Nueve candidatos a favor de las APP en salud, seis en contra

Motivos. Quienes están a favor dicen que no se debe poner una cruz a la posibilidad de que el servicio privado ingrese al sector público. En Europa, este modelo ha funcionado bien; sin embargo, algunos candidatos aseguran que dicha medida haría que el Estado evada su responsabilidad como manda la Constitución.

Motivos. Quienes están a favor dicen que no se debe poner una cruz a la posibilidad de que el servicio privado ingrese al sector público. En Europa, este modelo ha funcionado bien; sin embargo, algunos candidatos aseguran que dicha medida haría que el Estado evada su responsabilidad como manda la Constitución.

Los dieciocho candidatos a la presidencia fueron consultados por el sitio web de La República, para su aplicación "Mi candidato ideal", a fin de conocer si están a favor o no de que el servicio de salud se gestione según el modelo de asociaciones público-privadas (APP); es decir, que el sector privado intervenga en la salud pública.

PUEDES VERTodos por el Perú: de retirarse candidatura de Julio Guzmán, Fuerza Popular se vería favorecido 

De ellos, nueve respondieron que sí: Verónika Mendoza (Frente Amplio), Alejandro Toledo (Perú Posible), Daniel Urresti (Partido Nacionalista), Nano Guerra (Solidaridad Nacional), Ántero Flores-Aráoz (Orden), Julio Guzmán (Todos por el Perú), Renzo Reggiardo (Perú Patria Segura), Martín Vizcarra (candidato a vicepresidente en la fórmula de Pedro Pablo Kuczynski, de Peruanos por el Kambio) y Francisco Diez Canseco (Perú Nación).
 
Mientras tanto, los postulantes que se mostraron en desacuerdo con este modelo fueron César Acuña (Alianza pel Progreso), Yehude Simon (Partido Humanista), Gregorio Santos (Democracia Directa), Alfredo Barnechea (Acción Popular), Miguel Hilario (Progresando Perú) y Vladimir Cerrón (Perú Libertario).
 
No respondieron el cuestionario de La República la candidata Keiko Fujimori (Fuerza Popular), el ex presidente Alan García (Alianza Popular) y Fernando Olivera (Frente Esperanza).

¿De qué tratan las APP?

Antes de desarrollar las respuestas, es necesario precisar que este modelo implicaría que la inversión privada participe con su experiencia y equipos de tecnología para proveer a los servicios públicos, como la salud. Es decir, esto podría mejorar la infraestructura y la atención en los sectores públicos en un trabajo en conjunto con el Estado y las inversiones privadas. De esta manera, se buscará maximizar la satisfacción de los usuarios y la optimización del valor del dinero proveniente de los recursos públicos.
 
En otros sectores se está ampliando su uso. Hace unas semanas, el ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Francisco Dumler, señaló que el modelo de las empresas prestadoras de servicio de saneamiento (EPS) no funcionó bien, y por esa razón en el primer trimestre de este año algunas empresas de EPS pasarían a funcionar mediante el sistema de APP.
 
En el sector Salud ya se está utilizando este esquema. Actualmente, hay asociación público-privada en dos hospitales de Essalud y uno del Ministerio de Salud. Los hospitales de Essalud Alberto Barton (Callao) y Guillermo Kaelin (Villa María del Triunfo) han tercerizado su administración y la atención médica desde el 2014. Asimismo, la sede de San Borja del Hospital del Niño, del Ministerio de Salud, tiene gestión privada en su mantenimiento y laboratorios desde el 2013.

Los que dijeron que sí

Las razones que emplearon los candidatos que se mostraron a favor de que se gestione el servicio de la salud a través de las APP fueron variadas.
 
Por ejemplo, el ex ministro Ántero Flores-Aráoz dijo que no había razones para "ponerle una cruz a la posibilidad de que, desde la actividad privada, en asociación con el Estado, se puedan mejorar los servicios de salud".
 
Por esa razón, el ex presidente Alejandro Toledo –que se mostró positivo con la norma– dijo que una vez que las reglas de este modelo se definan con más claridad, las APP podrían servir "para cubrir más rápidamente el déficit de camas" en los hospitales.
 
En ese sentido, la actual congresista Verónika Mendoza –que también contestó que sí– agregó que "la participación del sector privado debe darse con un marco regulatorio claro, con exigencias de reinversión y con límites a las ganancias para evitar abusos".
 
Es importante aclarar que este modelo viene funcionando bien en España, donde un caso que salta a la vista es Valencia, cuyos gastos a los ciudadanos se han ido acortando desde el 2006, año en que fue implementado dicho modelo.
 
Por esa razón, el candidato Julio Guzmán respondió que "lo que importa es que la salud sea universal y que llegue salud de calidad a los ciudadanos, independientemente de si es pública o privada".
 
Mientras tanto, Francisco Diez Canseco respondió que, en un eventual gobierno suyo, no solo implementaría este modelo, sino que también plantea "la emisión de bonos que se entregarían a los ciudadanos" para que los puedan usar en servicios de salud del Estado.
 
En contraparte, el candidato Hernando 'Nano' Guerra García también se mostró a favor, pero agregó que además de este trabajo en conjunto entre el Estado peruano y las inversiones privadas "no se debe abandonar a nadie en ningún problema de salud".
 
Por su parte, el congresista Renzo Reggiardo, Daniel Urresti y el ex ministro Pedro Pablo Kuczynskino se explayaron en sus respuestas, pero respondieron afirmativamente a este modelo.

Las razones del no

Entre los candidatos que dijeron que no, se encuentra el ex presidente regional de La Libertad y candidato a la presidencia César Acuña. Él asegura que de esta manera el Estado estaría evadiendo su responsabilidad.
 
"De acuerdo a la Constitución, quien debe dar solución al problema de la salud es el Estado peruano. Entonces, más que evadir su responsabilidad dándola a privados, hay que hacer todo lo posible para que quien deba mejorar la calidad de la salud sea el mismo Estado por intermedio del gobierno de turno", señaló.
 
Mientras que Alfredo Barnechea señaló textualmente que no le gustaba porque cree en la salud pública. Sin embargo, no deja de darle la bienvenida a la inversión privada, tanto en Salud como en Educación.
 
Por su parte, el candidato Miguel Hilario detalló que cuando se habla de este sector no solamente se debe buscar la asociación con instituciones privadas, sino que se debe "mejorar la salud pública que tenemos actualmente para que sea más eficiente, más equitativa, más justa, más incluyente y también con menos trabas burocráticas".
 
Asimismo, la agrupación Democracia Directa, de Gregorio Santos –quien se encuentra encarcelado por presuntos delitos en agravio del Estado–, rechaza esta medida en su plan de gobierno.
 
En dicho plan, se puede leer que se implementará "un sistema público de salud, con acceso universal y gratuito, modernizado con equipamiento y organización de un sistema de prestación de servicios de salud eficiente, accesible, humano y culturalmente adecuado, con énfasis en la atención integral de la salud".
 
Como se aprecia, en ningún momento se habla de un trabajo en alianza con empresas privadas, ya que se prioriza "fortalecer la capacidad" del Modelo de Atención Integral en Salud, el cual está basado en el enfoque de familia y comunidad; y solamente es pública sin ayuda de privados.
 
Por otra parte, el congresista Yehude Simon expresó no confiar en esto porque se ven casos en los que las entidades privadas no cumplen con los contratos.
 
"Hoy en día las empresas hacen y deshacen lo que significa asociaciones público-privadas, hacen y deshacen lo que significa obras por impuestos sin que tenga ningún control. Eso tiene que corregirse", aseveró.

Los que no contestaron

Pese a que Keiko Fujimori, Alan García y Fernando Olivera no respondieron el cuestionario elaborado por La República, este medio trató de contactarse con sus voceros o dirigentes para conocer la opinión de ellos.
 
En el caso de Fuerza Popular, ninguno quiso brindar declaraciones; sin embargo, la dirigente aprista Mercedes Cabanillas sí conversó con nosotros. Ella expresó que en Alianza Popular –cuyo candidato es el ex presidente Alan García– sí están de acuerdo con esta medida, siempre y cuando haya los criterios y condiciones suficientes para que esto no acabe en una privatización.
 
"En este caso no hay ningún cuestionamiento. Naturalmente, el sector responsable que presta el servicio tiene que estar muy atento. No es cuestión de decir 'el sector privado entra y no ver más el tema", señaló la ex ministra.
 
Recalcó además que esto lograría más rapidez y eficacia  en la construcción de hospitales o postas médicas. 
 
"Lo importante es que se pueda ganar en el sentido de oportunidad", dijo Cabanillas.
 
En ese sentido, el candidato a la primera vicepresidencia por el Frente Esperanza, de Fernando Olivera, Carlos Cuaresma, declaró que podrían evaluar este tema, para lo cual tendrían que empezar con un debate serio.
 
"Si se trata de buscar una vertiente de las APP, creo complementariamente que puede darse, pero después de un debate. Por ejemplo, podemos plantear que la construcción del nuevo hospital regional del Cusco pueda ejecutarse en convenio con las entidades privadas", añadió.
 
Por último, como manifiesta Cuaresma, esta medida podría ser un buen tema de debate para conocer más propuestas para este sector.

El modelo vigente de las EPS vs. las APP

Actualmente, las cuatro empresas prestadoras de salud son Pacífico, Mapfre, Rímac y La Positiva.
 
Las pymes formales y las grandes empresas aportan el 9% del sueldo del trabajador a Essalud para que este reciba atención médica. Si se opta por una EPS, se destinará el 2,25% de ese 9% para la EPS elegida, y el 6,75% restante seguirá yendo a Essalud.
 
En los quince años que viene funcionando este modelo hay más de 800 mil afiliados, una cifra que podría ser mayor, pero los planes que ofrecen las empresas no son accesibles a todos los trabajadores.
 
Por esa razón, un modelo como las asociaciones público-privadas prometería incrementar estos afiliados y, además, permitiría que se goce de implementación para el desarrollo de hospitales con la ayuda de empresas privadas.
 
Uno de estos hospitales que se implementaría sería el Hipólito Unanue, cuyo diseño, construcción, operación y mantenimiento costaría una inversión de unos S/. 729 millones.

El modelo de APP no funcionó en Europa

Gustavo Ávila
Investigador del Grupo Propuesta Ciudadana
 
En la medida que el Estado no puede cubrir esta demanda, digamos que está la oferta privada y por otro lado la oferta pública, pero de gestión privada.
 
El tema es si eso va a mejorar la calidad del servicio que todavía hay. Esa es la gran duda que persiste. Pero digamos que la experiencia dice que cuando el sector privado asume alguna función del sector público, a veces los costos se incrementan; entonces, por ahí viene la crítica o la queja.
 
Este modelo ha funcionado básicamente en países de Europa donde hay un Estado mucho más fuerte, con mucha más capacidad de respuesta y de llegada al público.
 
En cambio, la experiencia en los países de esta región no necesariamente da cuenta de una marcada diferencia con lo que hiciera el aparato público.
 
El Estado tiene algunas deficiencias para ofrecer, como en este caso. En el corto plazo podría ser que ingrese el sector privado con algunos estándares de servicios de calidad.
 
Pero lo que se espera es que el aparato estatal sea quien brinde ese servicio.
 

Regulación adecuada para las app en salud

Alexandro Saco
Forosalud
 
Tenemos normas para las APP en general. La misma normatividad para hacer una carretera o ducto petrolero se usa para hospitales. Eso no debe ser así. Debe haber normatividad específica para salud por ser algo más delicado. No se trata de oponerse a las APP, sino de que haya regulación adecuada. 
 
En el Perú hay tres grandes APP. En Essalud, hay dos hospitales en Villa María del Triunfo y el Callao, con APP para servicios de salud. Cada una le cuesta a Essalud 65 millones de dólares anuales, un costo mayor a lo que implicaría la red Almenara y Rebagliatti. Por lo mismo, se paga más. Eso puede ser por dos razones: se le paga menos al personal o se negociaron mal los contratos en época de AGP. No dan todos los servicios de salud, pero sí dan mejor atención. En el Minsa hay otro modelo de APP en el Hospital del Niño de San Borja. Ahí se ha entregado el mantenimiento y laboratorio, parte no asistencial. La empresa no ha puesto un sol y solo gestiona.
 
Debería haber APP en salud en lugares como Jicamarca, en San Juan de Lurigancho, donde hay 300 mil personas y ni un hospital. Es decir, en lugares donde no hay servicios de ese tipo.
 

Te puede interesar


CONTINÚA
LEYENDO