• Impresa
  • Maritza Espinoza
  • Música
  • Rock
Miercoles, 2 de Septiembre de 2015 | 23:11:30 pm

Pedro Béjar: “Sigo siendo un chico punk rock aunque tenga 44 años”

Redacción LR

Antes de Psicosis, ¿qué hacías?

A los 13 años era un chico común y corriente, de los que ves en la calle. Y a los 14, por mi madre, por la lectura y por la música, mi vida cambió totalmente.
 

¿Cómo te relacionas con la música?

Por un amigo, Alfredo Márquez, que me pasó mucha música progresiva, y me gustó, porque era distinta a la que sonaba en los medios de masas.
 

¿Ya eras un chico rebelde…?

No, era tranquilo, medio hippie, cabello largo. Normalmente un chico de 14 o 15 años se dedica al fútbol, a ver tele o a salir con los amigos, y yo me dedicaba a leer, porque mi madre me metió en la cabeza que mientras leyera más, más podía cuestionar al mundo y nadie me iba a poder meter el dedo en la boca.
 

¿Y cuándo aparece el rebelde?

A los 14 años, justo por ese amigo que me pasó ya música más trabajada, como Pink Floyd, King Crimson, Genesis, Yes, y otro amigo, Willy Jiménez, que, antagónicamente, me trajo un casete de Sex Pistols, una banda de punk rock totalmente ajena a estos músicos. 
 

¿Allí descubres el punk?

Sí. Eran chicos con los cabellos en punta y que tocaban estruendosamente. Eso me impactó y dije: ¡Qué bacán estos tipos! No son virtuosos, pero hacen lo que quieren y, aparte, ¡lo que dicen!  Eran comunicadores y, al final, es eso lo que somos los músicos. 
 

Esa ha sido la línea de Psicosis, ¿no?

El punk nos marcó la vida hasta hoy. Cuando me dicen qué eres, siempre digo: yo soy punk. Sigo siendo un chico punk rock a pesar de que ya tengo 44 años.  
 

¿Y cómo se gestó Psicosis?

Les mostré a mis amigos del colegio los discos de Sex Pistols y dije: Miren cómo tocan, yo puedo hacerlo, cualquiera puede. ¡Y yo no tocaba nada! Comencé en la música tocando nada.
 

¿Armaste un grupo sin saber música?

Exacto. Porque la lectura del punk era esa: hazlo tú mismo. Y agarré la guitarra de mi abuelo, que trabajaba con Avilés y esa gente, y comencé a intentar tocar. ¡Y no tocaba ni una nota! Igual armamos la banda y comenzamos a tocar en el 85, y también nos rapamos los cabellos. Yo me puse la cresta de colores, azul, verde, en punta, y con un polo que decía cosas muy tóxicas para el mundo.
 

¿Qué fue lo más tóxico que decían?

¡Fuera la mierda social! Y no es como ahora, que la gente dice ¡qué bacán!, sino que les chocaba. Y usábamos los borceguíes (botas militares), en contra de la guerra, y no como ahora que es una moda y los venden hasta en Saga.
 

¿Alguno del grupo tocaba algo?

Sólo el baterista, Marco Bustos, que ahora vive en Estados Unidos y es baterista de una banda de payasos. Le va bien. Hace poco lo vi.
 

¿Y cuándo aprendiste música?

Llegó un momento en que dije: Pucha, esto no va bien, así que me compré mi manual, de esos que vendían en los kioscos, y comencé a tocar el Do, el La, el Re, el Mi. La base del punk es muy sencilla. Comenzamos a hacer música con esos acordes, y grabamos nuestra primera maqueta, que se llamó Psicosis.
 

De alguna manera, Psicosis eres tú.

Bueno, quedo yo, es cierto. Toda esa generación de la banda está en otras cosas, aunque siempre estamos en comunicación. Pero hicieron su vida, socialmente hablando, como debe ser para este sistema.
 

¿Y tú?

Yo no, porque siempre digo que soy parte de este sistema, pero me gusta navegar al margen. Pero tengo una vida muy metódica, muy tranqui, aunque todos digan: ¡Este tipo está rayado!
 

¿Pero hubo una época de rayadura?

Lo más loco, y esto todos lo saben, es que nunca me dediqué a nada de alcohol, nada de drogas y soy vegetariano desde hace 25 años. Tengo todo un rollo con esto del respeto a la vida animal.
 

¿Y qué significa cumplir 30 años?

Los años pasan. Vamos, mi cuerpo va cambiando, me estoy arrugando, pero básicamente son 30 años de una banda irreductible, inquebrantable y que ha sabido mantenerse con una posición nada convencional.
 

¿Y qué parte de ti sí se ha adaptado al sistema? 

Soy parte del sistema, como todos, tributo igual, pago mi gasolina… 
 

Hablo de las convenciones, no sé, hogar, matrimonio, hijos…

Yo estoy solo, vivo solo. Tengo una casa, una especie de okupa, que es el estudio de Psicosis, libre, autónomo, donde asesoro a bandas que van, ensayan. Y tengo una casa en la que hay animales rescatados. Y un departamento que he podido conseguir gracias a la música.
 

¿La música te pagó bien? (Risas)

Es un poco contradictorio, porque la gente me dice: Pucha, ahora tú vives bien, tienes un buen sueldo, tarjeta de crédito. Y yo le digo: Está bien, tío, tengo todo esto, pero búscame un RUC, un recibo de honorarios, y no tengo nada de eso. No figuro para nada. Soy un NN (Risas).
 

Le sacaste la vuelta al sistema…

Sobrevivo de la música. Soy feliz, porque vengo de un hogar donde mis padres eran docentes; mi hermano, médico; mi hermana, máster en Pedagogía, y yo fui la oveja negra que dijo: No quiero trabajar. Quería vivir de algo donde no tenga horarios, no tenga jefes, donde nadie me diga qué hacer ni cómo vestirme.
 

¿Dirías que has sido libre?

 
Siento que soy, y lo digo así, con total ego, el rockero más consecuente de este país. Y eso todos lo saben.
 

LA FICHA

Nací en Lima hace 44 años. Estudié  algo de Derecho, Pedagogía y Computación, pero lo dejé por la música. En el 85, a los 14 años descubrí el punk rock sin saber nada de música y fundé Psicosis, la banda que rock, ska y punk que cumple ya 30 años y lo celebraremos este sábado en el gran Parque de la Exposición, acompañados de grandes bandas nacionales como Frágil, El grupo Río, La Sarita,  Cementerio Club, Cuchillazo, M.A.S.A.C.R.E, entre otras.