Solo el 32 % de puestos de directorio en Latinoamérica son ocupados por mujeres

La República

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16 Jul 2020 | 22:25 h
mujeres en cargos grandes

Por otro lado, según el nuevo informe de Aequales, solo el 37,9 % de empresas ha sensibilizado a sus colaboradores sobre el acoso sexual laboral.

Tras analizar a un total de 174 empresas de 10 países de América Latina, Aequales encontró que, durante la crisis sanitaria por coronavirus, solo el 31,6 % de puestos directorios de estas compañías lo ocupan mujeres.

Según el estudio “Gestión de crisis COVID-19”, el 62,1 % de las empresas tampoco ha promovido espacios de diálogo y sensibilización entre sus trabajadores sobre acoso sexual laboral. Asimismo, el 11,5 % de compañías no cuenta con un protocolo para prevenir este tipo de violencia sexual, donde las mujeres y personas LGTBI son los más vulnerables.

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Empresas no consideran sobrecarga laboral

Otro de los principales descubrimientos en este estudio es que, a pesar del teletrabajo y la intensidad del trabajo no remunerado en casa—como los quehaceres y cuidado de hijos(as) y familiares—, solo el 39 % de las empresas ha revisado sus indicadores de desempeño. Es decir, las compañías siguen esperando el mismo nivel de trabajo de sus colaboradores sin tomar en cuenta la sobrecarga de quienes tienen responsabilidades tanto en la casa como en el trabajo, lo que definitivamente afecta más a las mujeres.

“El trabajo del cuidado no remunerado recae mayoritariamente en las mujeres. Si las empresas no adaptan la forma en que miden el desempeño, la retención del talento femenino y el reconocimiento de sus logros estará en riesgo”, explica Andrea de la Piedra, gerenta general de Aequales.

Foto: Composición/La República

Si bien el 82,9 % de las empresas encuestadas reconoce y enuncia el cuidado como un asunto central en la gestión de la crisis con enfoque de género, el 27,8 % de ellas no ha previsto lo demandante que puede ser el trabajo del hogar no remunerado.

“El reto es trascender del discurso a los hechos y adoptar medidas justas. Es decir, se debe reconocer que la experiencia de hombres y mujeres frente a la crisis debe ser atendida de manera diferencial”, enfatiza De la Piedra.

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