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Jueves, 4 de Octubre de 2018 | 6:6:01 am

Cendehy Arroyo: “Buscamos historias que valgan la pena financiar”

Cendehy Arroyo está al frente de Novotec, una de las primeras marcas del país que en los noventa se inició con las primeras importaciones de lavadoras y cocinas industriales para atender un mercado creciente: el de turismo y hotelería. Ahora, con 20 años en el mercado, ha encontrado un nuevo nicho, apoyar el sueño de los pequeños emprendedores en Lima y provincias. Para ellos acaba de lanzar su programa MIE. Esta es la historia.

¿Cómo inicia la historia con Novotec?

Hace 20 años, con un grupo de amigos, nos dábamos cuenta de los cambios en el país, muchos hoteles empezaban a aparecer e importar maquinarias extrañas, por ejemplo, McDonalds tenía una máquina que te freía la papa y salía amarillita y era increíble para esos años. Y así, muchas otras empresas buscaban quien trajera las maquinarias.

¿Y fundaron la marca? 

Sí, importábamos lavadoras industriales europeas y cocinas para los chefs. Pero nosotros éramos ingenieros industriales, entonces después de diez años empezamos nosotros a fabricar algunas máquinas en Perú.

¿Les era competitivo?

Por supuesto. Aquí al cocinero peruano le gusta el fuego alto y la flama, en la cocina internacional no, entonces adaptamos las cocinas a las exigencias de la cocina peruana, la profesionalizamos. Ahora también hacemos rollos de planchado y planchas vaporetas, por ejemplo.

Ustedes les vendían a las grandes empresas, ¿cómo conectan con el ciudadano que quiere emprender?

Nosotros les vendíamos a las grandes cadenas de hoteles, clínicas y minería, pero nos dábamos cuenta de que a la tienda a veces llegaban personas que querían comprar para poner su lavandería, pero no tenían el presupuesto para pagar las máquinas, pero llegaban con una historia de vida que nos sorprendía.

¿Qué hicieron?

Revisamos números y proyecciones, y dijimos que debíamos hacer un proyecto para dar pequeños créditos, darles financiamiento. Así nació MIE (Tu primer negocio). No les íbamos a pedir historial crediticio, pero sí medimos el aspecto cualitativo. Escuchamos sus historias y las contratábamos. Pero no solo es darles el crédito, era enseñarles cómo hacerlo, que ellos sepan darles mantenimiento a sus máquinas. Hoy ya hay 50 familias beneficiarias.

Entonces, ¿qué requisitos les piden?

Escuchar su historia. Una vez conocimos a una joven que trabajó ocho años en la lavandería de un hotel de madrugada, hasta que decidió poner su propia lavandería, y la asesoramos para que empezara con una lavandería de 10 mil dólares, dio una inicial de 1.500 y ya tiene su lavandería en Lurín, donde tiene como clientes a hoteles que jamás imaginó. Buscamos historias que valgan la pena financiar, sí, está bien decirlo, se necesita gente con potencia con la cual podamos probar la tesis que son muchas veces los pequeños quienes más cumplen.

¿Y qué seguirá después?

Actualmente tenemos el MIE lavandería, cocina y horno, esperamos tener la pollería de mi barrio, la cafetería y pastelería. Hemos iniciado hace poco ir a provincias. Y hemos comenzado a pedir a los emprendedores un aval, porque esos requisitos enserian los compromisos, el que realmente tiene todas las buenas intenciones te dice toda la verdad.