Carnavales en pandemia

Práctica ancestral. En la ciudad de Puno y zonas rurales se apeló a flores, globos y serpentinas para anunciar la llegada de un tiempo de alegría. Este año no habrá festejos por pandemia.

Festejos. En la iglesia de Lampa, pobladores dieron inicio a los carnavales. Adornaron casas y templos guardando la distancia social por la pandemia. Foto: Juan Carlos Cisneros
Festejos. En la iglesia de Lampa, pobladores dieron inicio a los carnavales. Adornaron casas y templos guardando la distancia social por la pandemia. Foto: Juan Carlos Cisneros
Liubomir Fernández

Pese a la crisis sanitaria por la pandemia, los puneños cumplieron con la tradición de echar flores, dulces y globos en la puerta de los domicilios anunciando la llegada de los carnavales. Esta práctica guarda un enorme simbolismo. Los colores de todos los elementos que se disponen en este fecha, supone la alegría que esperan alcanzar cada una de las familias. Por ello se crea un ambiente colorido.

Bertha Izaguirre, a quien la encontramos colocando globos en su domicilio muy tempano aseguró que se trata de una práctica arraigada por años. “El lunes 15 es el inicio del carnaval. No soy de acá. Pero lo aprendí de mis suegros. Esto se traduce en fiesta con la danza de las pandillas y el Chiuchico”, contó.

En el sector rural se vivió similar manifestación. En los sembríos se colocó flores, serpentinas, globos, en señal de alegría por el floreciente del campo.

“Para nosotros tiene una significancia particular. Carnaval no solo es por festejar. Es también una forma de agradecer por lo alegre que nos encontramos porque nuestros sembríos están casi listos para la cosecha, que es entre abril y mayo. Si nuestros cultivos están bien, es lo mejor que nos puede pasar”, aseguró Florencia Vilca, natural de la comunidad de Molloco- Acora.

El sahumado de las casas es también común en este mes año para alejar todo lo malo y limpiar el alma de las personas. En las ciudades se usa carbón, mientras que en sector rural se apela al estiércol de ganado vacuno. Se cree que es mejor.

Este año no habrá festejos por el avance de la segunda ola de la COVID-19.

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