Olla común en San Juan de Lurigancho: la solidaridad como alimento

24 Oct 2020 | 4:10 h
Lucha diaria. Su nombre es Graciela Pariona y ella lidera el grupo de madres que, al iniciarse la cuarentena y al cerrarse toda posibilidad de trabajar y
desplazarse, decidió organizarse y formar una olla común para sus hijos, pero también para ellas y sus esposos. Más
de 200 días han pasado y la necesidad sigue siendo la misma. Foto: Marco Cotrina/La República

Esfuerzos. En el AH 13 de Julio, zona alta de José Carlos Mariátegui, San Juan de Lurigancho, se preparan 150 menús al día sin ayuda del Estado. Sobrevivir es la consigna.

Lucha diaria

Su nombre es Graciela Pariona y ella lidera el grupo de madres que, al iniciarse la cuarentena y al cerrarse toda posibilidad de trabajar y desplazarse, decidió organizarse y formar una olla común para sus hijos, pero también para ellas y sus esposos. Más de 200 días han pasado y la necesidad sigue siendo la misma.

Último recurso

Dos soles cuesta el menú en este comedor popular. Para muchas familias, esta es la única posibilidad de saciar el hambre... a medias.

Solas

‘Las emprendedoras’ es el nombre de este comedor popular. Hacen lo que pueden, pero harían más si alguna entidad las tomara en cuenta.

Abandono

Doña Graciela se pregunta por qué las autoridades no visitan la parte de Lima donde vive. Asegura que se sienten olvidados, y eso duele.

Precariedad

“Hay muchas madres solteras y ancianos que no tienen qué comer. Tratamos de ayudarlos, pero hay días que no nos alcanza el dinero para cocinar”, reclaman las mujeres del Asentamiento Humano 13 de Julio.

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