Nicaragua: Iglesia descarta ir a negociación de gobierno y oposición

Obispos de Nicaragua tomaron la decisión en una sesión extraordinaria en Managua, bajo la conducción del cardenal Leopoldo Brenes.

Obispos de Nicaragua tomaron la decisión en una sesión extraordinaria en Managua, bajo la conducción del cardenal Leopoldo Brenes.

Los obispos católicos de Nicaragua descartaron este viernes oficiar como observadores en las negociaciones entre el gobierno de Daniel Ortega y la oposición, en busca de una solución a la crisis que vive el país desde hace 10 meses.

Los prelados dijeron en un comunicado que recibieron una carta con la invitación a  participar en calidad de testigos del diálogo, a lo cual respondieron "comunicando a los participantes que no estaremos físicamente en el foro de negociaciones".

En su lugar, dijeron, "acompañaremos como pastores en estos momentos cruciales de nuestra patria ejerciendo nuestra misión profética y dedicándonos a la oración".

Los obispos tomaron la decisión tras una sesión extraordinaria de la Conferencia Episcopal en Managua, bajo la conducción del cardenal Leopoldo Brenes.

El clero católico fue mediador del primer diálogo que el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda) y la oposición sostuvieron en mayo pasado, en medio de las violentas protestas que estallaron contra el presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

Las conversaciones fracasaron un mes después debido a la severa represión gubernamental de las manifestaciones -que dejó un saldo de al menos 325 muertos- y a la negativa de los delegados gubernamentales de discutir el tema de la democratización del país, según la oposición.

Ortega acusó a los obispos de ser parte de un supuesto plan "golpista" de la oposición, por haber propuesto adelantar las elecciones de 2021 a 2019.

"Yo pensaba que eran mediadores, pero no, estaban comprometidos con los golpistas. Eran parte del plan con los golpistas", dijo Ortega sobre los obispos durante la celebración del aniversario de la revolución sandinista, el pasado 19 de julio.

Durante la crisis, varios sacerdotes y obispos también fueron insultados y agredidos por simpatizantes del gobierno, policías y paramilitares por ayudar a los manifestantes heridos en sus iglesias.

Ortega aceptó volver a la mesa de diálogo tras varios meses de crisis que ha llevado a la economía a pique, y una represión que ha dejado más de 700 opositores detenidos y fuertes presiones internacionales.

En las conversaciones, que se reanudaron el pasado 27 de febrero, las partes acordaron invitar a las iglesias católicas y evangélicas como "testigos y acompañantes" de diálogo.

La jerarquía evangélica no ha respondido a la invitación.

Ortega, un exguerrillero de 73 años que gobierna desde hace 12 años, ha calificado las protestas antigubernamenales como un intento de golpe de estado. AFP

 

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