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Fernando Tuesta: “Los apoyos a Castillo o Keiko son los que tuvieron en primera vuelta”

David Pereda

Avance. Según Tuesta, si gana Castillo no se instala un régimen como el de Venezuela y si triunfa Keiko no habrá un régimen autoritario como el de su padre. Foto: La República
Avance. Según Tuesta, si gana Castillo no se instala un régimen como el de Venezuela y si triunfa Keiko no habrá un régimen autoritario como el de su padre. Foto: La República

Entrevista al sociólogo, politólogo y docente universitario, exjefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), quien cree que a Pedro Castillo no le queda más que irse al centro.

El politólogo Fernando Tuesta considera que si gana Pedro Castillo “no le queda otra” que irse al centro y no le conviene medidas extremas, incluido un indulto a Antauro Humala. Si gana Keiko Fujimori, señala que debe dar mensajes más claros a favor del Perú andino y pobre.

Ipsos y otras encuestadoras daban ligera ventaja a Keiko hasta el sábado y luego en la boca de urna. ¿Qué pasó?

Creo que ha habido un voto escondido y el perfil del voto de Castillo es algo que nunca se había visto, de un nivel de apoyo muy alto en aquellos sectores donde ya no llega ningún encuestador. Esa combinación puede haber llevado al boca de urna. La anterior no necesariamente porque es una encuesta, es lo que la gente dice que va a hacer y puede que algunos que decían que iban a votar nulo o blanco, al final decidieron por Castillo. El boca de urna es una encuesta a la salida del local y puede que el votante de Castillo no haya dicho la verdad y se distorsiona el resultado. Pero el conteo rápido ya son actas, es decir, votos contabilizados, e incorpora el voto en el extranjero.

¿Y el simulacro del sábado?

Igual. Uno, si me das un ánfora y soy desconfiado, puedo pensar que vas a saber por quién voto. Lo otro es la decisión final, que se haya invertido.

Hubo un movimiento de “cambio voto viciado por Castillo” luego de ese simulacro. ¿Eso puede ser significativo?

Estamos en un universo muy grande de electores. Esto último circula en un sector relativamente reducido. Quizá en Lima, quizá en aquellos que usan redes, que están muy metidos, esto haya podido impactar. Pero no hay evidencia.

Castillo tuvo amplia ventaja sobre Keiko en las primeras semanas luego de la primera vuelta. ¿Cómo se explica que se haya estrechado tanto?

Porque el realineamiento inicial, inmediatamente después de la primera vuelta, tuvo dos componentes: el antifujimorismo, que se plegó a Castillo, y otro por factores más de empatía e identidad con el candidato más que con Keiko. Pero luego vino la campaña, y Keiko ha hecho una buena campaña, ayudada además por grandes recursos, que los tuvo hasta el final, es la que hacía campaña intensa, profesional, tenía consultores de variado tipo, tenía recursos. Y por el otro lado, la campaña de Castillo mucho más tradicional, con menos recursos, pero también con problemas derivados del candidato porque Castillo se creaba los problemas él mismo y si no él, Cerrón. Eso impactó en los indecisos que fueron a dar en una proporción mayor a Keiko.

¿Cuánto de este respaldo a Castillo es ‘castillista’ y no del antifujimorismo, voto prestado, crítico, con duda o similares?

El apoyo que tienen los candidatos son los apoyos que tienen en primera vuelta. Ese es su voto más claro. La segunda vuelta es la construcción de una mayoría y esa construcción se hace sobre la base de los que no votaron por los que pasan a segunda vuelta. Y en este caso, los dos no sumaban ni el tercio de los votos válidos, es decir, dos terceras partes no votaron por ellos. Se han realineado. Este realineamiento en algunos casos es más puntual. Por ejemplo, no querer que gane Keiko pero no apoyar a Castillo o creer que con él se puede hacer algo, y aquellos que son convencidos.

Después de esta campaña tan crispada y de temores, ¿qué debería hacer Castillo si gana?

Yo afirmaba que un triunfo de Keiko no iba a instalar un gobierno autoritario como su padre y un gobierno de Castillo no iba a instalar una Venezuela o Cuba. Había demasiadas intermediaciones y obstáculos que no podía permitirse estos escenarios. Las instituciones, con todo lo castigadas y débiles que son, marcan todavía una canalización de la política y creo que ninguno de los dos escenarios de extremos se va a producir.

Pero con la mitad del país descontento con su elección y el Congreso en contra, ¿cuál sería el reto de un Castillo ganador?

Su voto duro es el 19%. Tiene con JP como 43 escaños de 130, no tiene apoyo en el Congreso. Tendría que construir una mayoría, que no va a ser fácil, lo que motivaría una redirección hacia el centro de sus posiciones, pero que le abriría un flanco de conflicto con Cerrón, que controla gran parte de la bancada. Y no tiene a su favor los poderes fácticos: empresariado, grandes medios de comunicación, fuerzas armadas. Podrá hacer algunas cosas, pero limitadas. Además, para quienes comparan con simplismo con Venezuela y otros lugares, en aquellos sitios no solo había una crisis y aparecían como presidentes mesiánicos con grandes apoyos en el Congreso y para ellos, entonces tenían votaciones para hacer cualquier cosa. Ahora no, Castillo no puede hacer cualquier cosa. Tiene mucha limitación. Incluso, si la oposición es muy recalcitrante, se puede poner en riesgo la gobernabilidad del país. Es en ambos lados la responsabilidad.

¿Se descarta un Castillo que se vuelva mesiánico?

Eso requiere otros aditamentos. Él no es un líder que arrastra masas, que pueda cautivar y arrastrar a las grandes mayorías. Sería un presidente con un voto duro y esperanzador de un sector y otro sector que ha votado por él con los ‘peros’ que ya se han manifestado y no creo que lo acompañarían en aventuras que no se comparten.

¿Cuál sería el reto de una oposición a Castillo?

Si pierde Keiko, en primer lugar, que acepte el resultado y no ocurra lo del 2016. Pero su bancada va a ser quizá la bancada más firmemente opositora, por lo que quedan siempre heridas y contusiones de una campaña, y alrededor de ella lo más cercano sería Renovación Popular. Si se suma a Avanza País y APP ya tendrían una mayoría en el Congreso. Pero una cosa son los lideres y otra muchos congresistas que tienen agendas propias por el voto preferencial. El papel de la oposición en este Congreso y el disuelto ha sido nefasto. Pero es difícil construir mayoría cuando tiene poco apoyo en el Congreso. Si Castillo quiere construir una mayoría, no puede ser solo con JP. Imaginemos grupos más de centro tipo SP, AP y abrir. De lo contrario, no podrá gobernar.

Inevitablemente, pese a la resistencia que se tuvo en su grupo en la campaña, ¿Castillo se tiene que ir al centro?

No le queda otra. Forzar una salida más a la izquierda y extrema lo único que va a provocar es que se aísle, no lo acompañe ninguna bancada y no estoy seguro incluso en JP con el riesgo de volver a caminar por lo que ocurrió del 2016 en adelante. En consecuencia, convertir al Perú en Venezuela lo veo extremadamente difícil.

Entonces, ¿Cerrón tiene que entender la realidad y bajar o posponer sus banderas?

Cerrón tiene agenda propia porque sabe que, si gana Castillo, ya le han dicho que no va a ser ni portero y eso debe de estar evaluando con cierta molestia y por eso creo que a lo largo de la campaña trató de presionar o jugar sus cartas para un control mayor de un posible gobierno. Si no está en el Ejecutivo, sí puede estar en el Legislativo, pero allí los congresistas tendrían que valorar apoyar al presidente de la República en una dirección o Cerrón, que no será ni vicepresidente ni congresista y está suspendido en sus derechos políticos. Allí se convierte él en un personaje vulnerable.

Apenas pasada la primera vuelta Castillo le hizo guiño a López Aliaga, De Soto y luego dijo que Cerrón no sería ni portero. ¿Son indicios de que podría irse al centro?

Una cosa es direccionar al centro y otra ser de centro. Difícil que lo sea. Ollanta lo hizo pero ya desde la campaña tenía alianza que apuntaban a esa dirección. Castillo no, pero creo que no le queda otra cosa.

¿Estaríamos ante el fin del fujimorismo?

Si pierde Keiko, ya una cuarta postulación sería bastante difícil. Ya en esta tercera postulación muchos la habían abandonado y han regresado por la posibilidad del triunfo, pero terminado esto, si ella pierde, seguirán su camino. Y en ese camino López Aliaga sale mejor parado. Lo que ha aparecido en esta elección es la extrema derecha, que antes no tenía representación y ahora la tiene.

¿Los grandes perdedores son la agenda de minorías?

Sí, allí hay una preocupación. Aquellas demandas de las minorías, feministas, de género, tienen una preocupación porque Pedro Castillo ha mostrado que no las comparte. Pero no están en sus filas, al menos de manera activa, los sectores más duros y el evangélico, que sí estuvieron militantemente a favor de Keiko.

“No hay fraude, episodios aislados en todos los países”

Castillo habló de indultar a Antauro en primera vuelta. ¿Cómo ves ese tema?

Sería contraproducente si tiene que dirigirse al centro. Los etnocaceristas no están en el Parlamento, son un movimiento radical limitado, pero Castillo tendrá que escoger. Un indulto a Antauro sería lo menos conveniente y alejaría aliados.

Si gana Keiko, ¿cómo ves su gobernabilidad?

Podría estabilizar un gobierno en corto plazo por crear una mayoría en el Congreso y abrir su gobierno a otros sectores. Sin embargo, los que no votaron por ella son los sectores más necesitados y castigados, que son los más dispuestos a movilizarse cuando sus demandas no son atendidas. Si no hay reformas de fondo, podría sufrir las mismas consecuencias de gobiernos anteriores. Y hay la preocupación por la inclinación del fujimorismo por la captura de las instituciones, y en el Poder Judicial y el Ministerio Público Keiko tiene procesos donde trataban de interferir.

Algunos hablan de fraude. ¿Es posible?

El conteo tiene etapas bien reguladas. Ni hubo ni habrá fraude, episodios aislados en todos los países. Es muy irresponsable deslizar que el resultado no favorece por fraude.

Con una derrota de Keiko, ¿sus aliados cómo quedan?

Si pierde, lo primero que debe hacer es reconocer la derrota. Si ese mensaje se da, deja sin piso a los típicos halcones, los que están dispuestos a hacer de todo. Los aliados en el Congreso podrán alcanzar alianzas con Fuerza Popular, pero ya es distinto y otro momento.

¿Sin Keiko ves difícil que el fujimorismo subsista?

Al fujimorismo nunca le fue bien sin un Fujimori. Es un partido dinástico. Es Fujimori padre, hija y no sabemos si hijo, pero hay Fujimori o no hay fujimorismo.

¿Habrá Constituyente?

No creo que el voto por Castillo sea un mensaje por una Constituyente. Que la gente entienda que debe haber cambio y algunos en la Constitución, sí. En la forma hay discusión. Una cosa es el discurso y otra que sea posible y si el coto puede provocar confrontación.

Se dijo que el centro había sido el gran derrotado. ¿Cómo lo ves ahora?

Se desplomó y por eso la aparición de Castillo y Keiko. El centro tiene que reconstruirse sobre todo fuera del Parlamento. El próximo año hay elecciones regionales y municipales y el país necesita ese centro.

¿Cómo queda el esfuerzo de la reforma política?

Preocupante porque ninguna de las dos candidaturas mostró interés. El fujimorismo fue una piedra en el zapato y para Castillo no hay otra reforma que la Asamblea Constituyente.

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