¿Vamos pa' Chincha?

Roberto Ochoa
17 04 2019 | 00:18h

"Los arqueólogos poco a poco van descubriendo más detalles sorprendentes de Chincha, pero se necesita más apoyo de las autoridades ediles y del propio Ministerio de Cultura-Ica".

Chincha está mejor interconectada con la gran Lima gracias a su impecable autopista y a la expansión sureña de sus balnearios mesocráticos. Pero no basta promocionarla como epicentro de la denominada “cultura afroperuana”. Chincha, como atractivo turístico, tiene buenos hoteles y mejores restaurantes, pero debería apuntar a sus huacas que se alzan como emblema de su portentoso pasado prehispánico.

Huaca Centinela, por ejemplo, mantiene su imponente arquitectura y debería estar conectada con Huaca Tambo de Mora y Huaca Grande a través de un circuito para bicicletas de montaña, siguiendo el éxito de estos circuitos en Pachacámac, Túcume y Chan-Chan.

En los actuales territorios de Chincha se desarrolló la portentosa cultura Topará –que hasta ahora es conocida como cultura Paracas– y célebre por su fina industria textil, sus geoglifos que hoy en día se vienen redescubriendo hasta en Palpa y Nasca, y su organización social como cultura costeña. Luego vendría la cultura Chincha, aliada de los incas cusqueños y epicentro del Chinchaysuyo –una de las más extensas y desarrolladas provincias del Tawantinsuyo–.

Los arqueólogos poco a poco van descubriendo más detalles sorprendentes de Chincha, pero se necesita más apoyo de las autoridades ediles y del propio Ministerio de Cultura-Ica, una región que puede integrar los atractivos de Nasca y Paracas a los vecinos circuitos de Pisco y Chincha.

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