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  • Diego Zanatta
Miercoles, 14 de Marzo de 2018 | 23:11:32 pm

“Que tu negocio sea pequeño no significa que la comida no pueda ser A1”

Se dice que nadie es profeta en su tierra, pero toda regla tiene su excepción. Gabriel O’Donnell estuvo cerca de 10 años en Australia, donde tenía su local y destacaba. Sin embargo no estaba del todo conforme. Él quería triunfar en su país y así lo viene haciendo con Barra Sullorqui.

¿Cómo te jaló el mundo de la gastronomía?

Toda mi vida estuve en una cocina porque mi papá era cocinero y siempre tuve mucha pasión por lo que es la comida.

¿Cuándo tuviste la idea de poner tu negocio propio?

Siempre. Siempre he tratado de ser mi propio jefe. Incluso en Australia tuve mi propio restaurante también. Creo que es importante que uno siga su pasión y trate de emprender.

Y luego vino Barra Sullorqui…

Regresé a Lima con la idea de la Barra Sullorqui, que lo empecé con un amigo, mi socio Juan Carlos Harnaez. Gracias a Dios tenemos un año, hemos abierto un segundo local y nos va bien.

¿Por qué pescados & mariscos?

Porque es lo que más me gusta comer, la verdad. Tengo otros proyectos también de comida, pero para empezar quería un lugar donde pueda almorzar (risas) y me decidí por pescados & mariscos”.

Pese a que ese mercado está saturado…

Sí, tenía esa idea. Mi papá siempre fue cevichero –por ahí también va la cosa–, mi mamá también, y aparte el plato que más me gusta es el ceviche. El mercado está saturado, pero sí vi uno en el cual se pueda ofrecer algo de más calidad y a buen precio.

Calidad y buen precio, ¿algo que se perdió con el tiempo?

Los precios se habían ido por los cielos, además, por el hecho de ser un local pequeño podemos estar pendientes de la preparación en cada paso. Somos bien exigentes con nuestros colaboradores y tratamos de que la gente tenga una grata experiencia.

¿Cómo hiciste para que Barra Sullorqui esté en el radar de las personas?

Haciendo un poco de todo en realidad. Hay que hacer algo de marketing, llevar las redes sociales –que son herramientas muy importantes– y, sobre todo, fidelizar al cliente. Una vez que uno entra tienes que apreciar a esa persona que ha decidido comer en tu sitio y tratarlo como rey para que esa persona regrese.

¿Qué mensaje le darías a los jóvenes chefs que sueñan también con el negocio propio?

La idea es un poco ver cuáles son tus cualidades, qué tipo de comida es tu fuerte y siempre ser perseverante. El tema de que tu negocio sea pequeño no significa que la comida no pueda ser A1.

Ese último punto es muy importante.

Así es. Puede ser hasta un puesto en el mercado pero si está limpio, es de calidad y tiene buen precio, para mí, es la carta del éxito.

¿Tus próximos proyectos?

Tengo un proyecto que pienso abrirlo en dos meses más o menos, que es una pizzería a la leña artesanal. Encuentro el mercado de pizzas un poco aburrido en el Perú y quiero darle un poco de creatividad. Igual con una carta pequeña”.