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Elecciones

El voto “contra el centralismo” que dio el triunfo a Pedro Castillo

En regiones. El candidato de Perú Libre barrió en regiones del sur. Analisistas concuerdan que esa tendencia refleja un sentimiento de protesta al centralismo.

La Republica
Campaña. El respaldo al partido de Pedro Castillo también se extendió a las elecciones congresales donde consiguió varias curules en las regiones del sur.
Brenda Flores - Castro

Pedro Castillo de Perú Libre consiguió un arrasador respaldo del sur del país en la primera vuelta. Según la ONPE, obtuvo el primer lugar en Arequipa, Cusco, Tacna, Moquegua y Apurímac. ¿Cómo explicar el triunfo del candidato del lápiz? Varios analistas coinciden que este resultado es consecuencia del centralismo, el poder político y económico concentrado en Lima y regiones con escasa presencia del Estado.

Especialistas coinciden en que la frase de “Lima no es el Perú” se vio reflejada en las últimas votaciones. La tendencia no solo fue en el sur, también en algunas regiones del norte y centro.

“Es una respuesta bastante cruda al centralismo. Hace décadas desde las regiones se cuestiona el centralismo bastante salvaje”, señala Paola Donaire, comunicadora y docente de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP).

A eso debe sumarse, la emotividad que prima en el voto por encima de la reflexión a las propuestas de gobierno. Y en esta elección predominó esa característica, sostiene Donaire.

El centralismo se visibilizó en un contexto de pandemia donde hubo postergaciones, explica. Un ejemplo de ello es el desigual avance de vacunación. Se inmuniza más en Lima que al resto del país.

Oscar Matutti, abogado y experto en temas electorales, interpreta esta votación como un divorcio cultural del sur con el resto del país, “identidades que los limeños suelen no ver: quechuas, aimaras y llancas, que están contrapuestas y que además de eso, sobreviven en el Perú”, refirió.

Además del centralismo, el catedrático universitario y analista político, Eland Vera, agregó que, en la zona sur del Perú, más que en otras regiones, se constata el fracaso de haber construido “un Estado Nacional inclusivo en el Perú”.

“Nuestra élite es colonial y virreinal, antipatriota, no ha logrado conducir el progreso de la nación y más bien lo que ha habido siempre es dominación y control a la servidumbre, racismo, y eso se expresa en la votación del señor Pedro Castillo”, explica.

“Lima tampoco es Lima”

El sociólogo José Luis Ramos, analiza un escenario electoral interesante en Lima, donde Keiko Fujimori obtuvo el tercer lugar con 14.202% y Pedro Castillo el quinto puesto con 7.848%, de acuerdo al conteo de actas procesadas por la ONPE.

“Cuando se produce la migración, Lima deja de ser Lima y se convierte más bien en una ciudad provinciana. Pero ocurre un fenómeno que se llama el “achoramiento” que consiste en que los provincianos, lejos de querer convertir a Lima en una ciudad andina, lo que quieren es limeñizarse”, señala.

Ramos refiere que esta es una oportunidad para Pedro Castillo de empezar intensamente su campaña en los conos de la capital para rescatar el voto migrante. Añade que el factor de la crisis pandémica, que se mencionó anteriormente, podría ser favorable para el aspirante a la presidencia. Aunque también vale mencionar que este candidato no tiene una línea clara en su plan de gobierno de cómo enfrentará el virus.

Lo cierto es que, en las provincias, excluyendo la provincia capital, el candidato de lápiz tuvo un respaldo electoral importante con un segundo y tercer lugar en las votaciones, y el primer puesto en el caso de Yauyos, según el escrutinio de la ONPE.

“Es probable que, en esta situación tan crítica, la gente más bien renuncie a ese sueño de sentirse limeño y se apueste por cambiar la situación a una cosa diferente, y yo estimo que eso es lo que va a ocurrir en Lima donde va a crecer el voto de Pedro Castillo”, dice Ramos.

El fracaso del proceso de descentralización

El Perú inició un proceso formal de descentralización en 2003 con los gobiernos regionales elegidos por voto. Oscar Matutti señala que estos gobiernos fracasaron.

“En ocasiones se les ha dado muchas facultades y mucho presupuesto que no lo han sabido llevar a cabo y lo que se ha visto, en efecto, son contubernios bajo por la mesa y corrupción”, manifiesta.

Asimismo, refiere que en el marco de la pandemia es donde se reflejó más esta falta de gestión de los gobiernos regionales para ampliar efectivamente las capacidades de respuesta.

No obstante, para Paola Donaire el problema de capacidad de estas instituciones, a su vez, surge de la falta de orientación correcta, por parte del Gobierno Nacional, para la gestión adecuada de los recursos.