Familias homoparentales: la lucha de parejas LGTBI+ por ser reconocidas como madres de sus hijos

Diana  Bueno

diana.bueno@glr.pe dianabueno199

07 Oct 2020 | 21:40 h
De izquierda a derecha: Jenny Trujillo, Darling Delfín, Morayma Rejas, Karenina Álvarez, Fiorella Henriquez y Vannia Gozzer. Foto: composición de La República.
De izquierda a derecha: Jenny Trujillo, Darling Delfín, Morayma Rejas, Karenina Álvarez, Fiorella Henriquez y Vannia Gozzer. Foto: composición de La República.

Jenny y Darling, Karenina y Morayma y Fiorella y Vannia tienen algo en común: son parejas que, como muchas otras, decidieron formar una familia. Sin embargo, el Estado, en los tres casos, se niega a escribirlas a ambas como madres en el DNI de sus hijos.

Para el Estado peruano y muchos ciudadanos, solo las parejas heterosexuales pueden construir un proyecto de vida juntos, y así convertirse en padres. Sin embargo, la realidad es otra: las familias homoparentales, conformadas por parejas del mismo sexo, existen aunque un determinado sector se niegue a verlas, aceptarlas y reconocerlas.

En la actualidad, no existe un registro oficial de la cantidad de familias homoafectivas en el país. El primer acercamiento a esa cifra es de la Asociación de Familias Homoparentales Perú, cuyo origen se remonta al 4 de febrero de 2018 con la participación de solo cuatro madres, pero que hoy está compuesta por más de 170 miembros, entre familias y parejas que buscan tener hijos(as).

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No obstante, su coordinadora Karenina Álvarez, asegura que en el país existen muchas más pero que, debido a la cultura homofóbica, aún hay familias diversas que prefieren no hacerse visibles.

Aquí, tres historias de familias homoparentales peruanas que continúan en pie de lucha en un país que vulnera la identidad de sus hijos(as), las discrimina y no les permite ejercer sus deberes y derechos como madres.

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Batalla legal de Jenny Trujillo y Darling Delfín

Uno de los casos más mediáticos y que ha llegado a oídos del Gobierno ha sido el de Jenny Trujillo y Darling Delfín. Las esposas contaron a La República que, desde hace cuatro años, emprendieron una lucha legal para que se las reconozca como madres de su hijo Dakarai.

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A pesar que en México, país donde nació el menor de 6 años y se casó legalmente la pareja en 2012, reconocen la comaternidad, en Perú no ocurre así. Desde el momento en que regresaron a su país natal, las leyes peruanas han sentenciado una y otra vez que Dakarai solo es hijo de quien lo parió, pero no de la otra a quien también llama mamá.

Desde entonces, el proceso legal que han seguido para que el Estado reconozca también la filiación de Jenny con su hijo ha sido “agotador con una subida y bajada de emociones”. A la fecha, el Segundo Juzgado Constitucional ha dispuesto que Reniec sea notificado para que garantice la correcta identidad de Dakarai y los derechos de sus madres.

En efecto, el año pasado la Comisión Nacional contra la Discriminación (Conacod), integrada por diversos ministerios del Gobierno, se pronunció a favor del caso de Jenny y Darling y otras dos familias peruanas homoparentales que han tenido hijos(as) en el extranjero.

En el informe, Conacod señala que el Estado peruano está en la obligación, en el marco de los principios constitucionales y derechos fundamentales amparados por la Constitución y los tratados internacionales de los que es parte el país, de reconocer la filación y emitir el DNI de niños y niñas peruanos nacidos en el extranjero, que son primogénitos de dos mamás.

Asimismo, la institución afirma que la atención brindada por Reniec en estos casos constituye un acto de discriminación porque los y las niñas involucradas tienen el derecho de que su DNI refleje la filiación de sus dos mamis.

Dakarai es feliz con sus madres Jenny y Darling. Foto: composición archivo.

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Familia Álvarez Rejas

Morayma Rejas Bonilla y Karenina Álvarez Johnson cuentan, entre risas, que coincidieron por primera vez en un penal. Una visita a una amiga en común hace 10 años fue el inicio de su amistad.

Sin embargo, en ese momento no inició su romance pues Karenina se encontraba comprometida. Tiempo después se separó de su exnovia, con quien tuvo a su primera hija Zoe (10). Si bien no la concibió, es su madre porque la esperó con ilusión, la cría y hace de todo para que no le falte nada. Esas fueron las razones por lo que le costó tanto acostumbrarse a solo verla los fines de semana.

Fue en esa sombría época en que Morita, como suele llamar Kanerina a su ahora esposa, la llenó de alegría con sus ocurrencias. “Fue inevitable enamorarme de Morita porque me hacía reír a cada segundo”, recuerda.

Tres años después, el 30 de abril del 2016, las flamantes novias se casaron simbólicamente porque el Estado peruano les niega este derecho a las parejas de la comunidad LGTBI+. “Fue un día muy especial para nosotras. Lindo de verdad porque es como uno quisiera casarse. Salimos de los brazos de nuestros papás a lo que era el altar”, relata Morayma. Ese día, en todo momento, recibieron el apoyo de sus familiares y amigos.

Karenina Álvarez y Morayma Rejas se casaron el 30 de abril del 2016. Foto: composición archivo.

Con muchas ganas de querer agrandar su núcleo, Karenina y Morayma empezaron a averiguar todo lo necesario para tener juntas un bebé. Fue así que, tras una inseminación artificial, llegó al mundo Diego (3), quien solo figura con los apellidos de su madre biológica Karenina pero no de Morayma, pese a que ambas son sus progenitoras.

“Fue difícil ir al Reniec y ni siquiera poder sentarme allí para decir que (Diego) es Rejas. Yo tenía que estar allí con mi hijo como si fuera su niñera”, asegura Morayma. A pesar de eso, lograron ponerle al menor el apellido de esta, pero como su segundo nombre. “Es duro tener que buscar otras artimañas (para que los apellidos de ambas aparezcan)”, indica Álvarez.

Hace más de tres años nació Diego. Su hermana Zoe estuvo en todo el proceso de inseminación. Foto: composición archivo.

Para Morayma Rejas esta situación es dura porque no tiene ningún poder legal sobre Dieguito. Ella cuenta que, por ejemplo, no puede afiliarlo a su seguro de salud ni tampoco podrá tener la custodia de él en caso le pasara algo a su esposa.

“Yo no considero que tenemos que esperar que haya una ley de matrimonio igualitario porque nuestras familias existen. [...] Necesitamos una ley de comaternidad o copaternidad que nos ayude a poder tener algún poder sobre nuestros hijos. ¿Por qué Dieguito no puede recibir herencia de su otra mamá? ¿Por qué tiene que recibir herencia de una sola rama? ¿Por qué no puede llevar su apellido? Cuando en realidad su apellido es parte de su identidad”, se cuestiona Karenina.

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Familia Gozzer Henriquez

“Una decisión de vida”, ha sido la llegada de Gianluca Mateo a la vida de sus mamis Vannia Gozzer Sánchez (33) y Fiorella Henriquez Cruz (33), quienes llevan 13 años juntas. Su hijo ha sido tan planeado que, desde hace más de 8 años, ambas se prepararon para recibirlo en las mejores condiciones.

“Para poder empezar (a formar una familia) y ver cómo hacer el tratamiento (de reproducción asistida) ha tenido muchas conversaciones en el camino, ya que los derechos no nos protegen. Para poder decidir, nosotras tenemos acuerdos y compromisos, cosas que en familias no homoparentales no se preguntan ni tienen estos planes de preguntarse ‘qué pasa si te separas, cómo manejas al bebé, qué pasa si estás en otro país, qué pasa si no tienes trabajo en otro país, cómo van a ser las visitas’”, explica Henriquez a este medio.

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Gianluca nació el 20 de agosto de este año en Panamá, luego de que Vannia se sometiera durante dos años a un proceso de fecundación in vitro. “No fue fácil”, asegura porque para tener a su bebé lo intentaron nueve veces y también sufrieron un aborto espontáneo.

“Desde que se decidió tener a Gianluca, las dos estuvimos juntas: en cada consulta, en cada tratamiento, en cada negativo que salió, en cada positivo. En todo estábamos juntas. Los doctores y las enfermeras sabían que las dos éramos las mamás”, explica Vannia.

Recuerdan que la idea inicial era que Gianluca naciera en otro país donde el matrimonio igualitario sea legal y reconozcan la filiación de ambas. Sin embargo, el parto se adelantó y, con ello, han tenido que enfrentar las trabas legales.

Fiorella no ha podido inscribir a su hijo en Panamá, pero este dolor y frustración no queda aquí. Una vez en suelo peruano, saben que les espera una cruda realidad.

“El primer obstáculo que va a tener Gianluca es que entrará como turista. Él merecería entrar con la nacionalidad peruana, pero él no va a poder entrar como peruano. Él tendrá que ingresar con su pasaporte turista panameño y va a tener que entrar y salir constantemente del Perú hasta que se logre alguna de las opciones, que es que pueda ser primero residente—que es el camino más “fácil” pero que también puede ser súper largo—, o logre la nacionalidad que podría durar años de años”, lamenta Gozzer.

Gianluca Mateo tiene un mes de nacido. Sus mamis le dan mucho amor en Panamá. Foto: composición archivo.

Próximamente, la pareja planea regresar a Perú para unirse a las tantas familias homoparentales que existen y que continúan luchando para que la identidad de sus hijos y/o hijas no sea vulnerada.

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¿Qué dicen las leyes?

La abogada de la ONG Más Igualdad, Giannina Sánchez, asegura que el problema radica en que actualmente el matrimonio igualitario no es legal, motivo por el que los derechos que de este se deriven tampoco son reconocidos. Este es el caso de la filiación de las parejas homoparentales.

En ese sentido, asegura que la vulneración de los derechos de las familias homoparentales es permanente. “No es la vulneración de un día, sino que todos los días se ven vulnerados sus derechos en la medida que no hay un reconocimiento y que no pueden ejercer sus derechos como madre o padre. Así como la construcción (de la identidad) que hacen del niño o la niña porque no hay un reconocimiento pleno de su familia, sino que lo reconocen a la mitad", precisa Sánchez.

Por otro lado, la letrada advierte que la Corte Interamericana de Derechos Humanos tiene una posición clara sobre la identidad de los menores nacidos en familias homoparentales. Primero, que no es posible que se utilice el interés superior del niño para discriminar a las parejas del mismo sexo.

“Con respecto a este principio, debería de reconocerse su identidad de manera plena. Cuando hablamos de su identidad hablamos del derecho que tiene el menor a los apellidos de sus madres o de sus padres”, puntualiza.

Finalmente, la recomendación de Más Igualdad, según afirma Sánchez, es que haya una reforma de las leyes peruanas para el reconocimiento pleno de los derechos de las parejas del mismo sexo y de sus hijos(as). De igual modo, se generen mecanismos administrativos para la modificación de aquellas normas que mencionan que las familias solo pueden estar constituidas por un papá y una mamá.

¿Cómo ser parte de la Asociación Familias Homoparentales Perú?

Si eres parte de la comunidad LGTBI+ que tiene hijos(as) o que apunta a tenerlos y, además, te gustaría contar con una red de apoyo legal y emocional, puedes contactar a Asociación Familias Homoparentales Perú. Cuéntales tu historia AQUÍ.

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