Nadie cuida tuberías del Gasoducto Sur en el Cusco

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abandonada. Un equipo de La República comprobó que no hay personal de resguardo a lo largo de varios kilómetros. 

A cuatro mil quinientos metros de altura, en la comunidad campesina de Pampallaqta, provincia cusqueña de Calca, hay cientos de metros de tubería de 14 pulgadas tendidos en el piso. Son los tubos que la empresa Odebrecht había subido hasta la montaña para instalar el ramal hacia Cusco del Gasoducto Sur Peruano (GSP).

El miniducto iba a recorrer 53 kilómetros hasta Cachimayo en Anta, a 20 minutos de la Ciudad Imperial, donde planeaba construirse un City Gate para distribuir el combustible.

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Los puntos de unión de algunos tubos han empezado a tomar el color naranja rojizo, característica de la oxidación.

El tendido de esos tubos se habría hecho semanas antes de que el proyecto quedara paralizado por problemas de la constructora brasileña Odebrecht, socio mayoritario del consorcio Gasoducto Sur Andino, con actos de corrupción.

Cabe referir que en enero de este año se anuló el contrato porque Odebrecht no pudo vender sus acciones, lo que dejó al consorcio sin posibilidad de conseguir el crédito para financiar el megaproyecto. No obstante, Odebrecht decidió dejar el proyecto todavía a inicios de 2016.

En los nueve campamentos de la empresa yacen unos sobre otros alrededor de 335 kilómetros de tubos. Estaban listos para colocarlos en obra.

Entre Pampallaqta y Acchahuata hay un tramo de unos dos kilómetros donde los tubos ya están soldados.

Hasta abril del año pasado, en ese lugar había maquinarias y personal laborando a toda máquina para concretar la obra que iba a llevar gas barato a la Ciudad Imperial. En el sitio había un campamento. Ahora no queda nada, salvo la vía abierta para el tendido del gasoducto a Cusco.

En Accha Baja había una zona de acopio de tubería. Luce vacía. Los comuneros han empezado a construir una suerte de mercado artesanal en ese campo. “Casi ya no viene gente de la empresa (Odebrecht)”, dice uno de los campesinos.

La República viajó a la zona. No vio ningún vehículo ni personal cuidando la tubería tendida a lo largo de varios kilómetros. Desde las ocho de la mañana hasta el mediodía no fue visto nadie en la obra que luce abandonada.

En Amparaes, según el comunero Ernesto Bohorquez, también hay un campamento donde solo queda un cúmulo de tubos para el ducto principal (que iba hacia Arequipa, Tacna y Moquegua y Puno) de 32 pulgadas.

A la salida, hacia el sur de la ciudad de Calca, está uno de los campamentos principales de Odebrecht. Una gran cantidad de tubos están colocados unos sobre otros. Hay algunos espacios donde los techos están rotos. Se nota que hay descuido. “Nadie puede hablar aquí. Solo pueden hacerlo en Lima”, nos dice un trabajador en la caseta de entrada al gran campamento.

A unos cinco kilómetros se ubica el campamento de la empresa Elecnor. Ahí hay tuberías y maquinaria que trabajó en la obra hasta su paralización.

Esa misma situación se repite en la provincia de La Convención, donde se había avanzado con el tendido y soldadura del ducto principal. Hay 15 kilómetros de tubería acoplada y otros tantos de tendido listos para la soldadura. Ahora no hay actividad en ninguno de los frentes de la obra.