¿El futuro de América Latina está en manos de conservadores y evangélicos?

La Republica
Irene Ignacio

La influencia de Iglesias evangélicas está trasladándose a los partidos conservadores, desde las campañas antiaborto hasta las elecciones presidenciales.

En América Latina, la nueva fuerza política sería la Iglesia evangélica. Ella ha logrado dar un cariz popular a los tradicionales partidos conservadores, y otorgarle creyentes que voten por sus candidatos.

La alianza entre los evangélicos y los partidos conservadores han logrado, por ejemplo, la elección de Jair Bolsonaro en Brasil. Si bien el candidato de la ultraderecha  no es evangélico, su discurso sexista, contra el aborto y contra los homosexuales, atraen votantes con valores patriarcales y conservadores.

PUEDES VER Los mejores 5 consejos financieros que da la Biblia que hasta un ateo debe seguir [FOTOGALERÍA]

Los evangélicos componen, según el NY Times, el 20% de la población de Latinoamérica. Se explica la influencia de la religión debido al soporte espiritual e incluso económico que brindan a sus miembros. Se presentan con una actitud paternalista y ofrecen solucionar los problemas de los ciudadanos. Si un miembro se queda sin trabajo, sabe que puede contar con el apoyo de su comunidad, porque hay un fondo económico de respaldo.

Sebastián Piñera, el actual presidente de Chile, tenía pastores dentro de su plana de asesores de campaña. En Argentina, conservadores y evangélicos frustraron la despenalización del aborto. En Perú, el líder de un grupo evangélico le dio su apoyo a Fuerza Popular, el partido que logró la mayoría en el Congreso.

Esta presencia importante de los grupos evangélicos en América Latina no solo ha influido en la representación política que puedan adquirir los partidos conservadores. Dichas iglesias le darían el voto popular a partidos de derecha también por la identificación con las propuestas. Una campaña presente en diversos países de Latinoamérica sería ‘Con mis hijos no te metas’, que básicamente está en contra de la aceptación social de la diversidad sexual y de género, y a la que han bautizado como ‘ideología de género’.