Francisco ángeles presenta hoy su novela "Adiós a la revolución" en la Feria del Libro.
Francisco ángeles presenta hoy su novela "Adiós a la revolución" en la Feria del Libro.

Francisco Ángeles: “No tuvimos la oportunidad de creer en la revolución”

El escritor presenta hoy su novela Adiós a la revolución en la Feria del Libro. Un relato sobre la influencia intelectual entre un profesor y su alumna.

La República
29 Jul 2019 | 5:57 h

Por María Morales Isla

La fascinación por los intelectuales, de su paso a la praxis, es uno de los temas de Adiós a la revolución (Random House) de Francisco Ángeles. Una novela sobre la caída de los ideales políticos y amorosos. Narra la historia de Emilio, un profesor en Estados Unidos, y Sophia, una joven universitaria, que reflexionan sobre las revoluciones latinoamericanas.

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La novela inicia desde la academia. ¿Hay una discusión entre la reflexión y la praxis?

Sí. Es algo que me ha llamado mucho la atención. Me fui dando cuenta que los guerrilleros casi siempre vienen de un ámbito intelectual. ¿Cómo es posible luchar por la gente del “pueblo”? Es difícil, porque quién te da derecho. Pero al mismo tiempo parece que fuera la única oportunidad, porque las revoluciones siempre son clasemedieras. La clase alta no se preocupa por nada y la otra, que está más abajo, tiene que pelear para sobrevivir. Me fui dando cuenta de que sí es cierto que las lecturas te pueden llevar a la práctica. En el caso de Emilio, no. Las personas más radicales que existen son las que no salen de la biblioteca, todo está permitido. Emilio sería algo así.

¿Qué tan fundamental es la revolución zapatista en tu novela?

Hay dos cosas. Por un lado, cuando llegué a Estados Unidos fue en 2011, el año de Occupy Wall Street. El año en que parecía que iba a haber una transformación social. Tuvimos una etapa de que sí creímos que se podía hacer algo, en la academia, por lo menos. Después empecé a leer sobre el zapatismo en mi investigación sobre las guerrillas latinoamericanas. Entonces, había una relación, un antecedente del zapatismo con lo que estaba pasando en el 2011. Eso llamó mí atención. Empecé a investigar académicamente, no pensaba escribir la novela.

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El libro presenta vínculos entre el erotismo y la política...

A mí me gustaba esa idea, el sexo se empezó a prohibir porque implicaba contacto entre cuerpos. Lo que en realidad no quieren es que la gente esté junta. La gente se junta y puede producir una energía que es desestabilizadora para el poder. Para Emilio, Sophia es un acceso a un lugar que él no pertenece. Su manera de probar hasta dónde puede llegar, a veces pasa por el contacto sexual.

Es un relato de crisis...

Crisis, sin duda. Emilio está mal, pero tiene que ver con su crisis existencial. Yo creo que lo más importante es que sea ha dado cuenta de que la convicción que tenía no tiene ningún sentido, el modelo de transformar la sociedad, de hacerlo desde la academia, se da cuenta de que no sirve.

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Es posmoderno, no puedes cambiar nada…

Sí. Se acabó todo. Llega un punto en que ya no te la crees. Ahora, es curioso cómo alguien de la generación de Emilio, una persona criada en los años 90, no tuvimos la oportunidad de creer en eso. Él (Emilio) encuentra como lo que lo motiva a seguir viviendo, por lo que él cree que pelea, él recupera esta posibilidad como las generaciones anteriores. Ese discurso político que debía servir de algo, pero termina siendo muy de los 90. Se acabó todo, la pequeña revolución personal. Además, tiene sentido que sea el zapatismo también, que es posmoderno.

En la parte de Chiapas, confluye la estructura de la novela política y la del policial...

Fue natural. Yo creo que la influencia de Ricardo Piglia para mí es gigantesca, desde mis años en San Marcos. Creo que una de las cosas que aprendí de él fue que el policial es una estructura y de que se podía usar para muchas cosas, no solo para investigar un crimen. Por ejemplo, una persona que quiera descubrir una verdad. A partir de esa idea, he trabajado siempre con el secreto, como que hay algo oculto que el mundo no quiere que conozcas. Hay un personaje que va investigando, muchas veces intelectual como Emilio. Yo no pensé hacer un relato policial. Es parte de mi ADN de escritor.

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Hay guiños de tus libros anteriores, como la relación entre profesor y alumna...

La relación profesor y alumna puede hacerlo más visible, como en Austin, Texas, pero en realidad la idea es la misma. A mí lo que en realidad me interesa es cómo las ideas se transmiten y pueden convencer a alguien de algo que tú crees. Eso está corporizado en la figura de un profesor. Esa transmisión de mensajes termina siendo erótico. El gran tema, de todos los que alguna vez nos hemos interesado por teoría política, es cómo así la sociedad te termina introduciendo lo que ella quiere que tú creas.

¿Subyace una reflexión sobre América Latina?

No, sería muy ambicioso, pero sí tenía claro que quería escribir una novela latinoamericana, más que una novela nacional, por la sencilla razón que los últimos años me he sentido latinoamericano. Incluso más que peruano. En EEUU me perciben como latinoamericano. Tiene sentido que la novela ocurra en Estados Unidos.

El dato

Presentación. La novela se presenta hoy, a las 7 p.m., en la sala Abraham Valdelomar. Participan María José Caro y Renato Cisneros.

La novela se presenta hoy, a las 7 p.m., en la sala Abraham Valdelomar.

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