Canción sin nombre es aplaudida en Cannes

La República
17 M05 2019 | 21:00h

Película peruana. La ópera prima de Melina León habla de la inmigración y cuenta la historia de una joven que sufre el rapto de su bebé recién nacido. “Hablé de las señoras de los comedores populares, de mi madre”, dijo su protagonista, Pamela Mendoza.

En el festival más importante del cine, una película peruana volvió a reunir a la prensa francesa e internacional y fue recibida entre aplausos. Canción sin nombre de Melina León se proyectó por primera vez en la Quincena de Realizadores este jueves; la cineasta aborda la historia de Georgina Condori (una joven que sufre el rapto de su bebé recién nacido) a partir de las investigaciones de su padre, el periodista Ismael León, quien hizo reportajes sobre la desapariciones de bebés en la década de los ochenta.

El equipo de la película filmada en el 2017 está cumpliendo una agenda “agotadora” y compite por el premio Cámara de Oro. Entre las entrevistas, la cineasta respondió sobre las comparaciones con Roma.

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La protagonista

Hija de madre ayacuchana y padre cusqueño, Pamela Mendoza Arpi ((30) es la actriz que da vida a Georgina y hablamos con ella ayer cuando se dirigía a la penúltima proyección de Canción sin nombre. “Estuve a la expectativa de la reacción del público porque es diferente ver la película así, había más de 800 personas. Quería saber si logré transmitir dentro de todo el dolor de Georgina, la fuerza, la capacidad que ella tiene para transformar su pérdida”.

La artista y antropóloga formada en talleres de Pamplona Alta, Villa El Salvador y Villa María del Triunfo “echó mano de los recursos” aprendidos en lo que llama “teatro de barrio” y de sus estudios en Cuatro Tablas. “No pude seguir estudiando porque me ‘cachueleaba’ en mil cosas. Otra cosa que rescato bastante son los aprendizajes de mi mamá”, cuenta, ya que en Lima trabajaba como vendedora ambulante. “Pasaban cosas jodidas. Cada vez que venía serenazgo o las barras bravas, ella lo que hacía era meterme en la carreta y cantaba en quechua”.

En Francia, comenta, quedaron sorprendidos por la diferencia física y además resaltaron que su personaje no quedara “en la condición” de víctima. “Estuve hablando de las señoras de los barrios, de los comedores populares, de mi madre... no sé si muchos entendían español, pero fue en ese punto que todo el mundo comenzó a aplaudirme”.

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Canción sin nombre aún no tiene fecha de estreno en Perú, pero para la actriz uno de los logros ya es el haber visibilizado las historias en común entre los inmigrantes que sufrieron la violencia terrorista. Otro de los triunfos es el protagónico de una artista que trabaja por impulsar el arte desde los sectores más populares.

“Hemos tenido tantos dirigentes vecinales caídos, desaparecidos, que ha sido el teatro de barrio una forma de seguir haciendo espíritu político, para tratar de tener mejores condiciones de vida. Para estar acá presentes (en Cannes), donde vemos por todos lados gente con una trayectoria impresionante, famosos de verdad, se necesita tener una autoestima y una seguridad así, colosal (sonríe). Me reconforta lo que me vienen escribiendo mis vecinas o la que está trabajando en España en trabajos bien jodidos. Esta experiencia me llena de orgullo y que de repente, yo les de fuerzas, eso para mí ya es bastante”.