Una menor diseñó a los 14 años un método efectivo para combatir el bullying escolar

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17 Nov 2020 | 17:22 h
Andrea Henríquez recibió el premio Mujer Impacta 2018 por su trabajo para erradicar el bullying. Foto: Andrea Henríquez

La chilena Andrea Henríquez, tras sufrir bullying en la escuela, decidió crear la fundación Volando en V, la cual incentiva a que las y los jóvenes construyan nuevas dinámicas de convivencia.

A los 14 años, la chilena Andrea Henríquez vio en medio de su colegio a una niña menor que ella que lloraba a escondidas. Le contó que sus compañeros de clase la molestaban y recordó que tres años atrás ella también sufrió de bullying. Por ello, ahora estaba dispuesta a hacer lo necesario para evitar que otras personas sufrieran lo que las dos menores vivieron.

Fue por eso que creó la fundación Volando en V, la cual busca eliminar de raíz el maltrato escolar, haciendo que los motores de cambio sean las y los mismos alumnos, incentivando a que aquellos más grandes hablen a los más pequeños, quienes no son conscientes del impacto que tienen sus palabras en sus pares.

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El bullying o acoso escolar es toda aquella intimidación o agresión física, psicológica y/o sexual contra una persona en edad escolar que causa daño, temor y tristeza en las víctimas. La agrupación que busca erradicar esta problemática ya formó más de 280 líderes estudiantiles, y ha llegado a más de 20.000 alumnos de 27 establecimientos de Colombia.

“La crueldad es muy peligrosa cuando la mezclamos con la creatividad”, declara Andrea al diario El Mostrador al recordar que más de 35 escolares la amedrentaban y acosaban. El punto de inflexión del maltrato ocurrió cuando sus compañeras comenzaron a usar y repartir unas poleras blancas, con un cuadrado rosado lleno de insultos y la imagen de una Barbie que los estudiantes utilizaron para representarla. "Me quedé paralizada mientras sacaban de una bolsa más prendas iguales y las repartían”.

La pesadilla terminó cuando sus compañeras de curso más grande se enteraron de lo que estaba ocurriendo, y entre ellas se organizaron para hacer una charla para educar a las y los maltratadores sobre lo grave que estaban haciendo y explicarles que sus ataques era dañinos y provocaban mucho dolor.

Fue eso lo que la motivó a replicar dicho método. A los 14 años habló con la dirección de su colegio y logró el permiso para realizar una actividad que la detallara el método de intervención de las y los alumnos mayores para detener el bullying hacia aquellos escolares menores.

Así fue que decidió fundar la iniciativa bajo tres valores esenciales: el liderazgo juvenil, la corresponsabilidad y la convivencia escolar positiva. Con la fundación Volando en V quiso mostrar que las y los estudiantes son capaces de liderar procesos de cambio y construir nuevas dinámicas de convivencia para así convertirse en ejemplo para sus pares.

“He visto cambios tangibles y concretos, tanto en niños que se convierten en líderes positivos, como en casos de víctimas o agresores de bullying que logran salir adelante”, explica.

Tratando de llevar su método a más lugares, Andrea se dio cuenta de un problema: los centros educativos no desean tener protocolos ni tomar medidas antibullying porque piensan que eso es equivalente a aceptar que existe maltrato y los haría “quedar mal”. Para Henríquez, esto es un error ya que conocer este tipo de medidas, informarse y tener protocolos listos para entrar en acción, son formas de prevención.

Recibió el premio Mujer Impacta 2018 que se entrega en Chile. “Mi proyecto cruzó fronteras en el 2013 gracias a la Superintendencia de Educación del Gobierno de Chile. Ellos me extendieron una invitación para que diera mi testimonio en el seminario sobre el maltrato escolar". Dos años después, Volando en V se expandió a más de 13 colegios en distintas zonas.

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