Wiener

Yaaaasss queen

“Como esa normalidad nos va a costar igual lágrimas y sangre, y gritos e insultos, en ese largo proceso de luchar por ser y existir, habremos roto con todo”.

Gabriela Wiener
28 Jun 2019 | 6:01 h

Quiero escribir la columna más homosexual de la historia, la más lésbica, la más bi, la más maricona, la más cabra. Quiero escribir chorreando pluma. Con César Moro a la derecha y Chavela Vargas a la izquierda. Y hacerlo sin mencionar el sexo anal, que de eso ya se encargan los de CMHNTM. Podría empezar hablando de mi primer deseo, o de mi primer amor imposible, o de mi mujer, o de nuestres hijes o de mi grupo de amigas, pero ya lo he contado mil veces. Aún así hay cosas que la heterosexualidad ignora. Si supieran cuántas veces hemos tenido que ver películas o leer libros en los que nuestras fantasías, a falta de referentes, tuvieron que superponerse a las fantasías heteros. Cuántas canciones de amor romántico hetero cantamos enamoradas cambiando el pronombre.

Hoy quiero hacer la columna más homosexual de la tierra, que al leerla le duelan los huevos a Becerril y a Butters, que no aguanten más, que se les salga hasta por las orejas el deseo latente y reprimido. Hoy en mi columna más gay quiero sacar del closet a todas mis amigas y a todos mis enemigos, pero no lo voy a hacer, porque eso no se hace, pero a cambio soñaré que chapo con todas las bebitas chupacabras del reino en la Catedral de Lima.

En realidad, lo más secreto que quiero contar de nuestra comunidad es que, a diferencia de todo lo que creen, y hasta a pesar de todo lo que queremos creer de nosotras mismas, no buscamos la ruptura. Lo más secreto es que queremos un poco de normalidad. Pero como esa normalidad nos va a costar igual lágrimas y sangre, y gritos e insultos, en ese largo proceso de luchar por ser y existir, habremos roto con todo. Y en ese tránsito nos habremos convertido en otra cosa, un tipo de criatura igual de humana pero, eso sí, un poco más divina. Y lo sabes.

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