Ochocientos mil euros se hacen humo en manos de informante DEA y policías

Extraño. Dinero de banda internacional llegó de Holanda para simular operación de compra de droga destinada a identificar a proveedores peruanos. Días después, policías de inteligencia antidrogas informaron que se entregó a narcotraficante, pero operativo no se concretó porque se les perdió el 'objetivo' y por una supuesta infidencia en la Fiscalía en Crimen Organizado.

Fallida operación antidrogas

Extraño. Dinero de banda internacional llegó de Holanda para simular operación de compra de droga destinada a identificar a proveedores peruanos. Días después, policías de inteligencia antidrogas informaron que se entregó a narcotraficante, pero operativo no se concretó porque se les perdió el 'objetivo' y por una supuesta infidencia en la Fiscalía en Crimen Organizado.

Fallida operación antidrogas

Una operación que empieza mal acaba mal. En mayo último, a pedido del Grupo Especial de Inteligencia de la Dirandro "Escorpión" (apoyado tanto por inteligencia británica como por la DEA, policía antidrogas estadounidense), la Primera Fiscalía Provincial Especializada en Criminalidad Organizada abrió un procedimiento especial de remesa controlada de bienes para identificar a una red de narcotraficantes y lavadores de activos.  
 
 
La operación de inteligencia empezó mal desde el momento en que la remesa de euros llegó al Perú. Antes de proceder a la  entrega, el narcotraficante, el objetivo principal de las autoridades, habría sido advertido de que era objeto de seguimiento policial. Pese a ello, las autoridades optaron por entregarle el dinero procedente de Europa
 
Cinco meses después de esa entrega, no hay información  precisa del paradero del traficante, del informante de la DEA y mucho menos del destino final de los 800 mil euros supuestamente entregados. ¿Cuál fue el criterio para proceder a una operación que parecía destinada al fracaso
 
 

Gato encerrado

En abril, un responsable del equipo de agentes de inteligencia antinarcóticos conocido bajo el apelativo de "Escorpión" confirmó a la fiscal Paola Díaz Prieto que una organización internacional planeaba enviar dinero al Perú para financiar embarques de droga y lavar dinero en negocios relacionados con la importación de automóviles. Los personajes estaban dentro de la lista de objetivos del expediente fiscal "Gato", abierto por esa fiscalía desde inicios de año.
 
"Un agente encubierto europeo es el intermediario y él traerá el dinero", comunicó el oficial antidrogas a la fiscalía. "La fiscalía holandesa nos pide mayor información del caso para proceder a la operación".
 

El objetivo inicial era recibir la droga y entregarla a un agente encubierto para que este haga entrega a su vez al 'Objetivo', todo bajo un procedimiento controlado y coordinado entre Policía y fiscalía.
 
La operación tenía cierto riesgo por haber dinero de por medio y porque la vida de personas podían correr peligro; sin embargo, la fiscal Paola Díaz accedió a autorizarla, principalmente porque el grupo especial había trabajado anteriormente otros casos con ella. 
 
Estos agentes de "Escorpión" coordinaban con el oficial enlace de la NCA, la agencia británica antidrogas. En enero pasado, estos mismos fiscales y policías viajaron para observar un procedimiento de remesa de droga controlada pero también para conocer de cerca su labor de la NCA. No había razones para desconfiar de una u otra parte.

Euros en Lima

Para participar en la primera etapa del procedimiento, Paola Díaz convocó a los fiscales adjuntos Wilbert Castillo Gonzales y Manuel Rojas del Águila, este último por su buen manejo del inglés aprendido mientras trabajaba en el consulado peruano de Atlanta, Estados Unidos.
 
Rojas confeccionó un documento en inglés conjuntamente con el agente Cano de "Escorpión", en el cual se daban a conocer detalles del 'objetivo' en el Perú. Los apelativos,  nombres reales y antecedentes del cabecilla y sus cómplices fueron señalados en el oficio que fue enviado a Holanda.
 
El agente encubierto holandés llegó a Lima el 30 de abril. Tanto los fiscales como los policías a cargo del caso recepcionaron el dinero traído por el agente encubierto.
 
Por espacio de dos horas, en un ambiente discreto del aeropuerto internacional Jorge Chávez, fiscales y policías contaron cada euro que contenía el maletín del agente. El monto anunciado desde Holanda era conforme con la entrega: 800 mil euros. Ni más ni menos.
 
 
Una vez contado el dinero, se procedió a ubicar a la persona que entregaría el monto a la mafia peruana. Este era un ex criminal captado por la DEA.  
 
La situación se complicó cuando el informante dio a conocer que la reunión pactada con el narco para entregarle el dinero fue cancelada intempestivamente.
 
"Me llamaron de parte suya para decirme que la reunión se cancelaba y que regresara a mi casa a esperar su llamada", habría dicho el agente encubierto DEA a los fiscales.
 
Policías y magistrados discutieron la posibilidad de cancelar la operación. Unos señalaron que si se anulaba, el 'objetivo' confirmaría que su socio lo estaba traicionando y por lo tanto su vida estaría en peligro. Otros en cambio creían que hacerlo sería definitivamente su sentencia de muerte. 
 
El informante y el policía a cargo de la coordinación insistieron en hacer la entrega pase lo que pase, y fue esta postura la que se impondría aun cuando la preocupación reinaba en algunos de los presentes.
 
Los riesgos de la operación se hicieron más evidentes al día siguiente. De acuerdo con la Policía y el informante DEA, el traficante había conseguido copia de ese documento gracias a su contacto en la fiscalía. Una imagen de esa resolución fue enviada como muestra al agente DEA. 
 
Para el grupo "Escorpión", la filtración de información se había producido en la fiscalía y las sospechas comenzaron a confirmarse unos días después, cuando en una reunión, el agente encubierto DEA mostró fotocopias del expediente fiscal conseguido por el narco.
 
"Él me dice que paga 8 mil a un fiscal para mantenerlo al tanto de la información en su contra", habría señalado el agente en aquella reunión. Aun con la supuesta infidencia, la remesa controlada continuó su curso. 
 
Días después, los policías responsables de la operación especial hicieron llegar un documento en un sobre cerrado bajo el rótulo de 'Secreto'. En su interior estaba el informe del procedimiento especial de remesa que daba cuenta de la entrega de dinero efectuada por el agente encubierto al 'objetivo'.
 
Según el documento, la entrega se efectuó en la vivienda del agente y asistieron dos personas en representación del narco: un abogado y una persona que fungía de su seguridad.

Tras recoger el dinero y colocarlo en un maletín, el segundo personaje se comunicó con el cabecilla por teléfono celular para indicar que el dinero estaba en su poder. Acto seguido, los representantes del narco se retiraron de la vivienda y abordaron un automóvil Mercedez Benz y desaparecieron de los ojos de los policías tras efectuar varios giros imprevistos. 
 
El informe policial no contenía pruebas gráficas ni audios de la entrega de los 800 mil euros. Cuando se preguntó a los agentes por qué no se concretó la operación, ellos adujeron que la infidencia había acabado con el procedimiento especial.

Claves

- Sus razones. Inteligencia antinarcóticos señaló a la fiscal Paola Díaz que no se procedió a capturar a quienes se llevaron el dinero porque ponían en riesgo la vida del agente encubierto.
 
- No encaja. Sin embargo, era evidente, según la serie de hechos expuestos por los mismos agentes, que el agente encubierto estaba en peligro desde que se supo de una filtración de información del caso.
 
- Extraño. La remesa de dinero fue incluida  por la Policía en el expediente llamado "Gato", surgido por una incautación de droga en Lima. Agente encubierto reconoce que no aportó en esa operación.

DEA denunció infidencia en fiscalía

- Tras culminar la remesa controlada, funcionarios de la DEA visitaron en mayo las Oficinas en Criminalidad Organizada. El objetivo era alertar al fiscal superior coordinador, Jorge Chávez Cotrina, de la filtración de información a un narcotraficante.
 
- El reclamo de la DEA no estuvo acompañado de pruebas, pero obligó a la Fiscalía de la Nación a resolver esta presunta infidencia de la forma más reservada.
 
- El fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, resolvió  concluir la labor de Rojas del Águila, el fiscal adjunto de la doctora Paola Díaz, bajo el supuesto de que él tuvo el manejo exclusivo del caso.  
 
- Una investigación abierta en Control Interno al equipo de fiscales que vio el caso "Gato" acompañó esta medida. Pese a ello, no queda claro quién pudo entregar un expediente al traficante.
 
- En su defensa, el ex fiscal Rojas asegura que antes de iniciarse la operación expuso en una reunión, en la Embajada de Holanda, sus observaciones al procedimiento. 
Consideré que la finalidad de un procedimiento de remesa es detener al objetivo al recibir bien la droga o el dinero y que, por ello, no se podía simplemente dejar pasar el dinero para entregar al agente y luego al objetivo sin que fuera detenido. Evidentemente esto no agradó a los policías de "Escorpión,
- cuenta Rojas del Águila.

 

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