", dice.

Fueron 36 minutos de terror, según la policía

- La policía precisó que Brenton Tarrant perpetró el ataque contra dos mezquitas en Christchurch en 36 minutos de terror. Las grabaciones muestran que se desplazó de una a otra en coche. Lo detuvieron al entrar otra vez en el vehículo. Allí tenía dos bombas para seguir con la masacre.

- Tarrant había trabajado de entrenador personal y era miembro de un club de tiro. Según sus vecinos, era tranquilo. Le gustaba hablar de sus viajes.

- Varios países confirmaron que estuvo en su territorio. En Turquía pasó temporadas largas y en 2016 fue a Serbia, Montenegro, Bosnia-Herzegovina y Croacia. Igual a Bulgaria, Rumanía y Hungría. En 2017 viajó a España, Francia y Portugal. Ese año se decide por el acto terrorista. Nueva Zelanda no fue su primer objetivo, pero lo elige para “mostrar que ningún lugar era seguro”. “Los invasores están en todas nuestras tierras”.