“Somos ciudadanos comunes”: el país donde no existe la inmunidad parlamentaria

Irene Ignacio
2 Mar. 2019 | 03:52h

“Representar a los ciudadanos es un privilegio”, afirmó un congresista. En ese país, legisladores no pueden subirse el sueldo y el Estado no paga asesores propios.

Suecia es un país que se caracteriza por su austeridad. Esto alcanza al Parlamento, cuyos congresistas no gozan de muchos de los privilegios que sí tienen los de otros países.

Los diputados del Legislativo de Suecia tienen muy marcados los límites para usar el dinero de los contribuyentes. Ellos no cuentan con beneficios como ayuda económica para el alquiler, honorarios extras, asesores particulares pagados con el dinero del Estado, gastos médicos o fondos para propaganda.

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A esto se suma, que en Suecia la inmunidad parlamentaria no existe.

En palabras del legislador Per-Arne Håkansson, del Partido Socialdemócrata, son “ciudadanos comunes”. Explicó que “no tenía sentido” que los congresistas tuvieran privilegios teniendo en cuenta que su labor era representativa. Los políticos tienen el deber de conocer la realidad en la que viven la mayor parte de los civiles. 

“Representar a los ciudadanos es un privilegio en sí, ya que tenemos la oportunidad de influir en el rumbo del país”, explicó el congresista que es parte del grupo político más grande y más antiguo de Suecia, también conocido popularmente como el “partido de los trabajadores”, según la BBC.

Los diputados de Suecia no cuentan con una pensión vitalicia, aunque sí tienen un seguro de desempleo si han trabajado al menos ocho años en el Congreso. El período máximo por el que pueden recibir este beneficio es de dos años. Además, no cuentan con servicio cubierto de secretaría ni de asesores propios. Lo que hay es un grupo de auxiliares y funcionarios para cada partido político. Son los mismos congresistas quienes deben realizar sus tareas personales como coordinar reuniones y preparar discursos.

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Tras pagar elevados impuestos, el salario neto no de un legislador no llega al doble de lo que gana un profesor de primaria. Incluso, hasta 1957 los diputados del Parlamento de Suecia no recibían un sueldo. Sin embargo, se estableció que debían tener una retribución para que ningún ciudadano estuviera impedido de ejercer como congresista por razones de carácter monetario. Por otra parte, la paga no debía ser demasiado alta para que se volviera "económicamente atractiva".

Entre los pocos privilegios con los que cuentan están una tarjeta para viajar en transporte público por año y un departamento de, en promedio, 46 metros cuadrados, para los políticos que no viven ni tienen propiedades en la capital de Suecia, Estocolmo. 

Existen unos 197 departamentos a disposición de los parlamentarios que viven en provincias y solamente ocho tienen más de 70 metros cuadrados. Los más pequeños pueden tener unos 17 metros cuadrados. Las lavanderías son comunitarias, y son los mismos congresistas quienes tienen que cocinar, limpiar la casa y lavar su ropa. Por si fuera poco, los convivientes o parejas no tienen derecho a vivir ni a pernoctar en el espacio a costa del Estado sueco. Si quieren acompañar a los legisladores de Suecia deben realizar un pago.