Pelota de papel

“Y en ese preciso momento la escritora argentina Paula Rodríguez me regaló su compilación Pelota de papel: cuentos escritos por mujeres futbolistas”.

Gabriela Wiener
5 07 2019 | 05:27h

Un grupo de bisexuales y lesbianas nos juntamos para unas pichangas. No fue fácil, las canchas del barrio suelen estar copadas de chicos, pero las negociamos. Coincidió nuestro deseo con el mundial de fútbol femenino más publicitado de la historia y con las reivindicaciones de las futbolistas que nos recordaron que no solo pelean contra sus adversarios, también contra los prejuicios, porque hoy, en los países por los que sudan la camiseta, no saben ni sus nombres ni cuántas veces han sido campeonas, y aún las mandan a la cocina o les dicen que verlas jugar es como ver fútbol en cámara lenta.

Después de cada jornada, hablamos de la necesidad de darnos estos espacios de ocio merecido, de jugar nuestro propio juego, a nuestro ritmo, de no reproducir las violencias de ese deporte, de no lesionar ni arrasar con el pelotazo –porque no todas son tan fuertes–, de no conformarnos con el mete y saca (como en el sexo): de tocar bonito, lento, de compartir la pelota. En suma, de atravesar también el fútbol de feminismo.

Y en ese preciso momento la escritora argentina Paula Rodríguez me regaló su compilación Pelota de papel: cuentos escritos por mujeres futbolistas. Otras voces y miradas que, como dice Paula, combaten la idea de que el fútbol “se trata de vencer o ser vencido, aplastar o ser aplastado, de humillar o ser humillado”. Se trata de un proyecto editorial argentino, pero que en Perú estaría muy bien replicar, “para que las mujeres entren al juego”, y eso va más allá del fútbol: habla de espacios poco ocupados por mujeres (como la política o la literatura), no solo porque durante años las proscribieron DE ESTOS, sino también porque han sido territorios especialmente hostiles PARA ELLAS. No más, entremos al juego y feminicemos, homosexualicemos todo a nuestro paso.