Delia Fiallo: adiós a la madre de la telenovela rosa

La escritora y guionista cubana, famosa por ser la autora de las más exitosas telenovelas mexicanas y venezolanas, falleció ayer a la edad de 96 años, rodeada de su familia.

Delia Fiallo se convirtió en una de las máximas representantes de la novela rosa contemporánea. Foto: difusión
Delia Fiallo se convirtió en una de las máximas representantes de la novela rosa contemporánea. Foto: difusión
Espectáculos LR

Redacción Fama

Delia Fiallo, la famosa escritora y guionista de telenovelas, falleció ayer a los 96 años.

La llamada ‘madre de la novela’ murió en paz y rodeada de su familia, según lo dio a conocer su hija sin dar mayores detalles acerca de su deceso.

Nacida en Cuba, gracias a sus destacadas obras literarias, Delia Fiallo se convirtió en una de las máximas representantes de la novela rosa contemporánea, logrando que sus historias fueran adaptadas en distintas partes del mundo, entre los que destaca México, Argentina, Puerto Rico, Colombia, Perú y Estados Unidos, por títulos como ‘Esmeralda’ y ‘El privilegio de amar’.

En nuestro país el nombre de Fiallo destacó gracias a las adaptaciones que Televisa realizó de historias como ‘Esmeralda’, ‘Mariana de la noche’, ‘Un refugio para el amor’, ‘La que no podía amar’, ‘Peregrina’, ‘Mar de amor’, ‘El privilegio de amar’, Topacio y ‘Luz María’, telenovela que se grabó en Lima en la década del noventa con Christian Meier y Angie Cepeda como protagonistas.

Icónica. Telenovela ‘Esmeralda’.

En una de las últimas entrevistas que concedió la escritora al diario español El Mundo, en setiembre del 2020, aceptó que, como buena cubana anticastrista, deseaba que Donald Trump volviera a ganar la presidencia de Estados Unidos.

En la misma conversación, Fiallo se refirió al boom de las telenovelas turcas en Latinoamérica en los últimos años, y que habían conseguido destronar a las mexicanas. “Las telenovelas turcas han tenido muy buena acogida entre el público latino porque tienen mucha semejanza con las tradicionales a las que estamos acostumbrados. Han venido a reivindicar el género”, dijo.

Un género que se definió en sus líneas maestras en México, que se hizo más visceral en la proyección de sentimientos con el culebrón venezolano –hasta que llegó Hugo Chávez y se detuvo la producción; “a Chávez no le interesaba el culebrón”, cuenta Delia despreocupadamente–, y que desde entonces ha proseguido alternando dos líneas, una más rupturista y modernizadora, y otra de aliento más tradicional. Fiallo defendía, sobre todo, la telenovela de siempre, en contraposición a las producciones recientes –sobre todo mexicanas– que buscan incorporar acción y agenda política, incluso un ángulo feminista, por influencia de la televisión de Estados Unidos.

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