“Resistiendo por justicia”: el himno en honor a las víctimas de la violencia machista

Katherine Morales

@larepublica_pe

03 Dic 2020 | 18:54 h
El registro audiovisual contiene los rostros de las mujeres y disidencias que han participado en las marchas de los últimos cinco años. Foto: captura videoclip
El registro audiovisual contiene los rostros de las mujeres y disidencias que han participado en las marchas de los últimos cinco años. Foto: captura videoclip

Cerca de 70 personas, entre mujeres y disidencias, participaron en la creación de una canción y videoclip que recuerda a las desaparecidas y víctimas de feminicidio cuyas familias aún piden justicia.

Toma las calles compañere,

aún hay tanto por luchar.

Seremos fuego y revuelta,

gritando por las que ya no están.

Con esta letra llena de fuerza y valentía empieza la canción “Resistiendo por justicia”, un himno de lucha para homenajear a las víctimas de la violencia machista y empoderar a las compañeras incansables que gritan en cada marcha para que no reine la impunidad.

La idea nació durante el taller Cancionar a cargo de Eme, cantautor y artista trans, y fue impulsado por el colectivo Mujer Dispara. Durante tres meses, alrededor de 70 personas, entre músicos, activistas y artistas visuales de Perú y Latinoamérica, se reunieron para intercambiar experiencias, sentimientos y dar fruto a esta pieza.

Una canción que nombra a quienes ya no están, a las mujeres y disidencias que fueron asesinadas por la violencia patriarcal. Magaly Aguilar, madre de Sheyla Torres, víctima de feminicidio, fue parte de este proyecto como una manera de seguir exigiendo justicia.

“Mi lucha siempre va a estar ahí en todo momento, no será la voz de Sheyla, pero soy su mamá que va a reclamar por ella y por todas las que nos hayan arrebatado”, expresó durante el lanzamiento del videoclip de forma virtual a través de Mujer Dispara.

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¿Cómo se hizo la canción y videoclip?

Armar la letra de la canción fue un proceso largo, minucioso, pero satisfactorio. Eme, quien estuvo a cargo del taller, dio algunos consejos hasta que la creatividad de todos los participantes hizo fluir la canción.

“Nos dimos un tiempo extra para pensar una letra con la que tal vez no estábamos seguros o para pensar en qué ritmo la queríamos tener. Llegamos a tener cuatro estrofas grandes y luego sintetizamos lo más importante de cada una con palabras y frases que nos calaban bastante y siempre en consenso”, explicó Christina Quiquia, estudiante de actuación y colaboradora del proyecto.

La historia personal de cada uno, su resistencia e ímpetu produjo una letra que estremecen por el dolor que causan las muertes injustas, pero al mismo tiempo llena de fuerza porque nos hace recordar que una nunca estará sola en la lucha, siempre habrá compañeras en las que podamos sostenernos.

Mujeres y disidencias de Perú y Latinoamérica participaron en la creación de la canción. Foto: captura videoclip

Una vez que la letra estuvo completa, se comenzó a pensar en quiénes iban a interpretarla. Se hizo una convocatoria y al final fueron 19 los y las cantantes que colaboraron con “Resistiendo por justicia”, entre ellas estaba Ninalu, artista que creó la parte quechua de la pieza musical.

La canción era muy feeling, me conecté superrápido y todo empezó a fluir, fue un proceso muy bonito. Yo me acuerdo que escuchaba la canción y lloraba. Fue también complejo porque tuve que mandar los audios de la voz y nunca lo había hecho y dije: ‘Espero que salga bien’ y salió superbién”, expresó la cantante andina quechua hablante.

El siguiente paso era realizar el videoclip y se quiso contar la historia a través de los rostros de las mujeres y disidencias que habían puesto su cuerpo y voz durante las marchas de los últimos cinco años. Además, la estudiante de actuación Christina Quiquia realizó una perfomance que trabajaba la idea del olvido.

Christina Quiquia realizando la performance en "Resistiendo por justicia". Foto: captura videclip

Durante la primera toma aparece sola, con la mirada perdida y rodeada de arena. En la mitad del video encuentra una flor que luego comienza a cubrir todo su cuerpo, mientras la letra de la canción en quechua dice: “¡No olvidamos! Vengan, juntes nos ayudaremos, mujeres”.

“Se me permitió entregar el cuerpo para representar a las mujeres y a todos los casos de violencia que son olvidados y archivados. En la melodía de la canción también hay una evolución que nosotros lo llamamos florecer: de lo oscuro hacia algo más colorido. Ya no estás solo en la lucha, sino como dice el coro: ‘Vamos a estar juntes’”, relató emocionada la artista, quien también participó en el canto y edición del videoclip.

Christina Quiquia en la última toma del videoclip. Foto: captura videclip

No pudieron faltar los rostros de quienes día a día tienen que revivir el fatídico momento en que perdieron a sus hermanas, hijas o madres para encontrar pruebas o indicios que lleven a la cárcel al culpable, ya que el Estado, antes que ser reconocido por brindar justicia, lo es por su indiferencia y falta de empatía.

Justicia, justicia

por Elena, Claudia, Sheyla y Jimenita.

Justicia, justicia

y sus muertes jamás serán olvidadas.

Justicia, justicia

por Patricia, Leslie, Estefani y las niñas.

¿Dónde están las desaparecidas?

Por eso, la canción nombra algunas de las víctimas de la violencia machista para que sus nombres no queden en el olvido y resuenen en la voz de miles de personas que nunca se cansarán de salir a las marchas.

Magaly Aguilar, madre de Sheyla Torres, víctima de feminicidio. Foto: captura videoclip

Para mí es un himno que todas las madres vamos a entornar con mucha fuerza. Nos duele mencionar el nombre de nuestras hijas en ese aspecto, pero tenemos que seguir. Es una lucha ante las terribles injusticias. Cuando no nos hacen caso se burlan o nos ignoran”, finalizó Magaly.