Norma Martínez: “El teatro en Perú es un milagro, terquedad y resistencia”

La actriz vuelve a las tablas con Días felices. “La obra habla del heroísmo cotidiano”.

La actriz sostiene "Que es el texto más importante para una mujer del siglo 20". Foto: difusión
La actriz sostiene "Que es el texto más importante para una mujer del siglo 20". Foto: difusión
Estefany Barrientos

‘Winnie’ está cubierta hasta la cintura con un montículo de arena. No puede moverse. Al mismo tiempo atesora recuerdos, su matrimonio, algunos objetos personales e intenta encontrar motivos para vivir Días felices. Norma Martínez asume ese reto en el Teatro Británico. “Hacer este texto y dirigida por Alberto (Ísola) es una serie de regalos impresionantes. Sobre todo, volver al teatro con público”. Antes de la cuarentena grabó un cortometraje como Dora Mayer. “Ojalá logremos hacer el largometraje. Tenemos grandes personajes para hacer ficción, pero no los vemos”.

Siendo una persona optimista, ¿cómo ha sido ponerte en la piel de ‘Winnie’?

Ha sido una montaña rusa en términos técnicos, artísticos y personales. Me ha dejado conmocionada entrar de lo cotidiano a lo filosófico, al sentido del humor en cuatro líneas y hablar de cosas que hoy, además, tienen tantas lecturas.

Aborda la muerte y la desesperanza. ¿Cómo enfocas la obra?

Para mí habla del heroísmo cotidiano, cómo nos aferramos a ciertas creencias para no caer en la desesperación. La sombra de la muerte está presente, eso es duro de transitar en escena. ¡Quién no se ha sentido alguna vez como si estuviera realmente enterrada, estancada! Winnie está tratando de salir adelante.

Pero hay un deterioro en ella. ¿Tiene que ver con hablar más de la salud mental?

Este es el siglo del pánico, de la depresión. Sobre todo, ahora, aquí, que la incertidumbre nos está carcomiendo. Desde las políticas públicas creo que hay que prestarle mucha atención a la gente joven que lleva 18 meses sin ir a un salón de clases. Eso me parece ya una locura. El arte puede ser una luz, una tabla de salvación en este momento tan oscuro que atravesamos.

¿Le da una connotación que protagonice la obra una mujer, es decir, poder identificarla en las familias?

Me parece que es el texto más importante para una mujer del siglo 20. ‘Winnie’ finalmente es una esposa, es una ama de casa, lo único que está pretendiendo es llamar la atención de su marido. Y ella tiene una maravillosa mirada sobre el mundo. Yo también he pensado mucho en mi mamá, en mis tías y en cuántas hoy todavía, de alguna forma, siguen siendo ‘Winnie’, aunque en apariencia lo sean menos. Me hace pensar en las mujeres en Afganistán, en las de nuestra sierra, de nuestra ciudad, en las de mi edificio (sonríe).

Roberto Ángeles nos recordó que estuviste en el taller de actuación que inició un día después de que se declarara el fujishock. ¿También crees que hacer teatro en el Perú es un milagro?

(Se ríe) Han pasado 31 años… Yo creo que es un milagro, que es terquedad y que es resistencia. Y Días felices también es sobre el teatro. El teatro se ha seguido haciendo entre las guerras, terrorismo, buscando espacios y formas para seguir haciendo esto, porque es esencialmente humano ir a ver el comportamiento de otro para aprender a existir ¿no? Quizás en nuestro país ha sido un acto heroico seguir apostando honestamente, pero es una apuesta siempre ganadora, porque siempre habrá alguien cuya vida se transforme.

¿Y cuál fue el aprendizaje personal? Este año se estrenó en España La casa del caracol, película por la que viajaste en el 2020.

La verdad, era un compromiso previo. Por supuesto, cruzar el Atlántico cuando no sabes si vas a poder volver y que a tu familia podía pasarle algo fue difícil. Sin embargo, soy una convencida de que tienes que hacer lo que tienes que hacer. He pensado muchísimo también en cómo estuvimos muy cómodos creyéndonos los reyes de la creación, que teníamos todo bajo control. Somos finalmente hojitas de un árbol que pueden caerse. Por supuesto, hay que disfrutar del presente y agradecer. Hoy, sobre todo, si tenemos salud, tenemos mucho.