Claudia Cortez. Escultora exhibe la muestra “La desnudez de la existencia”, en el Centro Cultural de San Marcos.
Claudia Cortez. Escultora exhibe la muestra “La desnudez de la existencia”, en el Centro Cultural de San Marcos.

Claudia Cortez: “Mis esculturas tienen hasta mis emociones”

Claudia Cortez. Escultora exhibe la muestra “La desnudez de la existencia”, en el Centro Cultural de San Marcos.

La República
17 Jul 2019 | 4:49 h

Por Pedro Escribano

Le busca la forma al metal. Otorgarle vida o muerte, es casi igual. En ellas se erige la figura humana, manifiestan actitudes, hasta emociones. Claudia Cortez Calderón (Lima, 1994), egresada de Bellas Artes, actualmente exhibe “La desnudez de la existencia” en el C. C. de San Marcos, una muestra curada por los alumnos del Taller de Museología de esa casa de estudios.

¿Buscas en el metal la figura humana?

Sí. Parto desde una particularidad y se arma un todo. Tú podrías ver ahí torso, piernas, cabezas, pero esto comienza en un simple rollo de metal que trabajo con técnicas y máquinas. Trabajo la figura humana porque es lo más cercano que tenemos a nosotros

Con un material duro buscas la forma humana, que es conciencia y sensibilidad…

Sí, pero el metal ante el calor se derrite, parece vivo.

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El metal ahora forma parte de tu lenguaje artístico…

Yo me siento cómoda con este material, podría haber trabajado con madera, piedra u otro tipo de material. Pero este es el que me da todo lo que he estado buscando durante toda mi época en Bellas Artes.

Como que descarnas tus esculturas y al final te quedas con la esencia, la estructura, con la que un día nosotros también nos quedaremos: la osamenta.

Exacto. Eso es lo que a mí me gusta de lo que yo he trabajado, que las personas puedan pensar y decir de repente al final todos vamos acabar así. Y es muy cierto, ¿no? Vemos tantas cosas, tantas situaciones, no sé, de racismo, fobias en el día a día, pero al final todos somos eso: un esqueleto.

¿Hay mucho de ti ahí?

Mucho, mucho. En realidad, esto partió, básicamente, de mí misma. Esto partió de tratar de conocerme. Tiene mucho de mí. A parte de todo el trabajo que he tenido que llevar con ellos, es una danza, una pelea con el material que a veces se pone muy duro, y muchas veces es demasiado blando. Siento que mis esculturas tienen hasta mis emociones.

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¿El negro significa mucho?

Que cada quien lo interprete a su manera. A mí me parece como si estuvieran quemadas. Me gusta mucho esa carnalidad, pero también la fragilidad que tenemos en la piel.

¿Rasgos de Giacometti?

Un poquito, al comienzo. Pero Giacometti era un poco tieso.

Sí, eran palitos de fósforo…

Exacto. Entonces, yo fui investigando dentro de las escultoras peruanas, como Johanna Hamann, que es para mí una madre. Esa carnalidad que tiene en sus trabajos. También Margarita Checa. Amo a Cristina Gálvez. Yo he absorbido mucho de ellas, las posiciones que tienen sus creaturas, que están siempre para arriba, erguidas, mucho tiene que ver con resistir. Siempre estar de pie.

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¿Tanática?

Sí, bastante. Lo que pasa es que a veces tenemos muchos tabúes de hablar de cosas, ya sea del sexo o de la muerte. Pues no, hay que hablar de estas cosas, porque es algo que está dentro, es parte de nosotros.

¿Pulsión psicológica?

Bastante, sí. Esto comenzó psicológicamente, más allá de lo estético. Estamos hablando de Tánatos. El arte muchas veces te conflictúa un poco la cabeza, pero también te ayuda a botar muchas cosas.

El dato

- Muestra. “La desnudez de la existencia” se puede ver en el C. C.de San Marcos (parque Universitario). Visitas: lunes a sábado de 10:00 a.m. a 1:00 p.m. y de 2:00 a 5:00 p.m.

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