LLallimayo, cuenca contaminada en Puno

Dura realidad. Productores ganaderos tienen que filtrar agua con paja para reducir niveles de contaminación del único río que cruza el distrito de Llallimayo.

Contaminación de llallimayo.  La fotografía es clara, estos dos ríos forman parte de la cuenca de Llallimayo, el que proviene del lado derecho sale de la operación minera de Aruntani. Foto: Juan Carlos Cisneros/ La República
Contaminación de llallimayo. La fotografía es clara, estos dos ríos forman parte de la cuenca de Llallimayo, el que proviene del lado derecho sale de la operación minera de Aruntani. Foto: Juan Carlos Cisneros/ La República
Liubomir Fernández

Sebastiana Coita Apaza, todas las mañanas, corta paja del campo para purificar el agua del río Llallimayo. Los tallos secos funcionan como filtro para retener las impurezas químicas de la fuente hídrica, la única disponible en el distrito de Llallimayo, provincia de Melgar.

El agua color beige que cruza dicha localidad es responsabilidad de la mina Arasi, de la compañía minera Aruntani. Esta empresa explotaba oro en la zona alta de Ocuviri, provincia de Lampa. Cerró sus operaciones pero dejó sus pasivos ambientales que llegan al río. El daño lo sufren los distritos de Llalli, Cupi, Umachiri y Ayaviri que toman el agua de esta cuenca.

Protesta. Pobladores ya han salido a las calles a exigir fin a la contaminación. Foto: Juan Carlos Cisneros/ La República

En su reciente visita el premier Guido Bellido constató el drama de los campesinos. Para los pobladores, la mina continúa operando. Aunque la empresa aseguró que ya cerraron sus operaciones. “Esta realidad es para llorar. Miren la contaminación que existe. No tienen conciencia estos gobernantes. De este río pescábamos truchas. Ahora solo vemos contaminación. Me voy a morir y lo que me pone triste es que mis hijos y nietos vivirán con esta realidad. Hasta cuándo vamos a vivir así. El gobierno tiene que tomar medidas”, dijo Celia Coita.

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La responsabilidad de la mina Aruntani es comprobable al llegar a la puerta de ingreso a la mina. A la margen derecha, se aprecia al río Lluchusani con aguas transparentes, a la izquierda, el río Pataqueña, que sale del yacimiento, con aguas turbias. Ambos afluentes forman parte de la cuenca ganadera de Llallimayo, que cruza más de 30 pueblos entre caseríos y centros poblados. “Mis animales se mueren al igual que el de mis compañeros y eso nadie nos repone. Qué hemos hecho para ser castigados con la contaminación. Nadie ve todo lo que sufrimos”, se quejó Coita.

Afectados. Personal de Salud monitorea a población afectada por la contaminación de la cuenca. Foto: Juan Carlos Cisneros/ La República

Según el dirigente Renzo Copa, el daño ambiental es tal que los campos agrícolas ya no producen lo de hace diez años y los animales sufren de daños estomacales y mueren. ”Si hacemos un censo se darían con la ingrata sorpresa que las crías mueren a días de nacer porque consumen el agua del río contaminado. ¿Eso es justo?”. El gobierno frente a este drama anunció que declarará en emergencia la cuenca de Llallimayo. La medida se dictaría los siguientes días. Se destinará además presupuesto para financiar proyectos.