Mujeres transgénero denuncian abusos en cárceles de Nicaragua

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26 Oct 2020 | 17:38 h
Las mujeres transgénero sufren privaciones particulares en las cárceles al ser llamadas con pronombres masculinos, al ser acosadas sexualmente, entre otras acciones. Foto: Referencial/G. Dettmar (CNJ)
Las mujeres transgénero sufren privaciones particulares en las cárceles al ser llamadas con pronombres masculinos, al ser acosadas sexualmente, entre otras acciones. Foto: Referencial/G. Dettmar (CNJ)

Las mujeres trans internadas en los centros penitenciarios de Nicaragua han manifestado las dificultades que afrontan, sobre todo quienes fueron activistas a favor de los derechos humanos.

Recluidas en pequeñas celdas junto con hombres, con acceso limitado a atención médica y escasa medicación, las mujeres transgénero viven una serie de dificultades en las cárceles de Nicaragua, según informó la ONG Amnistía Internacional. El reporte da cuenta del estado de vulnerabilidad en que se encuentra esta población, sobre todo aquellas que fueron activistas defensoras de los derechos humanos.

“Las personas trans sufrimos una particular forma de represión en la cárcel por ser trans, por ser visibles. (...) Estar en una celda con hombres fue horrible. Parte de las enfermedades que tuve fue porque solo tenía un uniforme y yo no me lo quería quitar [para lavarlo] por no desnudarme”, narra a la ONG, Victoria Obando, una mujer trans y activistas de los derechos humanos recluida en el complejo penitenciario Jorge Navarro, una cárcel para hombres conocida como “La Modelo”.

Abuso contra la comunidad trans

Una historia similar es la de Celia Cruz, mujer transgénero y activista de derechos humanos de Ometepe, una isla al sur de Nicaragua. Cruz se encuentra recluida en la prisión Jorge Navarro tras ser acusada por una serie de delitos, entre los que se incluía secuestro.

Sin embargo, para su abogada Yonarqui Martínez García, su delito está amparado por ser defensora de los derechos. “Lo único que la condenó fue haber estado con su celular en la mano y haber denunciado lo que estaba pasando en la isla de Ometepe, cómo la policía nacional agredió a los ciudadanos”, aseguró la letrada a Amnistía Internacional.

Para Martínez García su defendida recibió un trato diferenciado desde su ingreso al penal “La Modelo”. “Hay mucha discriminación. (...) Celia constantemente se vive quejando del maltrato de parte de los custodios y la discriminación descomunal por el hecho de ser trans. La insultan, se burlan de ella. Las mujeres trans viven mucha tortura psicológica dentro de los penales", detalló a la ONG.

Profesionales del derecho y familiares de las personas recluidas señalaron las condiciones en las que se encuentran sus familiares, que incluye el hacinamiento, la falta de agua potable y un acceso inexistente a medicinas, transversal a todos los internos.

Sin embargo, la condición se agrava cuando se trata de las mujeres trans. Ellas sufren privaciones particulares al negarles el acceso a su ropa, al utilizar su nombre registrada en su acta de nacimiento, al ser llamadas con pronombres masculinos, al ser acosadas sexualmente y al negar las medicinas esenciales para su vida, como da cuenta Amnistía Internacional.

Según el abogado de derechos humanos y miembro del Colectivo Nicaragua Nunca Más, Braulio Abarca, el problema de la discriminación contra la comunidad trans es la falta de políticas que protejan al colectivo.

“En Nicaragua no existe una ley de identidad de género ni de crímenes de odio. En 2007 se incluyó un artículo (en el Código Penal) que agrava las penas por delitos de odio. Pero aunque existe, el artículo no se aplica en la práctica”, explica a la ONG.

Hostigamiento y ataque a activistas

Según han reportado diversas organizaciones locales del país, hay una campaña de hostigamiento y ataque contra los activistas a favor de los derechos humanos por parte del Gobierno de Daniel Ortega. Muchas son acusadas de delitos como el secuestro y el tráfico de drogas, como recoge el informe de Amnistía Internacional.

Organizaciones civiles estiman que posiblemente sean más de 80 activistas los que se encuentran tras las rejas por cargos de motivación política, entre las que figuran las mujeres de la comunidad transgénero.

Con el desarrollo de la COVID-19 en Nicaragua, el Gobierno realizó limitadas acciones para evitar el contagio en las cárceles, sobre todo con aquellos que son activistas de derechos humanos y parte de la población trans.

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