• Impresa
  • Zejo Cortez
  • La Contra
  • Personajes
Jueves, 8 de Marzo de 2018 | 6:6:38 am

Anabela Del Busto Guérin: “El verbo acostumbrar no debería existir en la niñez”

Muchos nos hemos preguntado cuál es la mejor manera de guiar a nuestros hijos en sus procesos de aprendizaje. En un mundo cada vez más pragmático y aparentemente competitivo, respetar la individualidad y sensibilidad de los menores es un punto de inflexión crucial para erigir un mejor país de cara al futuro. Anabela Del Busto Guérin es una mujer emprendedora cuyo ejemplo de profesional dedicada a su rubro debe imitarse.

¿Por qué decidiste enfocarte en la etapa inicial de educación humana?

Me motiva cualquier cantidad porque es el inicio de la vida. De los 0 a los 5 años es donde se forma la identidad. Es muy bonito ver y ajustar algunas cosas que son necesarias.

¿Te fascinó la materia desde joven?

No sabía que iba a terminar en educación, te confieso, porque la vocación es cambiante. Pensaba que iba a terminar trabajando en un hospital psiquiátrico. Era mi idea.

¿Cuándo surge el cambio?

Cuando me doy cuenta de que en el desarrollo infantil y en la adolescencia hay momentos clave donde uno puede intervenir de manera adecuada, respetando la individualidad.

¿Cuál es el problema de nuestra educación preescolar?

La educación preescolar debería tener un espacio propio. Un espacio distinto a la escuela donde los papás puedan quedarse un tiempo.

¿Donde convivan docente, alumno y padre?

Cuando los padres acuden en una primera etapa, se gesta para todo el futuro de los niños. En la escuela no se da el tiempo ni el espacio para que se queden los papás. Es un cambio grande pasar de la casa al nido.

¿Qué necesitan para la adaptación?

La compañía de un adulto de confianza. El papá o la mamá, quien la familia determine. Tiene que ser un acompañamiento particular. Presente con p mayúscula. El familiar y el menor tienen que gozar lo que están viendo, no tienen que esperar nada: es un proceso de aventura. Una adaptación no es igual a otra.

¿Cómo así?

Cada proceso es diferente. ¿Te imaginas realmente un primer día con gente que no conoces; adultos, llantos, juguetes, olores? No sería justo. Se tiene que asistir a clases sin ningún tipo de programa.

Explícame.

Por ejemplo, el niño se cansa. No puede tener un horario hasta el mediodía o una de la tarde. Tiene que tener horarios hasta las diez u once los primeros días. Pretender que un niño se quede hasta la una de la tarde sin llorar es difícil por el agotamiento.

¿Qué tan responsables somos los padres?

Pienso que hay una mirada de “mientras no ocurra nada dramático, está bien”. Y es al revés: procurar lo mejor posible con la educación del menor para que el desarrollo sea lo mejor posible. No es evitar el drama.

Compromiso...

Muchos padres dicen “se acostumbra, míralo”, pero el verbo acostumbrar no debería existir en la niñez. Que se acostumbre a los no abrazos ni a recibir afecto, que se acostumbre a la leche de fórmula, que se acostumbre a esta persona, que se acostumbre al maltrato. La costumbre no es símbolo de salud.

¿Qué debemos hacer?

Los padres deben salir del automatismo de que deben correr al colegio desesperados. Deben pensar qué deben regalarle a su hijo en el tema emocional. Quiero un hijo autónomo, seguro, feliz, que sienta que pertenece al mundo donde puede ser él mismo. No los estoy llevando a un sistema para que sea igual al resto. Lo estoy llevando a un lugar que acoge su esencia.