Entre Trump y Biden: cuando el movimiento #MeToo se afronta a dos acusados de violencia sexual

Agencia EFE

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26 Oct 2020 | 13:36 h
El movimiento feminista del MeToo debe lidiar con dos candidatos presidenciales acusados de violación sexual. Foto: AFP/composición La República.
El movimiento feminista del MeToo debe lidiar con dos candidatos presidenciales acusados de violación sexual. Foto: AFP/composición La República.

Para las activistas feministas que resisten ante la violencia machista, el presidente Donald Trump y Joe Biden representan los típicos “estereotipos de masculinidad”.

A tan solo 8 días de llevarse a cabo las Elecciones Presidenciales 2020 en Estados Unidos, más de 35 millones de personas ya votaron por adelantado. Una de ellas fue Abigail Culverhouse (21), sobreviviente de una violación sexual, quien lloró antes de votar en Virginia.

Cuatro años después de ser víctima de este delito, no podía creer que tuviera que elegir entre dos candidatos a la Casa Blanca acusados de violencia sexual (tocamientos indebidos, acoso sexual y violaciones), una muestra del camino que aún queda por recorrer en el movimiento feminista #MeToo.

Este año, las y los estadounidenses deben decidir entre el presidente Donald Trump—sobre el que pesan al menos 26 denuncias—y Joe Biden, acusado de una violación sexual ocurrida en 1993.

Sobre el primero pesa más de 20 denuncias de agresiones sexuales, mientras que el segundo ha sido acusado de una violación sexual ocurrida en 1993. Foto: EFE/composición LR.

“Tuve que aparcar mis sentimientos para poder votar por quien creo que servirá mejor a nuestro país. Básicamente, fue elegir entre el menor de dos males”, declaró a EFE Culverhouse, quien votó por anticipado y lo hizo por Biden.

Un trago amargo para las supervivientes de violencia sexual

Esa estudiante de 21 años fue violada cuando solo tenía 17, y no solo no le creyeron cuando avisó a las autoridades, sino que los amigos de su agresor la intimidaron durante meses.

La llegada al poder poco después de Trump, que había presumido de las agresiones sexuales cometidas contra muchas mujeres, decepcionó profundamente a la joven. Esa desilusión regresó conforme se acercaban las elecciones de este año, en las que podía votar por primera vez.

“Hubo un momento en el que me sentí invisible, como les ha ocurrido a muchas supervivientes (de violencia sexual) en este clima político. Me di cuenta de que tenemos que luchar para que haya justicia”, explicó Culverhouse.

Una de cada tres mujeres en Estados Unidos sufre violencia sexual en algún momento de su vida, según datos oficiales, pero el tema no suele llegar a los titulares del país y ha vuelto a quedar relegado en una campaña electoral dominada por la pandemia.

“El cambio en las percepciones culturales sobre la agresión sexual que inició el movimiento #MeToo no está completo todavía”, indicó una socióloga experta en género y profesora en la Universidad de Oregon, CJ Pascoe.

Cientos de miles de personas se suman al #MeToo para denunciar en la Red el acoso sexual en Estados Unidos. Foto: AFP.

La acusación contra Biden

La comparación con Trump en este asunto irrita a muchos defensores de Biden porque, al contrario del caso del presidente, solo hay una acusación grave en su contra: la de T.R., quien asegura que el candidato demócrata abusó sexualmente de ella en 1993, cuando era senador y ella trabajaba para él.

Biden ha negado categóricamente que eso ocurriera, y varios periodistas que lo investigaron dicen que no consiguieron corroborar la denuncia y que la presunta víctima cambió su historia varias veces. Por esa razón, el asunto nunca llegó a debilitar al exvicepresidente en las encuestas.

A Culverhouse no le sorprende el poco impacto que tuvo la denuncia de T.R.: “A las supervivientes se las desestima rápidamente, especialmente cuando el hombre acusado es poderoso, y creo que ella merece justicia”, recalcó.

Además de esta denuncia, otras siete mujeres han acusado a Biden de tocamientos indebidos, algo que el exvicepresidente justificó en 2019 alegando que se trataban de intentos de “establecer una conexión humana” con la gente, aunque prometió que en adelante sería más “respetuoso”.

Lluvia de denuncias contra Trump

En el caso de Trump, tampoco le han perjudicado las denuncias que le han señalado durante su primer mandato, y que son más de 20 mujeres las que hablaron con los medios durante su campaña en 2016 para acusarlo de acoso o violación sexual.

La denuncia más seria contra Trump es también la única que le ha obligado a defenderse en los tribunales: el año pasado, la periodista Elizabeth Jean Carroll denunció que el ahora mandatario la violó en el probador de unos grandes almacenes en 1995.

Dos modelos de masculinidad

La contienda entre Donald Trump y Joe Biden también ha sido un duelo de dos modelos de masculinidad: el agresivo y dominante del presidente, que interrumpe y arrolla a sus rivales, frente al que encarna el candidato demócrata, que intenta ser “una figura protectora fuerte pero llena de empatía”, en palabras de Pascoe.

“Trump representa un tipo de dominio masculino que algunos hombres blancos pueden considerar reconfortante, cuando perciben que su propia masculinidad está amenazada por la creciente igualdad de género”, resumió la socióloga.

Ambos son “estereotipos de masculinidad” que pueden repeler a las feministas, pero ambas campañas confían en que el arquetipo que encarna su candidato les ayude a conquistar a los hombres blancos sin educación universitaria, y también a algunos latinos y negros.

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