Niños viven aterrorizados por terremoto en Indonesia

sismo y tsunami. Hay una carrera contrarreloj para hallar más sobrevivientes, alimentar y dar agua a los habitantes, evitar los saqueos y atender a los niños que sufrieron el impacto del seísmo. La ayuda internacional llega con cuentagotas.

sismo y tsunami. Hay una carrera contrarreloj para hallar más sobrevivientes, alimentar y dar agua a los habitantes, evitar los saqueos y atender a los niños que sufrieron el impacto del seísmo. La ayuda internacional llega con cuentagotas.

La ayuda llegaba con cuentagotas a las zonas devastadas por el seísmo y tsunami en la isla indonesia de Célebes, donde los responsables alertaban sobre los numerosos niños "traumatizados" tras haber quedado separados de sus familias por la tragedia.

Al menos 600.000 niños se han visto afectados por el desastre, según la ONG Save the Children, que alertó sobre la situación de los que han quedado huérfanos o separados de sus familias.

Save The Children explicó que muchos niños dormían en las calles de la región de Palu y añadió que era urgente identificarlos y reunirlos con sus padres. "Es difícil imaginar una situación más espeluznante para un niño", declaró Zubedy Koteng, asesor para la protección de la infancia de esa oenegé, presente en Palu.

"Numerosos niños están conmocionados, traumatizados, solos y aterrorizados. Los jóvenes que buscan a eventuales familiares supervivientes habrán visto y vivido experiencias horribles que ningún niño debería ver", agregó.

Según un último balance, 1.411 personas murieron y más de 2.500 resultaron heridas en el terremoto de 7,5, seguido por tsunami, que golpeó la isla el pasado 28 de septiembre.

En la región de Palu, localidad de 350.000 habitantes en la costa occidental de Célebes, los edificios quedaron derruidos. Las vías de acceso están muy dañadas y la ayuda llega con cuentagotas a una ciudad escenario de saqueos.

Policías armados vigilaban las gasolineras para mantener el orden en las largas filas de espera. Camiones que transportaban ayuda a Palu fueron saqueados, según la prensa.

Por otro lado, las autoridades trataban de responder a las necesidades de los habitantes de productos de primera necesidad. Pese a todo, sigue siendo difícil abastecer a los supervivientes, hambrientos y con sed, de esa preciada ayuda. La ONU ha prometido 15 millones de dólares de sus fondos de emergencia. La Cruz Roja anunció el envío de tres navíos cargados de víveres, incluyendo utensilios de cocina, tiendas, bolsas para cadáveres y mosquiteras.

Menos esperanza de hallar a más sobrevivientes

  • Los servicios de rescate seguían tratando de hallar supervivientes entre los escombros, pero seis días después de la catástrofe cada vez hay menos esperanzas. En un primer momento, el gobierno rechazó la ayuda internacional, pero al saber la magnitud del desastre, el presidente Widodo aceptó la ayuda humanitaria y apoyo de gobierno extranjeros.

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