Lucha contra la corrupción enfrenta a Lenín Moreno y Rafael Correa

Redaccionlr
13 01 2018 | 16:06h

Ecuador. Mientras el presidente Lenín Moreno promueve un referendo, en el que entre otras preguntas están el tema de la reelección y la corrupción, su correligionario y antiguo amigo, el ex mandatario Rafael Correa es su principal oponente.

La campaña por la consulta popular del próximo 4 de febrero en Ecuador, impulsada por el Gobierno para fortalecer la democracia y luchar contra la corrupción, se ha convertido en un nuevo escenario de la pugna entre el presidente Lenín Moreno y su antecesor y ex correligionario, Rafael Correa.

Lenín Boltaire Moreno (Quito, 1953) acaba de cumplir nueve meses de mandato como presidente de Ecuador.

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Moreno promueve el Sí en las siete preguntas que integran su consulta, y que versan sobre temas como la lucha contra la corrupción, la eliminación de la reelección indefinida y las reformas de un Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) que designa a las autoridades de control.

La consulta también indagará a la población sobre la protección del ambiente, la minería y declarar como imprescriptibles los delitos sexuales contra menores.

El gobernante, que con la consulta intenta borrar la huella correísta de su administración y del país, ha recibido el apoyo de varios grupos políticos y sociales, muchos de los que ejercían la oposición durante el Gobierno de Correa.

Contra el correísmo

Sindicatos, partidos de izquierdas y derechas y hasta grupos empresariales apoyan a Moreno en su consulta y se han decantado claramente por el Sí en todas las preguntas.

Con ello, han afirmado algunos, se desmontará el andamiaje correísta construido por Rafael Correa durante la década en que gobernó al país, entre enero de 2007 y mayo de 2017, cuando entregó el poder a Moreno, hasta entonces aliado suyo.

De amigos a rivales

Moreno y Correa son ahora acérrimos rivales políticos y, mientras el primero tilda a su oponente de haber aupado una gran corrupción, el segundo le replica y califica de traidor y desleal.

Correa, que reside en Bélgica desde que entregó la presidencia, regresó el viernes 5 de enero a Ecuador para comandar la campaña por el No a la consulta de Moreno.

Correa está dispuesto, según sus más cercanos colaboradores, a "gastar suela" en la campaña y volver al tiempo en que, junto con Moreno, recorrían el país en la campaña electoral que llevó a ambos al poder en 2007.

Moreno fue el vicepresidente de Correa hasta el año 2013 y se mantuvo cercano al hoy ex mandatario hasta que llegó a la presidencia en mayo pasado, cuando comenzó una fuerte pugna política entre ambos. Incluso se disputan el control y dirección del movimiento oficialista Alianza País (AP), dividido en dos facciones: correístas y morenistas.

El diario El Comercio de Quito informó que, Raúl Patiño, ex asambleísta de Alianza País (AP), generó polémica por sus declaraciones durante una reunión proselitista a favor del Sí a la consulta popular y referendo.

En su intervención, en la provincia del Cañar la noche del jueves 11 de enero del 2018, afirmó que en la pasada Asamblea Nacional, presidida por Gabriela Rivadeneira, se conocía de la corrupción en Petroecuador y que tenían prohibido denunciar.

Sin embargo, Correa sigue firme, ya en Ecuador, ha mostrado que aún tiene apoyo popular, del que gozó en toda la década en que gobernó el país.

Moreno está dispuesto a deshacerse del correísmo en su partido y en el país. En una entrevista a EL PAÍS, en diciembre pasado, en el Palacio de Carondelet en Quito fue enfático en cuanto a la tensa relación de Correa con los medios mediante la ley de comunicación.

"Tenemos previsto revisarla, no retirarla, porque tiene muchos aspectos positivos. Pero hay otros, como el hecho de tener una organización rectora de la comunicación, que lejos de ser promotora, de tener actividades pedagógicas en cuanto a periodismo, orientadora, se ha dedicado a sancionar. La relación con los medios, al igual que con la ciudadanía, los gremios y partidos políticos, es una relación de tolerancia, de respeto, de saber que quien está en la actividad pública debe asumir que va a ser criticado. Y que así sea", remarcó Moreno.

Aclaro también que, "ha habido corrupción, mucha corrupción, se ha dicho indebidamente que ese fue el Gobierno (Correa) más honesto del Ecuador. No lo fue. Eso no significa que los pasados fueran mejores, la corrupción ha sido una tónica permanente en la historia del Ecuador".

Entre la sombra del amor y el odio político

Similar situación de enfrentamientos viven ex socios políticos en Colombia, el ex presidente Álvaro Uribe y el actual, Juan Manuel Santos. Sus diferencias y odios parecen insuperables.

El inventario es largo. La primera diferencia se dio por el nombramiento de Germán Vargas Lleras y Juan Camilo Restrepo, críticos de Uribe, como ministros. En el primer acto de gobierno, Santos se reunió con Hugo Chávez, quien había roto las relaciones con Álvaro Uribe.

Según Juan Fernando Cristo, en su libro La Guerra por las Víctimas, el rompimiento lo marcó la ley de víctimas y el reconocimiento que hizo de la existencia de un conflicto armado interno. Uribe y Santos, cuando eran aliados, habían reiterado en que en Colombia no había conflicto, sino amenaza terrorista (Semana.com).

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