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Bruno Odar: “Tenemos que reconciliarnos como nación”

El actor interpreta al dramaturgo ruso Chéjov en la obra ‘Correspondencia’. Sobre la crisis social y política sostiene que hay un problema de identidad. “Espero que el arte sirva para sanar”.

La Republica
Bruno Odar como Chéjov en la obra 'Correspondencia'.
Estefany Barrientos

Bruno Odar interpreta por estos días a Chéjov, al que veremos caminando por la calles de Lima, con mascarilla y conversando por WhatsApp con Gorki (Emmanuel Soriano), en una suerte de vínculo de maestro y alumno. La obra ‘Correspondencia’ es dirigida por la argentina Eva Halac y se presenta como parte del Festival Sótano 2. “Por un lado es un cortometraje, por otro, es como un documental, como un reality donde ves a los actores dentro de sus casas. No le ocultas nada al público. No estamos en Rusia. Somos Emanuel y yo interpretando las cartas mientras hacemos nuestros quehaceres domésticos. Pero es teatro”.

El contexto actual coincide con los temas de los que conversaron Chéjov y Gorki. De la crisis política y social también hablamos con el actor, director y docente de teatro. “Creo que la vida nos está diciendo que en uno de los mandamientos -como dice (Eduardo)Galeano- se le olvidó a Dios decirnos ‘respetar a la naturaleza’. Antes de la pandemia, nos olvidamos de eso. Nos creíamos, pues, dioses”.

-¿Qué diría Chéjov, por correspondencia, sobre Lima actual?

(Ríe) No sé si Chéjov se hubiera imaginado a una Lima así ¿no? Al ver nuestro tinte social y político ¡Dios mío! yo creo que habría que filosofar mucho sobre lo que nos está pasando.

-Bueno, con Gorki hablaron un siglo.

(Sonríe) Sí, hay algo muy curioso, la directora tomó como dato la correspondencia entre Gorki a finales del siglo 19 y hay muchas coincidencias con lo que nos está pasando actualmente. Hoy en día sería el WhatsApp o una videollamada, en medio de una circunstancia donde no pueden estar de forma presencial. En paralelo a eso Gorki formaba parte del partido socialista que estaba en plena evolución y también Rusia pasaba una serie de conflictos sociales como los que estamos pasando ahora. Esos datos hacen que la obra sea más cercana al público.

- ¿Han hablado mucho sobre esto con la directora?

-A todos los países de esta parte del mundo, se nos está sumando a la pandemia, los truenos, la convulsión política, la incertidumbre; son cosas que se están agregando a la dificultad. Esto que presenta el arte, ya no son coincidencias, creo que las manifestaciones artísticas nacen y es como si nos adelantáramos un poquito a los sucesos de nuestro país y del mundo.

-Leonardo Torres Vilar dice que el teatro tiene que ser el espejo de lo que está pasando en su sociedad ¿Coincides?

Sí, yo creo que es como una especie de voz del pueblo. Tampoco el teatro va a dar respuesta a todo, hace preguntas. Las artes están más unidas a la filosofía, a cuestionarnos, salir de nuestra zona de confort y cuestionar lo establecido. En este caso, en la historia del teatro, siempre se ha cuestionado la realidad social. También sirve como un espejo, el punto de vista del artista desde su disconformidad.

“En la pandemia todos fueron a desbaratar los supermercados y está bien, es sentido de supervivencia. Pero no solo de pan vive el hombre. También necesitamos pensar”.

-Tus colegas han dicho, desde inicios de la pandemia, que el arte quedó en el último lugar. Ahora, más de un año después, este festival se logra desarrollar por los estímulos que entregó el ministerio hace poco. ¿Hay mucho que cambiar? ¿Qué dice esto del país?

¡Qué te puedo decir! Desde que yo me inicié en el teatro ha habido estas dificultades. Pero algunos países tienen apoyos más directos, de parte del Estado. En ese sentido estamos bien atrasados en comparación a nuestros vecinos, como son Argentina y Chile. He tenido la oportunidad de conversar con ellos y estamos a 20 años de apoyo. Esto es un problema porque se refleja en el ciudadano, en la población. Por ejemplo, en la pandemia, toda la gente fue a desbaratar los supermercados y está bien, porque es sentido de supervivencia. Pero no solo de pan vive el hombre. Tienen alimentos en su refrigerador, pero se la va a pasar solo comiendo y trabajando, también necesitamos pensar. El ser humano tiene la necesidad por naturaleza de proyectarse. Desde una obra de teatro o una película…

-Hay quienes coinciden en que el arte ha salvado a muchos en esta pandemia.

Sí, porque no solo es entretenimiento como lo ven algunos, es una catarsis, un acompañamiento. El arte colabora en lo que es la salud emocional del individuo y la sociedad, muestra nuestra música, nuestro folclor. Ahora que tenemos tantos problemas políticos - no sé si me estoy equivocando, pero es mi punto de vista- creo que esta falta de identidad que hay en el país, donde no nos podemos poner de acuerdo, creo que también se debe a una falta de difusión de lo que somos. Nos creemos más de afuera que de aquí ¡Es increíble! Y bueno, ahorita estamos en medio de un caos, pero como dicen, después de la tormenta, viene la calma. Ojalá que mejoremos como hermanos peruanos.

“Ahora que tenemos tantos problemas políticos, creo que también se debe a una falta de difusión de lo que somos, de identidad. Nos creemos más de afuera que de aquí ¡Es increíble!”.

-¿Te parece que no nos reconocemos como iguales?

-Tú lo has dicho, hay división, hay… no quiero ahondar en cosas políticas, pero si llegamos a esto es porque hay algo mal detrás, algo que no se ha sanado, algo en el inconsciente colectivo que ‘come como si fuera un monstruo’ y ahora estamos en esa etapa. Creo que las heridas pasadas no han sanado a nivel social y político. Hay que conversarlas con nuestros hijos. No es sano a nivel social ni a nivel médico, es como un cáncer no curado, al que solo se ha tratado de meter solo analgésicos, como el olvido.

-Hablando de los escenarios peruanos, tus colegas dicen que algo positivo en medio de la crisis, es que están siendo parte de proyectos que en otro momento, no hubiera sido posible, por los costos de viajar, por ejemplo.

Bueno, la pandemia ha traído noticias lamentables, la pérdida de compañeros de teatro, de familiares, ha sido muy triste, pero después de la muerte, creo, viene una renovación, tiene que surgir la vida. Hay otro sector que se está preparando, que aprovecha este tiempo para estudiar y prepararse. En mi caso, hubo muchos chicos que preguntaban, durante la cuarentena del año pasado, cuándo empezaba la escuela. Yo estoy muy admirado de la juventud, ese entusiasmo de vivir y seguir cumpliendo sus sueños. Entonces, es increíble tener alumnos y ver los resultados magníficos de la virtualidad. Tiene ventajas que antes de la pandemia no me había dado cuenta yo. Agradezco a la vida y a la naturaleza de poder ser testigo de estas manifestaciones artísticas nuevas .

-Finalmente, hemos visto a tus excompañeros de set Mónica Sánchez, Tatiana Astengo y Laszlo Kovacs involucrarse activamente en política, desde las redes o acudiendo a marchas. Pero han sido agredidos. ¿Qué opinas de esto?

Me da mucha pena. Me da mucha pena este conflicto que está habiendo, creo que la humanidad es ya muy compleja y el Perú es bastante complejo como para querer cambiar el modo de pensar del otro. Creo que hay dos bandos en el país que están tratando de cambiar la mentalidad del otro. Está bien que cada uno manifieste su sentir, por eso tenemos libertad de pensamiento, por eso meditamos, nos cuestionamos y eso hay que respetar y no agredir. Si tu agredes te conviertes en una especie de fascismo: “No me gusta tú idea y tú estás equivocado”, eso lo hemos visto en las familias, ¡Es terrible! Nos hemos peleado. Es triste ver tanto conflicto, yo prefiero distanciarme de eso por salud mental ¿no? Porque ya bastante asustados estamos por la pandemia, por la crisis política, las tormentas y los temblores. A eso agregar más conflicto, no ¡Basta! Nos estamos enfermando más, y enfermarse no viene del azar, sino, de lo que se está alimentando tu mente, tu corazón, tu estómago. Nuestras emociones están dañadas, estamos dañados emocionalmente. Me da pena, espero que el arte sirva para curar estas cosas, para respirar metafóricamente hablando y tomar un respiro como país. Pero para haya estas cosas de sanación, tiene que haber lamentablemente, crisis. Ojalá no pongamos este conflicto debajo de la alfombra. Se debe exponer los conflictos sociales, hablarlos, para eso están los colegios, los mismos políticos. Es una enfermedad que tenemos que parar y es urgente. Que no quiera Dios, pero esto puede empeorar. Tenemos que reconciliarnos como nación, tener solo una identidad. Un psicólogo diría: hay algo oculto que no se ha sanado emocionalmente.

Ojalá no pongamos este conflicto debajo de la alfombra. Se deben exponer los conflictos sociales. Es una enfermedad que tenemos que parar y urgente”.

-¿De qué deberíamos estar preocupados ahora?

El país no solo necesita un candidato que sea presidente, necesita que nos sanemos como nación y que las cosas se pongan sobre el tapete, terapia para todos. Los líderes deberían convocar a expertos en la materia, en vez de estar hablando solo de economía. Lo que hemos logrado como seres humanos es en base a nuestro pensamiento y si nuestro pensamiento está dañado y enfermo, no va a salir nada bueno. La democracia salió de un pensamiento. Entonces, qué no espera si estamos así, mal. Debería haber un ministerio de salud emocional. Yo siempre me acuerdo de Mandela, que reconcilió a todo Sudáfrica. Hay un video en Youtube donde un policía blanco y la madre del joven negro que mataron, conversan y lloran. Eso es reconciliación, eso es sanar un país, aquí no hay el demonio y el ángel, ante todo somos seres humanos, así que hay que decir: me equivoqué. Por ejemplo, aquí las Fuerzas Armadas no están reconciliadas con lo que hubo antes.

Datos: Correspondencia, hoy y mañana 8.30 pm en Joinnus live.