Violencia debilita a Macron: la derecha y la izquierda piden adelantar elecciones

Redaccionlr
03 Dic 2018 | 16:00 h

Crisis. Aun cuando el mandatario francés intenta no darle demasiada importancia a la protesta de los "chalecos amarillos", en las redes se anuncia una nueva movilización para el sábado.

El desenfreno violento en las manifestaciones de los "chalecos amarillos" —el movimiento sin líderes ni programa que nació contra el impuesto al diésel y ahora pide la dimisión de Macron— descoloca al Gobierno francés. El primer ministro, Édouard Philippe, recibió el encargo de reunirse con los representantes de los partidos y de la protesta. La derecha radical y la izquierda populista quieren elecciones legislativas anticipadas.

Escenarios

¿Qué hacer? Esta es la pregunta ahora en el palacio del Elíseo, a poca distancia de los escenarios de los disturbios más graves en años. Macron, elegido en mayo de 2017, no vio venir un estallido que principalmente se dirige en su contra y que lleva años gestándose entre las clases trabajadoras que progresivamente han visto laminado su poder adquisitivo. Tampoco ha sabido dar con la fórmula que desactive la contestación. En lo inmediato, debe gestionar un problema de orden público. La prioridad es impedir nuevos disturbios en las próximas convocatorias.

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En las redes sociales ya circula una para el próximo sábado. Macron convocó un gabinete de crisis al que asistieron el primer ministro, Édouard Philippe, el ministro del Interior, Christophe Castaner, y el ministro de la Transición Ecológica, François de Rugy.

Francia instauró el estado de excepción tras los atentados terroristas de 2015. El estado de excepción permite restringir la libertad para personas que puedan representar una amenaza a la seguridad.

La presencia de Rugy en la reunión no era casual. La revuelta de los "chalecos amarillos" —la prenda obligatoria en los coches que se ha convertido en el emblema del movimiento— es, en su origen, una revuelta contra las tasas a los combustibles contaminantes para disuadir de su uso.

Pero hoy la lista de reivindicaciones va más allá. Incluye desde medidas factibles —como la moratoria sobre la subida de la tasa al gasoil— hasta la abolición de la V República.

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La respuesta de Macron ha sido minimalista. El Gobierno francés ha ofrecido ayudas para sufragar la factura energética o la compra de coches menos contaminantes. También ha prometido que tendrá en cuenta las oscilaciones del precio del barril de petróleo a la hora de subir las tasas. Y ha convocado tres meses de reuniones por todo el territorio para discutir sobre estos asuntos. La mano tendida ha servido para poco. 

“Chalecos amarillos”

En el diario Le Journal du dimanche, un grupo de "chalecos amarillos" que se autodefinen como "constructivos" propone reformas institucionales. Citan la introducción del sistema proporcional en las elecciones —en vez del sistema de dos vueltas, que discrimina a los partidos pequeños o antisistema— y un recurso más frecuente a los referéndums. También condenan la violencia.

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