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Adolfo Bolívar: “Yo soy serio, los que son chistosos son los candidatos”

El conductor de La ruta electoral habla de su trabajo en el que da a conocer a algunos candidatos al Congreso, y confiesa que en la radio puede ser “más persona y menos personaje”.

El locutor radial y presentador de televisión Adolfo Bolívar habla acerca de su trabajo en el programa La ruta electoral. Foto: Adolfo Bolívar/Instagram
El locutor radial y presentador de televisión Adolfo Bolívar habla acerca de su trabajo en el programa La ruta electoral. Foto: Adolfo Bolívar/Instagram
Winny  Moya

Sin poses ni pretensiones. Adolfo Bolívar es una de las voces del recordado programa radial Mal elemento, donde —al lado de Eduardo Toguchi— acompañó las tardes de sus oyentes durante 20 años. El locutor y presentador asegura que logró conectar con sus fanáticos debido a que se reconoce imperfecto y “no se las da de sabiondo”.

La figura televisiva, que inició sus pasos en los medios en el desaparecido canal Austral, reconoce su rol de influenciador, pero no quiere ser llamado influencer, y asegura que debido a la pandemia dedica sus redes sociales a compartir emprendimientos como una forma de apoyar a los pequeños empresarios. Además de continuar su carrera como locutor en Radio Oxígeno, Adolfo Bolívar conduce La ruta electoral, segmento del noticiero de Latina en el que afirma presentarse bastante serio.

- Te calificas como un animal de radio...

Lo de animal de radio viene del nombre de un programa. El conductor se autodenomina así, lo tuve en Mal elemento de invitado y nos dio unos tips acerca de todo lo que uno tiene que aprovechar en la cabina de radio cuando está al aire, ya que todo vale, de acuerdo al formato que hagas.

De repente si es un noticiero y es muy serio, tienes que ajustarte a tu pauta, pero si es un programa como el nuestro o como el que él hacía, que se llama Animal de radio, uno tiene que aprovechar todo lo que sucede al instante. Es decir, que si estás al aire y te llama por teléfono tu mamá, sácala al aire, aprovecha y cuéntale a la gente que te está llamando tu mamá. Porque todo el mundo puede tener un teléfono a la mano y todos pueden tener la suerte de que los llame su mamá y que con eso enganches lo que está pasando en tu vida, con eso vas a sintonizar con el público.

Me quedé con eso de animal de radio porque él decía que siente que su hábitat es la cabina, siempre va mutar con la radio y no va morir.

- ¿No ser tan ‘acartonado’ te ha permitido conectar con tu público durante tantos años?

Nuestra manera de comunicar con la gente precisamente ha sido esa, es no dárnosla de sabiondos, ni de perfectos, ni de probos, ni de éticamente perfectos. Sino que somos igual que todos, hemos vivido en barrios, hemos sido ‘lornas’, hemos caído en varias cosas. Solamente que nosotros tenemos un micrófono y estamos en una radio, tampoco es que demos mal ejemplo.

Como decíamos, no somos un mal ejemplo, somos un ejemplo del mal y la gente sintoniza porque estás abriendo tu corazón y estás diciendo: “Soy igual que tú”. Antes el oyente solo te podía escuchar, ahora participa contigo por audio de WhatsApp, te dice en tu cara pelada lo que piensa y a nosotros nos sirve eso.

La gente interpreta, decodifica a quién siente sincero en la radio, con quién se identifica. Sinceramente nosotros tenemos mucha suerte de que no tengamos oyentes, tenemos fanáticos.

Adolfo Bolívar continúa su trabajo como locutor radial en Radio Oxígeno y conduce La ruta electoral en Latina televisión. Foto: Adolfo Bolívar Instagram

- Las redes sociales son una buena herramienta para acercarte más a tus fans, pero también es un arma de doble filo porque pueden ‘cancelar’ con facilidad a un personaje público.

Las redes sociales somos nosotros mismos, solamente que detrás de un teclado. ¿Dónde está lo peligroso en el tema de las redes? Quien te escucha sabe cómo eres al aire, ha escuchado tu intención al decirlo. Es como dos amigos que saben cómo son, se conocen el sentido del humor y se pueden decir: “Oe, ya pues, huev**”, porque así hablamos los peruanos. No le va a decir: “Me has ofendido”. Si alguien dijo algo en un contexto, en un tono diferente, y otro agarra este comentario para escribir: “Fulanito de tal en la radio ha dicho esta tontería”, yo veo el comentario y no soy oyente, no sigo el programa y no sé cómo hablan. Entonces digo: “¿Cómo es posible que el grupo haya contratado a este que ha dicho esta tontería al aire?”. Otro lo lee y dice: ”Qué porquería, cómo es posible”. Así comienza la bola.

No estoy disculpando a quien haya dicho alguna estupidez porque a todos nos puede pasar, pero muchas veces suele distorsionarse cuando no has escuchado el programa (...). Igual hay que cuidarse mucho al aire, hay que ser sincero, pero también decir con qué intención lo estás diciendo.

- ¿En algún momento te sentiste afectado por algún comentario sobre ti en redes?

No afectado, pero siento frustración, impotencia, rabia, soy humano. Cuando alguien no captó lo que quise decir, lo tomó a mal, se fue por la tangente, hizo una comparación de lo que dije con algo que no viene al caso, que no me dejé entender o no me expresé bien, frustra.

Porque la labor del comunicador, así estés en un noticiero muy serio y político o estés en una radio ‘chacotera’ de conversación, es que lo que tú digas se entienda, que sea fácil, que se capte lo que estás diciendo y, cuando siento que esto no se cumplió, me frustra mucho.

- ¿Hay diferencia entre un comunicador y un influencer? ¿Te consideras influencer?

No, es que todos lo que aparecemos en un medio de comunicación terminamos influenciando sin querer y sin cobrar. Si yo salgo comiendo un plato de tallarines o tomando una gaseosa en un programa de televisión y que se vea la marca, la gente se provoca y dice: “Yo también quiero”. Ahí causas una influencia, pero esto ya se distorsionó, terminas influenciando a la gente sin querer, sin cobrar y sin autodenominarte influencer.

Pero no debería autodenominarme influencer, todos en la vida influenciamos en algo: tus viejos te influencian, tus amigos, tú con los demás, con tus hijos (...). Mis redes están puestas a darles una mano a los emprendedores, ahí también eres influencer, estás influenciando para que los demás colaboren con los pequeños empresarios.

- ¿Eres de estar muy pendiente de las redes?

Esa vaina es un veneno, causan problemas, divorcios, falta de comunicación en la familia (risas). No puedo decir que todos los días de mi vida, pero hay días que sí y hasta mi pareja me dice que ya deje el teléfono. Pero no es que esté chateando, es que estoy pendiente de Twitter. Sí, terminas atrapado, es un vicio, pero no porque todo el día esté publicando y hago TikToks. No, tengo mis momentos, me provoca escuchar música, pero es un vicio en el que terminas enredado.

- ¿Eres melómano?

Desde niño he escuchado mucha música. Cuando tenía 4 o 5 años en mi casa había una radiola que era un aparato gigante donde venía la radio, el tocadiscos, yo jugaba con eso. Mis primeros juguetes eran discos y después radiograbadoras, grababa la radio, grababa mi voz, grababa canciones.

Desde niño me crié en un ambiente muy musical, como ahora pasa con mi hijo menor, pero no me considero melómano. Me gusta escuchar mucha música, pero más soy aparatólogo. Es decir, me gusta el audio y me gustan los equipos de sonido, desde niño, eso es como mi juguete ya de viejo.

- ¿Crees que la radio está condenada a desaparecer en algún momento?

La magia de la radio es como decía un eslogan de hace más de 20 años: “La radio siempre está más cerca de la gente”. Las cosas han mutado, no han desaparecido. El teléfono sigue vigente, pero ya no es un teléfono, es un smartphone. También te permite hablar y tiene otras funciones. Los televisores siguen siendo televisores, pero ya no son solo televisores, son dispositivos multimedia multiplataforma. La gente accede a cable o a televisión nacional cuando quiere enterarse de la realidad porque es más cercana a pesar de que las noticias también las encuentras en redes.

La gente puede buscar sus multiplataformas porque puedes armar la lista que te da la gana, todo lo que quieran, pero la radio es la radio. No vas a encontrar ni siquiera en podcast porque no lo siento tan calientito como para acompañar a alguien, que te hable, que ‘chonguee’ contigo, que te cuente lo que está pasando. La radio con conductores te acompaña y eso es muy difícil que lo encuentres en una multiplataforma, pero la gente ahora escucha radio por alguna app del teléfono o por la computadora. Ha cambiado la manera. Dudo que la radio desaparezca porque la gente siempre va querer esa compañía (...). Se prefiere la cercanía de quien te está hablando y contando.

- ¿Qué tan distinto es el ritmo de la radio y la televisión?

Empiezo a hacer televisión en el 2000 en el programa Para todos de un canal que se llamaba Austral, donde estaban Beto Ortiz, Bruno Pinasco, ‘Cachorro’ Zavala y Andrea Montenegro. En esa época hacíamos un programa de radio que se llama Los TTT, tres tristes tontos, y como Los TTT teníamos un bloque, así como ahora hago La ruta electoral dentro del noticiero 90 Matinal. Teníamos un bloque de noticias ‘chonguero’. En 2008 me engancho el programa de Damián y el Toyo con el ‘Chino’ Toguchi en su programa de Panamericana. Después en 2010 con La noche es mía y ahí ya me empujan al área de prensa, sin querer ni nada me convierten en reportero.

Me fui poniendo más serio sin darme cuenta. Me gusta comunicar, me gusta hablar. Yo no soy periodista, no soy conductor serio, ni tampoco ‘chonguero’ y una vez en 2010 habían visto una de mis notas que no tenían estructura ni nada, me dijeron que haga eso en La noche es mía, era un programa de crónicas nocturnas y yo decía que no puedo porque no soy periodista. Cuando me di cuenta ya estaba en el ruedo, pero sí bajo la tutela, bajo la instrucción de alguien que me moldeara, que es una gran periodista como Bibiana Melzi. Ella me hizo dar cuenta de que podía contar historias, que podía escribir en un reportaje historias más anecdóticas, más de calle y hacerlas informativas, entretenidas, en un lenguaje diferente a lo estándar del periodismo y ahí comienzo.

- Ahora que estás en La ruta electoral tampoco pierdes esa forma de transmitir que te caracteriza...

No puedo, yo hablo así siempre. Aparte yo soy serio, los que son chistosos son los candidatos.

- ¿Te han pedido en algún momento que no hagas tantas bromas?

A menos de que lo que esté sucediendo con ese candidato sea una payasada, yo ya no tengo que hacer ningún tipo de bromas porque el chiste se cuenta solo. Pero, aunque tú no creas, todos los bloques de candidatura trato de hacerlos con seriedad, solo que yo no adorno mucho las palabras, yo hablo como habla la gente, sin ni siquiera usar jergas. Trato de que mi manera de hablar sea clara y directa. Solo que lo que ocurre con los candidatos a veces es humorístico, entonces las bromas no las hago yo, las hacen ellos.

Hace dos o tres días una candidata al Congreso estaba postulando porque de niña una voz celestial le dijo: “Tú tienes que ser candidata”. Eso es chistoso y yo no he contado ningún chiste. Trato de ser equitativo, que todo sea transparente, que sea el tiempo justo para todos, que todos tengan un tiempo para darse a conocer, ya que no hay muchas plataformas. No tienen muchos sitios de exposición para que la gente sepa quiénes son, a qué se dedican, dónde trabajan, cómo están financiando su candidatura, si tienen algún proceso penal, demandas, denuncias.

- ¿Alguna vez rechazaste un programa por la temática?

No por la temática. Agradezco que me consideren para un trabajo, con eso soy agradecido y me considero afortunado, pero a veces he tenido que decir que no porque siento que todos tenemos derecho de ir progresando, de ir mejorando, de ir superando. Y no estoy hablando de dinero, sino de madurez profesional, de sentirte bien con lo que haces. A veces han llegado propuestas en las que yo sentía que, en vez de progresar o madurar, iba a retroceder, iba volver a orígenes que un día ya hice o ya pasé.

- ¿Qué es lo que te falta hacer en radio o televisión?

Me seduce esto. Hablar, la conducción, conversar con gente, conversar con personajes, tener siempre el acceso al público, conducir un programa donde pueda ser yo, no tenga que ser un personaje y decir cuatro cosas marcadas. Siempre que me preguntan si prefiero la radio o la televisión, yo digo que me gustan ambas cosas, solo que en la televisión eres más un producto con un tiempo marcado y diciendo lo que tienes que decir. No porque te lo digan, sino porque así es de cruel por el tiempo. En la radio te permites ser menos personaje y más persona, la gente te puede conocer más. Siento que en la televisión me falta hacer algo más libre, ser más yo, poder conversar y hacer algo más del bobo, probablemente eso es lo que me falta y nunca voy a terminar de aprender.

- ¿Qué es lo más gratificante de todos tus años en medios?

Eso, estar en radio y televisión y que la gente me diga: “Oe, me gusta lo que haces”. También que otro me diga: “Me gusta lo que haces, pero no me gustó esto que hiciste”. Sobre todo el darte cuenta de que tantos años haces esto y lo cotidiano, la rutina, a veces no te deja ver que algo que dices puede influenciar para bien a alguien.

Cuando llega un mensaje por Twitter o por interno y me dicen: “Tengo COVID-19 y estoy en mi casa recuperándome. Cada día que los escucho me siento mejor, me hacen olvidar que estoy enfermo, anímicamente me ayudan”. Ahí te das cuenta de qué responsabilidad es la que tenemos y no nos damos cuenta. Eso es gratificante.

Cada vez que recibes un mensaje de estos, es como un cachetadón y dices: “Miércoles, o sea que lo que estoy haciendo sí es importante”. Claro, lo que pasa es que la gente tiene el tema de decir: “¿Por qué no hablan de cosas importantes?”. No necesariamente hablar de cosas que tengan que ver con familias enlutadas, COVID-19, la política o la corrupción, no solo eso es importante. Darle una sonrisa a la gente, hacer sentir que su día puede ser mejor y le devuelves cierta esperanza con una sonrisa porque lo has entretenido un rato. Sobre todo ahora que el tema anímico juega un papel demasiado preponderante para estar bien de salud.

Aparte de la radio, ya saben que mi lado serio está en las mañanas, todos los días en el noticiero con La ruta electoral, conociendo a los que quieren ser congresistas o sacarse La Tinka.

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