Brujas, guerreras, diosas: el libro de mitología desde una mirada feminista

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27 Dic 2020 | 18:18 h
De izquierda a derecha. Ilustraciones de Medusa y Kali, dos de los 50 personajes femeninos que se encuentran en el libro Brujas, guerreras, diosas. Foto: composición LR, Libros del zorro rojo
De izquierda a derecha. Ilustraciones de Medusa y Kali, dos de los 50 personajes femeninos que se encuentran en el libro Brujas, guerreras, diosas. Foto: composición LR, Libros del zorro rojo

La autora Kate Hodges reubica en el centro de su narrativa a figuras mitológicas como Las Valquirias, Medusa, Kali, entre otras, para reivindicar sus historias.

“Somos las nietas de las brujas que no pudiste quemar” es la frase con la que abre el libro Brujas, Guerreras, Diosas, una antología de Kate Hodges que recoge las historias de 50 personajes femeninos de la mitología universal desde una perspectiva feminista.

La autora reveló a la agencia EFE que Las Furias, las Valquirias o Medusa, así como otros personajes como la Mujer Búfalo Blanco, espíritu indígena norteamericano, o Yennenga, la ingobernable princesa africana mossi, han sido demonizadas durante siglos, representadas como íconos diabólicos o modelos de maldad.

Hodges agrupa los cuentos en tres secciones. La primera parte está dedicada a las brujas, las sabias, las adivinas y las curanderas. Estas mujeres, que según los cuentos se desviaron de la “norma”, fueron tachadas de malvadas. “Hécate, Baba, Yagá o la gélida Perchta materializaron los temores de los hombres, quienes sospecharon que esas transgresoras podrían amenazar el ‘statu quo’ del género masculino”, declara la escritora.

El siguiente capítulo está dedicado a las guerreras, estrategas y defensoras de la justicia. “Mujeres que luchan contra los tópicos de género para erradicarlos, como la princesa mossi Yennenga, que igualaba a los más fieros hombres en el campo de batalla”, afirma Hodges.

El último capítulo tiene como eje a “las portadoras de desgracias”, donde reúne a las figuras construidas como destructivas, devastadoras y agoreras. “Estas son las vengativas, las mujeres tradicionalmente malignas (entre ellas, las Arpías y Medusa), cuyos nombres reivindico”, escribe en el prólogo.

Asimismo, hay una sección en la que se escribe sobre los espíritus elementales —como las Selkies, la Serpiente Arco Iris y la diosa Mari— y benefactores —Maman Brigitte, las Moiras, Bona Dea—.

A las primeras las celebran como creadoras del planeta que salieron de las “expectativas que se atribuyen a su género y sorprenden a la sociedad con sus decisiones y poderes”. Mientras tanto, los espíritus benefactores son deidades que reflejan a “mujeres que anteponen el beneficio común al propio”. Sin embargo, Horges demuestra que todas ellas poseen un lado oscuro, “fragmentos de realidad con los que podemos identificarnos”.

La escritora recuerda que estas historias son “la piedra angular de nuestra cultura”, por lo que han sido referentes para la creación artística de escritores/as, cineastas, dramaturgos/as o músicos. “Estos relatos, además de construir un vínculo con el pasado, son poderosos modelos contemporáneos”.

Brujas, guerreras, diosas contiene relatos que nunca se contaron o llegaron sesgadas a la actualidad, historias de mujeres antológicas que se alejan de patrones dominantes —mujer blanca, europea o estadounidense—, a las cuales la autora las coloca como el foco en leyendas y mitos originados en diversas culturas.