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Qué se necesita para lograr segunda reforma agraria

Realidad. Expertos y agricultores en Arequipa apoyan el concepto. Sin embargo, aclaran que esta debe apuntar a la transformación tecnológica, productiva y tributaria del campo. Si ello no ocurre, “los cambios” no servirán de mucho.

Créditos. Gobierno propone reflotar Agrobanco. Expertos dicen que préstamo no sirve sino llega con tecnología e información.
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LR Sur

Por: Elizabeth Huanca

El diagnóstico actual del campo es aterrador, sentencia el ex viceministro de Agricultura Hubert Valdivia. La realidad respalda esa afirmación. Por ejemplo, en la región Arequipa, el hombre de campo, dedicado a la agricultura familiar (90%) subsiste hasta con S/ 300 al mes. El 95% no posee título de propiedad de sus chacras y trabaja en la informalidad. El 80% no accede a créditos. El 90% no utiliza la tecnología y aún riega por inundación. Ello provoca que 13 mil millones de m3 de agua, cada año se pierda en el mar. El patrón se repite a nivel nacional.

La data del censo agrario de 2012, refería que solo para el 24% de agricultores del país, la agricultura era rentable y suficiente para vivir adecuadamente. El 76% restante tenía una percepción opuesta. De este grupo el 41% debía alternar sus labores en el campo y buscar otro empleo para darle una vida digna a su familia. El panorama no ha cambiado mucho, desde ese entonces, comenta Valdivia.

La baja rentabilidad del campo se refleja en cierto modo en la fragmentación de la tierra, lo que ha reducido la productividad del agricultor. Hace 20 años, el promedio de propiedad era de 4.2 hectáreas (ha), hoy esta ha reducido a 2.2 (ha).

La agricultura de minifundio también prima en Arequipa. De acuerdo al gerente regional de Agricultura, Jaime Huerta, existen 148 mil ha y 57 mil agricultores. El promedio de tierras es 3 has. No obstante, en zonas dedicadas a cosechar productos de pan llevar (papa, cebolla, ajo, verduras), como en el distrito de Tiabaya los hombres del campo subsisten con 1 o 2 parcelas.

Reforma Agraria

En este contexto, el presidente de la República, Pedro Castillo, anunció semanas atrás el inicio de la II reforma agraria. Esta tiene nueve ejes: seguridad alimentaria, asociatividad y cooperativismo, infraestructura hidráulica, servicio civil agrario, industrialización rural, compras estatales, articulación intergubernamental, repoblamiento ganadero, así como crédito desde un banco de fomento.

Valdivia como Huerta, coinciden en que la agricultura requiere de una reforma. Ven con buenos ojos los anuncios del dignatario, pero tienen reparos. El principal, el presupuesto para impulsar los cambios, sobre todo en lo relacionado a infraestructura como represas, mejoramiento de canales, compra de fertilizantes e incluso en la habilitación de créditos al agro.

Valdivia recuerda que, en los últimos años, el presupuesto para el sector agrario ha oscilado entre 1.5 y 1.7% del presupuesto general del Estado. En 2021, se destinó S/ 2,178 millones (1.5%). “En el país tenemos más de 3 millones de hectáreas, con gran potencial, con la inversión hecha no llegamos a cubrir ni el 0.03%”, resalta.

Reforma verdadera

Para el especialista en temas agrarios, Saúl Durand la verdadera reforma debe traer la transformación de la agricultura en producción, tecnología y competitividad. “Algunas propuestas son muy positivas como los reservorios, la asociatividad, ello es necesario y se ha venido trabajando. Hay que analizar hasta qué punto esto será una reforma”, comenta.

Un anuncio que genera expectativa apunta a las compras estatales al pequeño agricultor. Durand recuerda que ello no es nuevo. Anteriormente se dio mediante el Programa Nacional de Asistencia Alimentaria – PRONAA. El monto prometido por Castillo es de S/ 300 millones.

El presidente de la Junta de usuarios de Santa Rita, Daniel Lozada al respecto lanza una pregunta ¿Cuántos pequeños agricultores están en la capacidad de venderle al Estado? Lozada señala que en la región 9 de cada diez pequeños agricultores trabaja en la informalidad. Agrega que en la región hasta el 98% no posee título de propiedad, lo que lo limita a acceder al crédito y mejorar su producción. En ese sentido, reformular su situación tributaria y jurídica es imprescindible.

Darle formalidad al agricultor, de paso equilibraría la balanza con el intermediario. El primero tendría libertad de negociar y vender. “La cebolla en campo se vende en 30 céntimos pero al consumidor esta llega a 1.50 o 2.00 soles, el intermediario gana más. Si el agricultor vende de manera directa ello cambiaría”, comenta. Durand agrega que todo ello debe ir de la mano con mejorar las vías. “Cómo un productor de papas saca su producto si no tiene buenas carreteras”, resalta.

En Majes I (Pedregal), el 60% de tierras está dedicada a productos de baja rentabilidad como la papa, cebolla, etc y en algunos casos, de alto consumo de agua como el alfalfa. En el resto, de tierras el agricultor ha apuntado a sembrar otros productos como páprika y frutales como uva, palta, arándanos, productos que al año -a nivel nacional- representan exportaciones por casi US$ 8,000 millones.

En Arequipa alrededor de 15 mil has son dedicadas a estos productos generando alrededor de US$ 100 millones. “En una buena temporada de cebolla se puede ganar hasta S/ 15 mil. En el envío anual de uva se gana hasta US$ 70 mil”, ejemplifica Lozada. En ese contexto, señala que el gran reto es mejorar la producción y abrir los mercados para el agricultor. La asociatividad y el cooperativismo serán vitales en esa tarea. El círculo económico para el agricultor pequeño es cruel. De cada 7 campañas, solo una es rentable. El ex viceministro de Agricultura es claro. La producción del agricultor es baja. Por ejemplo, 1 ha de papa genera 16 ton. En Holanda, desde donde se importa papa para las pollerías, la producción /ha es de 80 tn. “Tenemos variedad pero producimos poco”.

Lo mismo ocurre con la leche, la producción promedio en el Perú es de 7 litros/vaca. En Arequipa se llega a 30L/vaca ¿Qué está pasando? “Hay grandes diferencias y debemos trabajar con inteligencia para hacer rentable el campo” opina. Durand agrega ¿De que vale producir más si se va a producir lo mismo? En ese sentido, es clave el trabajo del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA). El agricultor necesita saber e instruirse antes de sembrar. Sino la reforma será más de lo mismo.

El crédito también es vital, pero este debe ir de la mano de tecnología, incide Lozada. Agrega que a la fecha, solo el 20% de agricultores en Arequipa acceden a la banca comercial. El resto se apoya en cajas rurales con créditos con tasas de hasta 30%. Otra traba para el agricultor. En ese sentido, reflotar AGROBANCO es una idea positiva “siempre y cuando sea un banco de fomento y amigable al agricultor”. El gobierno ha anunciado 400 millones en créditos. En el Perú son más de 2.5 millones de agricultores (70% combina la actividad con la ganadería), por lo que el monto sería insuficiente. Hay mucho por trabajar.

Franja de precios para productos

La restauración de la franja de precios es otro anuncio de la Reforma agraria II. Se utiliza para estabilizar los costos de importación. Expertos como Saúl Durand refiere que ello es positivo, siempre y cuando se aplique a productos determinados, cuya producción interna no sea suficiente para abastecer el mercado local.

Hasta el 2015, solo cuatro productos era parte de la banda, el arroz, maíz, leche en polvo y azúcar. Durand refiere que estos deberían reponerse para no perjudicar al productor local, además de otros productos subsidiados como el algodón.