La historia de Lily, la primera peruana sorda en un Starbucks de EE.UU.

Mercado Negro
2018 M11 5 | 13:16 h

La joven emigró y luchó por una oportunidad laboral sin imaginar que sería parte del nuevo local inclusivo de la cadena, pensado para personas sordas y discapacitadas auditivas.

Según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), en el mundo existen 360 millones de personas con algún tipo de pérdida auditiva, esta cifra representa alrededor del 5.3% de la población mundial. En el caso del Perú, la población con discapacidad auditiva es de más de medio millón, sin embargo, las políticas de inclusión a la comunidad sorda son aún escasas.

Quizá motivada por ello, Lilliam Ramírez decidió emigrar a Estados Unidos tras vivir veintiséis años junto a su familia, en su casa ubicada en el populoso distrito de San Juan de Lurigancho.

Lily, como cariñosamente le dicen, nació en Lima y se crió junto a sus dos hermanas y su madre Mila Borja Mendoza, quien a los 8 meses de haber dado a luz entró en cuenta de que su bebé dormía profundamente por largas horas.  Pese a los fuertes ruidos que hacía para llamar su atención, la pequeña Lilliam no respondía a los estímulos auditivos.

Mila llevó a su hija al doctor y tras varios exámenes, recibió la noticia de que la pequeña padecía de sordera profunda bilateral neurosensorial. “Esa época fue muy dura para mi madre, para ella fue muy difícil aceptar que yo era sorda… así que empezó a luchar duro para que yo tenga un mejor futuro”, nos cuenta Lilliam desde Washington D.C. , Estados Unidos.

Consultada por su aprendizaje durante su infancia, la joven narra que su madre tuvo que hacer “magia” para que ella pudiese ingresar al Colegio Fernando Wiese Eslava (CPAL), centro especializado para niños con pérdida auditiva severa o profunda.

Los costos eran altos y la situación económica de su familia no le permitían estudiar en CPAL, pero la insistencia de su madre hizo que ella pueda aprender a escuchar y desarrollar el lenguaje oral. “Poco a poco fui aprendiendo a leer los labios, fue muy difícil pero no me rendí”.

Lilliam creció usando audífonos como entrenamiento auditivo para saber lo que dicen las personas sin leer sus labios, pero tener audífonos solamente le ayudó a percibir sonidos como ruidos, los pasos, la música y algunas oraciones cortas.

“Yo no aprendí el lenguaje de señas hasta mis trece años, edad en la que me entró la curiosidad y empecé a motivarme aprendiendo la lengua de señas peruanas gracias a una amiga mía que me vio usando audífonos creyendo que yo sabía el lenguaje de señas, pero en realidad no era así. Por ella aprendí las señas para poder comunicarme bien y poder disfrutar durante mi adolescencia”, confiesa Lilliam.

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La joven peruana se siente muy orgullosa de que actualmente puede comunicase a través de cuatro lenguajes: español, lengua de señas peruanas, lengua de señas americanas e inglés.

Lily da cuenta de las dificultades que encontró cuando quiso cursar una carrera de fotografía y después otra de Administración de Empresas, la cual no pudo culminar por falta de apoyo para personas especiales. “Leía los labios de mis profesores y me cansaba la vista. Sólo entendía cuando las clases eran presentaciones en PowerPoint o cuando el profesor presentaba videos sin subtítulos”.

“No aprendía nada por eso después de cada clase me acercaba al profesor para asegurarme si había algún trabajo grupal, practicas o exámenes”.

Luego de abandonar su etapa de estudiante, en 2009, Lilliam solicitó una beca a la famosa Universidad Gallaudet, la única en el mundo en brindar educación para sordos desde la primaria hasta el doctorado, pero no logró ser elegida.

Inconforme, Lily decidió seguir estudiando en el Perú hasta que conoció a Víctor Cornejo, un joven peruano sordo que radicaba en Estados Unidos y que era un excompañero suyo de CPAL. Víctor se convirtió en su esposo y ambos decidieron seguir su vida juntos en Norteamérica.

“Al principio no fue fácil, no entendía las señas americanas porque signan muy rápido. Normalmente, en el lenguaje de señas peruano se  hacen las señas y se deletrea normal”, cuenta la joven peruana.

“La primera vez que me reuní con nuevos amigos internacionales, me sentía muy diferente e interesante; los pude entender con sus muecas y lenguaje corporal. Esto me enseño muchas cosas nuevas que nunca antes había experimentado”.

Lilliam lleva viviendo ocho meses en Washington D.C. y cuenta que su ingreso a Starbucks es en realidad su primer trabajo en Estados Unidos tras varios intentos solicitando vacantes en diversas empresas.

La oportunidad llegó a través de un amigo de su esposo, quien trabaja en la Universidad Gallaudet. “Su amigo sabía que yo necesitaba cualquier tipo de trabajo y me avisó. Tuve que aplicar a la vacante de barista, aunque no me sentía lista por mi lenguaje que no era muy bueno, pero mi esposo me motivó y me animó. Así que decidí aplicar sin saber que, en realidad, Starbucks estaba buscando sordos para trabajar en su primera tienda ASL dentro de los EEUU”.

 

 

 
 
 
 
 
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@Starbucks opened its first “Signing Store” in Washington, D.C., where every employee is fluent in American Sign Language 🤝

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La familia fue de gran apoyo para Lilly, quien aplicó y pasó un largo proceso de selección hasta que la cadena de cafeterías le envió un correo confirmando su contratación para su nuevo local inclusivo, el primer café en Estados Unidos cuyo personal, mayoritariamente integrado por personas con diverso grado de sordera, puede expresarse en lengua de signos.

“Ahora todos mis familiares están contentos por mi nuevo trabajo, especialmente mi padre que siempre está en mi corazón, él partió al cielo hace pocos meses atrás y seguramente estaría muy orgulloso de mí”, dice emocionada.

“Mi mundo es visual”

- ¿Podrías describirnos cuál es tu forma de oír al mundo?

- Mi mundo es visual, leo los labios y al mismo tiempo visualizo los gestos faciales, el lenguaje corporal me dice si una persona está de buen o mal humor, así mido cómo reacciona la persona por la forma como habla- comenta Lilliam-. Cuando no uso mis audífonos mi mundo es un silencio por eso agradezco a Dios por tener el sentido de la vista, el cual es muy importante para lograr entender a lo demás.

Yo como sorda he conocido oyentes de buen corazón y tienen mucha paciencia al entender la comunicación con sordos. Lo que me disgusta es que existe gente que no tiene paciencia o que simplemente nos ignora, no le agrada el lenguaje de señas o no tienen paciencia cuando se les habla.

-Una anécdota divertida…

-Un día mi madre y mi hermana estaban saliendo mientras yo me quedaba sola en casa y como me había olvidado  usar mis audífonos, tuve que quedarme en mi cuarto todo el día muy tranquila, concentrada con mis diseños. Pero no me di cuenta de que mi madre y mi hermana estuvieron esperando afuera de la casa casi más de tres horas porque se habían olvidado llevar la llave. Cuando me levanté para ir a tomar agua en la cocina, me di cuenta que estaban esperando afuera, ¡no podía creerlo! esperaron muchas horas afuera. Esto es algo típico que nos sucede a las personas sordas…

Por Luis Llaja R.