Dictadores en Sudamérica: el destino de los hombres que pisotearon la democracia

Irene Ignacio
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Aunque las dictaduras cayeron de distintas maneras, los hombres que desdeñaron la democracia en América del Sur comparten un destino similar: la condena.

Los dictadores de América Latina fueron condenados social o penalmente por aplastar el sistema democrático y cometer crímenes. No solo ellos pagaron las consecuencias. En algunos casos, el futuro de sus hijos también se vio comprometido.

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Chile: Augusto Pinochet

Tras el golpe de Estado contra Salvador Allende, Pinochet disolvió en Congreso, restringió derechos de los civiles y declaró ilegal el partido de oposición Unidad Popular. 

La dictadura terminó vía un plebiscito en 1988 en el que ganó el “No”.
A pesar de las acusaciones de genocidio, torturas y desaparición de personas, Augusto Pinochet estuvo protegido por la Ley de Amnistía, aprobada durante su gobierno. Finalmente, moriría en 2006, mientras cumplía prisión domiciliaria en Chile.

Argentina: Rafael Videla

Fue uno de los miembros de la Junta militar que perpetró un golpe de Estado, cometió violaciones a los derechos humanos y gobernó hasta 1984. En el gobierno democrático de Raúl Alfonsín, Rafael Videla fue condenado a cadena perpetua. Después recibiría la gracia presidencial del indulto. En 1998 fue detenido por el cargo de apropiación de menores y estuvo en prisión domiciliaria hasta el 2008. Murió cinco años después.

Perú: Alberto Fujimori

A diferencia de otros dictadores, Alberto Fujimori llegó al poder gracias a elecciones democráticas. Sin embargo, dos años después, un 5 de abril, se dirigió al pueblo peruano para anunciar un golpe de Estado. Disolvió el Congreso, intervino el Poder Judicial, reprimió a la prensa y en Perú la corrupción se volvió moneda común.

El pretexto que utilizó fue que las instituciones le impedían acabar con la crisis económica y el terrorismo que azotaba el país. La marcha de los 4 suyos, que rechazaba su reelección y la difusión del ‘vladivideo’, en el que su asesor Vladimiro Montesinos compraba favores para el régimen, supusieron el inicio de la caída de la dictadura. 

Salió del país, renunció por fax, viajó a Japón, después a Chile y finalmente, fue extraditado a Perú, donde fue condenado por “usurpación de funciones, peculado, corrupción, secuestros y los casos Cantuta, Barrios Altos y Diarios Chicha”. Recibió un indulto por PPK, pero la Justicia lo anuló. En la actualidad, a sus 80 años, está preso en el penal de Barbadillo.

Venezuela: Marcos Pérez Jiménez

El venezolano Marcos Pérez Jiménez prohibió los sindicatos, disolvió partidos y censuró medios de comunicación. Pero militares le dieron un golpe de estado y él terminó exiliado. Cumplió una condena de 4 años por corrupción y murió a los 87 años, en su casa.

Uruguay: Juan María Bordaberry

Gobernó como presidente primer y luego como dictador. Disolvió el Congreso, los partidos políticos y derechos de los ciudadanos. Fue destituido tres años después y en el 2006 la Justicia de Uruguay lo condenó por crímenes de lesa humanidad. Falleció cuando estaba en prisión domiciliaria, en el 2011.

Paraguay: Alfredo Stroessner

Implementó los llamados ‘escuadrones de la muerte’, una fuerte represión policial y la ley marcial. Su régimen estuvo plagado de corrupción, persecución y desaparición de líderes políticos de la oposición. Cayó por un golpe de Estado y debió exiliarse en Brasil, donde murió a los 93 años. En nunca recibió ninguna condena.