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Economía

Conoce las seis claves para la revolución biotecnológica en la agricultura

Los productos biológicos pueden ayudar a mantener la productividad reduciendo los niveles de impacto ambiental, señalan los especialistas.

La revolución biotecnológica también puede contribuir a la agricultura. Foto: AFP
La revolución biotecnológica también puede contribuir a la agricultura. Foto: AFP
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Una revolución es un cambio rápido y profundo. Lejos de ser una moda, las revoluciones redefinen las reglas del juego, rediseñan modelos obsoletos y replantean soluciones frente a nuevos retos. Por ello, Gala García Imbernón, General Manager de Symborg en Latinoamérica, menciona cuáles son las claves más importantes para lograr una revolución biotecnológica.

1.- Alimentar a más personas consumiendo menos recursos:

Los productos biológicos están jugando un papel clave, ya que aportan de forma sostenible una serie de beneficios a la planta, impactando directa o indirectamente en su rendimiento. Buscar soluciones biotecnológicas que estimulen el crecimiento y la productividad de la mayoría de las plantas, de forma 100% sostenible con los recursos y con el medio ambiente, es clave para alimentar al mundo.

2.- Nutrición de las plantas:

Los microorganismos del suelo, a través de su actividad metabólica, segregan una serie de sustancias que sirven de fuente de energía, mejoran el desarrollo de las raíces y descomponen la materia orgánica, haciendo la nutrición y la toma de agua del cultivo mucho más eficiente.

3.- Cambio climático:

¿Por qué sufrimos cada vez más olas de calor, incendios forestales y sequías? Uno de los efectos más importantes que está trayendo el cambio climático son las condiciones meteorológicas extremas, así como el aumento de las precipitaciones. Las fuertes lluvias y otros fenómenos climáticos extremos son cada vez más frecuentes.

Los productos biológicos tienen un papel importante ante esta situación del planeta, ya que permiten que las plantas respondan de mejor modo al estrés abiótico; es decir, a aquellas situaciones provocadas por las temperaturas extremas (calor o frío) y por la falta de agua, como la sequía.

4.- Sostenibilidad y rentabilidad de los cultivos:

Los productos biológicos pueden ayudar a mantener la productividad reduciendo los niveles de impacto ambiental. Entre otras sustancias, contribuyen a reducir la contaminación por nitratos y fosfatos, por ejemplo. La clave está en la búsqueda de soluciones que permitan reducir la dependencia de estas sustancias sin perjudicar el crecimiento de la planta. En Symborg, se desarrolló y patentó Glomus iranicum var. tenuihypharum, un hongo formador de micorrizas que produce mayor cantidad de micelio, con lo que se consigue mayor aporte de nutrientes y agua desde el suelo a la planta.

5.- Control biológico de las plagas:

El control biológico es el uso de organismos que son enemigos naturales de los patógenos con el fin de reducir o eliminar sus efectos dañinos en las plantas o sus productos. Según el Consejo para la Ciencia Agrícola y la Tecnología (Council for Agricultural Science and Technology), a nivel mundial se pierden entre un 25% y un 50% de cultivos como consecuencia de las malas hierbas (34%), de las plagas (16%) y de los patógenos (14%). La aplicación de biológicos con el objetivo de reducir los efectos nocivos cobra cada vez mayor importancia, y estamos seguros de que tendrá un gran impacto en la agricultura en el futuro cercano.

6.- Un suelo vivo es un suelo que alimenta:

La aplicación de prácticas que garanticen la protección del suelo es fundamental, ya que un tercio de ellos se degrada debido a la erosión, la salinización y el agotamiento de la materia orgánica y los nutrientes, entre otras causas. Los productos biológicos a base de microorganismos juegan un papel importantísimo en la agregación de los suelos, ya que muchos generan proteínas, por lo que mejoran las propiedades del mismo.

De acuerdo a la especialista de Symborg, la innovación es el mejor aliado de la agricultura del siglo XXI. La biotecnología y las soluciones biológicas abren un mundo completamente nuevo de posibilidades en la agricultura, en el que aunar la sostenibilidad con la rentabilidad es clave.