Euro digital: comenzó el debate por implementar una criptomoneda continental

Expertos señalan que el principal riesgo es la fuga de ahorrantes hacia esta nueva forma de moneda, que permite evitar las tasas de una cuenta clásica de depósito.

Varios países, como China y Estados Unidos, también trabajan en la emisión de sus propias monedas virtuales. Foto: ABC.es
Varios países, como China y Estados Unidos, también trabajan en la emisión de sus propias monedas virtuales. Foto: ABC.es
Economía LR

El Banco Central Europeo (BCE) dio luz verde este miércoles 14 de julio a la fase de análisis y de pruebas del lanzamiento de su criptomoneda, el euro digital, el cual podría ver la luz alrededor de 2025 y sumarse a los medios de pago a disposición de los ciudadanos del viejo continente.

Varios países, como China y Estados Unidos, también trabajan en la emisión de sus propias monedas virtuales.

“Una Europa soberana necesita soluciones de pago innovadoras y competitivas”, exhortó recientemente el ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz.

“La moneda del banco central estará en el corazón del sistema de pagos, reforzando la autonomía de Europa en esta era de monedas digitales”, declaró Fabio Panetta, miembro del directorio del BCE.

Alcances hasta el momento

De acuerdo con medios extranjeros, el euro digital permitirá a familias y empresas disponer directamente de esta moneda con una cuenta abierta en el BCE. Asimismo, promete un uso rápido, fácil y seguro a la hora de las transacciones.

La meta será “persuadir a los consumidores a pasarse a un nuevo medio de pago que no difiere mucho de los existentes en términos de trato y gama de servicios”, como Apple Pay o Paypal, consideró Heike Mai, economista del Deutsche Bank.

Posibles riesgos

Los expertos consideran que el BCE debe tomar en cuenta las inquietudes de los europeos sobre los riesgos para la protección de su privacidad, una prioridad surgida de una consulta reciente de la institución.

Uno de ellos son que los datos deben estar más protegidos con el euro digital que con los equivalentes propuestos por los prestatarios privados, asegura el BCE.

Pero el principal riesgo es la fuga de ahorrantes hacia esta nueva forma de moneda, que permite evitar las tasas de una cuenta clásica de depósito, lo que podría fragilizar a los bancos en la zona del euro.

Con información de AFP.