Xi Jinping, el hombre que vivió en una cueva y ahora lidera China

Redaccionlr

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22 Oct 2017 | 18:45 h

Promesas. El presidente chino acaba de anunciar que su país estará "erguido entre todas las naciones" en el 2050 y prometió un socialismo moderno, en el XIX Congreso del Partido Comunista. Aquí un acercamiento a su persona y a su etapa de formación.

¿Quién es el que ha prometido un "gran país socialista moderno" y ha anunciado que China estará "erguida entre todas las naciones" en 2050? ¿Quién es este líder que se convirtió en presidente en 2012, cuando su nación llegaba al pico de su desarrollo económico y su proyección internacional y la ha cimentado entre las primeras posiciones en el mundo? ¿Quién es el que el pasado miércoles, en el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista, ha prometido llevar a los suyos a "una nueva era"?

Antes de convertirse en un habilidoso jugador del ajedrez político mundial y cultivar la imagen de hombre fuerte y enigmático, Xi Jinping tuvo un historial diferente a la mayoría de los líderes mundiales en el siglo XXI: vivió siete años en una cueva, en un pueblo al sudoeste de Pekín e hizo intensos trabajos en el campo.

PUEDES VER Xi: China se erguirá entre todas las naciones el 2050

De príncipe a plebeyo y a presidente. Así resumen su vida sus biógrafos. Nació en Pekín en 1953. Hijo de un revolucionario veterano, Xi Zhongxun, uno de los fundadores del Partido Comunista. A causa de esas raíces, fue visto como un "príncipe", es decir, como hijo de un funcionario ilustre y antiguo viceprimer ministro. Pero no hubo una historia feliz. La suerte de su familia cambió cuando su padre fue expurgado del partido y fue arrestado en 1962.

Una Vida plebeya

Xi entonces pasó de la vida principesca a la vida plebeya: fue enviado al pobre pueblo de Liangjiahe, en la provincia de Shaanxi, para ser "reeducado", lo que significaba siete años de duro trabajo. Fue allí que vivió en una cueva, experiencia que luego sería resaltada en su historia oficial.

Allí no escapó al trabajo en el campo y a las noches en camas de ladrillo. Pero su caso no fue el único. En 1968, el entonces líder Mao Tse-tung decretó que millones de jóvenes debían ir de la ciudad al interior para aprender de la vida dura de los campesinos.

En vez de rebelarse, el joven abrazó los ideales del Partido Comunista. Intentó ser miembro de la organización varias veces, pero fue rechazado por su padre.

Cuando fue finalmente aceptado, en 1974, trabajó con ahínco para ir hasta la cima de la jerarquía. Comenzó como secretario en la provincia de Hebei y subió hasta jefe del partido en Shangai. Después ganó un cargo en el Comité Permanente del Politburó, hasta que fue elegido presidente en 2012.

Se graduó en la Universidad de Tsinghua, en ingeniería química, y luego se casó con una famosa cantante china, Peng Liyuan. Hasta ahora –a diferencia de antiguos líderes, que dejaban a las mujeres lejos de toda atención– aparece con ella en las citas oficiales.

Culto de personalidad

Ahora, Xi Jinping tendrá su segundo mandato de cinco años confirmado en el congreso del partido. Él lidera una superpotencia, confiada y en crecimiento, pero que, por ejemplo, monitorea todo lo que se dice sobre sus líderes. La propia historia de Xi fue higienizada y glorificada. Mientras que buena parte de la China rural ha pasado por el rodillo de la urbanización, la aldea donde creció se transformó en destino turístico.

Hoy el presidente suele repetir que las ideas y cualidades que lo definen se formaron en ese período de trabajo forzado. "Dejé mi corazón en Liangjiahe. Cuando llegué, con 15, era ansioso y confuso. Cuando salí, con 22, mis objetivos eran firmes y estaba lleno de confianza", dice con frecuencia.

En esas épocas todos estudiaban el famoso Libro Rojo de Mao. Hoy, los pensamientos del líder Xi están publicados en gigantescos carteles rojos y hay un museo en su homenaje.

El lugar exalta sus buenas acciones en la aldea, pero también se han suprimido varias vivencias de su historia y ya es difícil saber lo que es real.

Se estima que en su país le están construyendo un culto a la personalidad y una ideología que llaman los "pensamientos de Xi Jinping". Y en ese culto está la imagen de un hombre del pueblo.

Un conocedor de Xi opina lo contrario, es decir, que los diez primeros años de su vida fueron más importantes en su formación. En su infancia, su padre era un héroe de la revolución comunista y el niño tuvo privilegios de "príncipe rojo". Cuando su papá fue preso, su familia fue humillada. Y al llegar a líder del partido en 2012, pocas personas dentro y fuera de China adivinaron lo que vendría.

Vivió en el campo los duros años de la Revolución Cultural

Sin padres o amigos para protegerlo de los Guardias Rojos en la Revolución Cultural, Xi tuvo que aprender a vivir en las calles, huyendo de la muerte y detención.

Cuando se fue al campo, vio que la vida en el interior era tan dura. No había electricidad, transporte motorizado o herramientas mecanizadas. El joven Xi aprendió a cargar estiércol, construir represas y reparar carreteras. Su cama de ladrillos en su cueva la compartía con tres personas. Entre ellos, el granjero Lu Housheng, que el 2015 contó: "Todo lo que teníamos para comer era avena, hierbas, pan en el vapor".

Por la noche, Xi leía bajo una lámpara de querosene. "Era un lector voraz", dijo. Y contó que Xi no tenía sentido del humor, no jugaba al póquer, no salía con otros jóvenes ni se enamoraba. A los 21, recién pudo entrar al partido. A los 25, su padre fue políticamente rehabilitado y eso lo favoreció.

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