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“No quiero ser madre”: tres mujeres que afrontan los prejuicios por elegir no tener hijos

Diana  Bueno

dianabueno199

25 Jul 2020 | 14:34 h
Una escritora, correctora de estilo y odontóloga priorizaron sus carreras, viajes y sueños antes que la maternidad. Foto: composición.
Una escritora, correctora de estilo y odontóloga priorizaron sus carreras, viajes y sueños antes que la maternidad. Foto: composición.

Sandra Campó, Ana Rodríguez y Liyian Córdova priorizaron sus profesiones y sueños frente al mandato sociocultural de ser mamá. Aquí discuten sobre si existe o no el instinto maternal y cómo lidian con la presión social.

“Te vas a arrepentir”, “quién te va a cuidar cuando seas viejita”, “congela tus óvulos”, o “qué triste tu vida sin hijos” son algunas de las frases que Sandra Campó, Ana Rodríguez y Liyian Córdova escucharon, a lo largo de su vida, por el solo hecho de elegir no ser madres.

Lejos del mandato social, que supone que todas las mujeres tienen como destino final la maternidad, la presión social de familiares y amigos, y el estigma de quienes eligen no tener hijos, estas tres mujeres de más de 35 años coinciden en una misma premisa: ser madre debe ser una elección y no una obligación.

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Sandra Campó

“Desde niña supe que no quería ser mamá”, relata Sandra Campó, educadora sexual, escritora y autora del libro Hoy tengo ganas de mí: 7 historias de masturbación femenina.

Sasá, como de cariño la llaman, recuerda que cuando era adolescente tenía una idea clara de cómo deseaba verse en el futuro: siendo una escritora sin hijos, que vive sola, en la no monogamia, y viaja por el mundo. Hoy, con 37 años, continúa firme en su decisión, a pesar que en repetidas ocasiones escuchó “cuando te enamores vas a cambiar de opinión”.

“He estado en pareja y convivido durante cinco años, y mi opinión nunca cambió”, declara Campó en diálogo con La República.

Sandra Campó es educadora sexual especializada en el placer femenino. Foto: Jorge Madico

“A medida que yo he ido creciendo, se ha reafirmado mi decisión al crear para mí un proyecto de vida (sobre educación sexual para mujeres) que es Sasá, disfrutar de mi soledad y, sobre todo, es que yo siempre supe que no quería cargar con la responsabilidad tan larga, tan exigente de otro ser humano”, explica.

No se trata de que no conozca o no valore la maternidad, indica Sandra, sino que reconoce la gran responsabilidad que implica la crianza de un hijo. Relata que, al ser la mayor de sus hermanos, ella atendía a su hermana menor cuando era pequeña y que, incluso, le encantan los bebés, pero “no para tenerlos”.

Estoy convencida de que no todas las mujeres deberían tener como mandato o destino obligatorio la maternidad. Me gustaría que todas pudieran tener el tiempo, las posibilidades, los recursos y el conocimiento para ponernos a pensar si queremos tener hijos o no”, añade.

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Ana Rodríguez: ¿instinto maternal?

“No sé si existe algo así como el instinto maternal. Cuando eres mamá, en ese momento hay un tema hormonal en que la mujer se prepara, pero mientras no lo eres, no creo que exista eso”, reflexiona Ana Rodríguez, correctora de estilo y profesora de pilates.

Ante el debate sobre si existe o no el instinto maternal, Rodríguez considera necesario evaluar el rol de los cuidadores, ya que no solo las mujeres pueden criar, sino también las familias homoparentales.

En el caso de Ana, a los 21 años sabía perfectamente lo que quería para ella: no ser madre y someterse a una ligadura de trompas.

“Había dos ideas que estaban en mi mente. La primera, que el mundo era muy violento como para traer un niño; y segundo, yo quería una vida más tranquila, y sabía que ser mamá es una responsabilidad muy grande, que no iba mucho con el proyecto de vida que yo tenía”, detalla.

Ana Rodríguez eligió no tener hijos y; por ello, decidió esterilizarse hace 10 años. Foto: archivo.

Su camino estaba por la escritura, los viajes y el mayor conocimiento de sí misma. Por ello, a los 28 años recién pudo concretar su decisión de esterilizarse, pese a que en un inicio su madre y amigas estaban en contra.

Ahora, con 39 años, dice que por el hecho de elegir la no maternidad no significa que sea ajena a esta. Ella piensa que es necesario que el Estado cree políticas públicas para combatir la violencia obstétrica y mejorar los descansos de tiempo prenatal y postnatal, a fin de que los padres participen más en la crianza.

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Liyian Córdova Junco

La familia de la odontóloga Liyian Córdova ha sido la que más la ha presionado para que sea madre; sin embargo, a sus 37 años sabe que no es su prioridad. “Me han dicho ‘para qué estás trabajando tanto, para quién vas a dejar todo lo que trabajas’ o que voy a estar sola”, recuerda.

Por eso, prefiere evadir este tipo de conversaciones con sus tías o primas diciendo que pronto le aparecerá el instinto maternal, ese que considera un falso mito típico de una sociedad machista y tradicional.

“Fácil es decir ten hijos, pero luego quién lo va a cuidar, quién se va a dedicar a tiempo completo. No es nadie más que la mamá porque el papá sale a trabajar, pero es ella quien tiene que encargarse de criarlo; y pues yo, definitivamente, no me veo cambiando pañales”, afirma convencida.

Liyian Córdova Junco tiene 37 años y una pareja con el que coincide en que la maternidad es la última de sus opciones. Foto: composición archivo.

Liyian tiene una pareja al que conoció hace 10 años, y ella comenta que, desde un principio, le hizo saber que la maternidad era lo último que deseaba. Felizmente, como ella indica, a él tampoco le gustan los niños, motivo por el que nunca ha sido tema de discusión.

Gracias a que ambos coinciden en este punto, Liyian menciona que han podido lograr sus objetivos profesionales en conjunto y viajar al extranjero.