Gobierno de Donald Trump endurece condiciones de asilo para inmigrantes ilegales

Estados Unidos decidió que negará el asilo a los inmigrantes que crucen ilegalmente la frontera desde México. La medida no será retroactiva.
 

Estados Unidos decidió que negará el asilo a los inmigrantes que crucen ilegalmente la frontera desde México. La medida no será retroactiva.
 

Las personas que crucen ilegalmente la frontera de Estados Unidos ya no podrán solicitar asilo. Así lo ha determinado el Gobierno de Donald Trump. "Nuestro sistema de asilo está sobrecargado con demasiadas peticiones injustificadas de extranjeros que suponen una tremenda carga para nuestros recursos" señalaron la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, y el fiscal general interino, Matt Whitaker a través de un comunicado.

Aunque la medida aún se halla a la espera de una proclamación oficial de Donald Trump se espera que solo podrán solicitar asilo en los Estados Unidos aquellos migrantes que ingresen a través de puntos de acceso autorizados.

"Hoy, utilizamos la autoridad que nos dio el Congreso para prohibir (el acceso) a los inmigrantes que violan cualquier suspensión presidencial sobre llegadas (al país) u otra restricción para poder ser elegido asilado", advierte el documento.

Según medios estadounidenses la orden de suspensión sería firmada este viernes y no tendrá efectos retroactivos.

"La norma otorga la autoridad (...) para eliminar la elegibilidad para asilo a aquellos inmigrantes que se vean afectados o que vulneren una suspensión o limitación para acceder a Estados Unidos a través de la frontera con México y que esté impuesta por proclamación presidencial", precisó un alto funcionario de la Administración en una rueda de prensa telefónica.

Donald Trump anunció la semana pasada su intención de limitar las solicitudes en la frontera, sin ofrecer grandes detalles. El presidente de Estados Unidos aseguró que los inmigrantes que llegaban irregularmente por el límite con México pedían asilo para no ser deportados y quedar en libertad mientras se resolvía su situación.

Antes del ascenso de Donald Trump al poder,  las autoridades liberaban a los solicitantes mientras se gestionan sus casos porque ellos no suponen un peligro para el territorio estadounidense y, sobre todo, porque los centros de detención para inmigrantes se hallan abarrotados. El mandatario estadounidense también ha señalado sus disposición para ampliar dichos espacios.

Sin embargo, activistas han denunciado que muchos de los demandantes de asilo llegados irregularmente a pie han sido privados de libertad de forma indefinida durante meses tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Se espera que, como ocurrió con el veto migratorio del 2017, varios grupos presenten demandas judiciales para retrasar o bloquear los límites a las solicitudes de refugio, ya que las leyes del país recogen que tiene derecho a hacerlo cualquier persona que pisa suelo estadounidense.
 

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