Jóvenes emprendedores: la mejor apuesta del Bicentenario

Prometedor. El paulatino alivio de restricciones ha permitido que noveles proyectos, ideados en la emergencia, se sumen activamente a la recuperación del consumo interno.

Unión. Amigurumi es la técnica japonesa de tejer fielmente peluches con ganchillo o croché. Foto: difusión
Unión. Amigurumi es la técnica japonesa de tejer fielmente peluches con ganchillo o croché. Foto: difusión
Esteban Salazar

Negocios concebidos durante la pandemia se afianzan al ritmo que dicta el desconfinamiento.

Puntadas de vida

Cuando Jenniffer Zanabria halló en los amigurumis una oportunidad para despegar junto a su madre, Antonia Berrío Mendoza, no lo pensó dos veces.

“No es la historia de la mamá que le enseñó a tejer a la hija. Ella siempre se había dedicado a trabajar y, aunque sabía tejer, no le dedicaba tiempo”, cuenta.

A su destreza con el tejido, se sumó la preparación profesional de Zanabria para la fotografía, atención al cliente y manejo de redes sociales para construir una marca fuerte, que cada día recibe mayor acogida en virtud al talento y trabajo coordinado de ambas. Así nació Wawamomi.

“Hay personas que perdieron a sus padres y hacen pedidos personalizados para tener un recuerdo de ellos. Hemos tenido incluso un pedido desde Escocia de alguien que quería enviarle a su novia aquí. Pero preparamos de todo”, relata.

Al igual que muchos otros microempresarios locales, ella también lamenta la falta de medidas económicas durante la pandemia, como una salvaguarda de hilos asiáticos, que protejan la industria textil local.

Sin embargo, los amigurumis de Jenniffer y Antonia no se limitan a personas o figuras animadas, pues en los últimos meses han incursionado en la preparación de modelos de mascotas fallecidas como recuerdo para sus familias humanas. El trabajo se ha especializado tanto que hoy son tres los confeccionistas en colaboración.

Actualmente, Wawamomi avanza a ritmo de cuatro amigurumis por mes. Los precios oscilan entre S/ 100 y S/ 170 dependiendo del tamaño, tiempo y complejidad de creación. Las prendas, antialérgicas, pueden ser usadas también por bebés.

“Ahora mi mamá me dice ‘tómame una foto’, se siente feliz con algo que yo no puedo creer que esté pasando. No lo había planeado así”, se yergue. Las puntadas que da la vida.

Unión. Amigurumi es la técnica japonesa de tejer fielmente peluches con ganchillo o croché. Foto: difusión

Conectarse con uno

Omnia es en latín para “todos”. Por eso, la razón social es Omnia conexiones, todos conectados. El proyecto de Ronny Malca y Cristhian Mayhuasca, pensado como una respuesta a la demanda de calidad alimentaria durante la pandemia, busca integrar las virtudes de los mejores cafés de Cajamarca, Cusco y San Martín en una sola marca.

El café molido fino de Omnia corresponde a la variedad arábica, procedente de la selva del Amazonas. Esta es la especie más ambicionada en el mercado internacional, gracias a su sutil equilibrio entre sabor y cuerpo. Normalmente, se recomienda que su cultivo ocurra por encima de los 1.200 msnm, por lo que las latitudes del Perú son un escenario más que propicio.

En un buen mes, Omnia puede colocar entre 100 y 150 kilogramos de café entre distintos canales de venta. A casi un año de creado, el emprendimiento de Malca y Mayhuasca ha logrado posicionarse en sus presentaciones de 250 y 500 gramos, con precios que van desde S/ 2 hasta S/ 38, una propuesta bastante accesible para el mercado en el que buscan crecer. A ello, se suma el aliciente de haber dado el salto hacia la formalidad.

“Con el tiempo, la rotación ha sido mejor. Antes, teníamos un trabajo-hormiga, de cliente a cliente, pero hoy llegamos a través de canales digitales y un punto de venta en Miraflores. Gracias a eso, varias puertas se nos han abierto”, revelan.

De hecho, la Junta Nacional del Café señaló que la pandemia afectó muy poco el consumo mundial y local del grano. Las exportaciones en la presente campaña se prevén en 4,27 millones de sacos, solo 2%. Alrededor de 70.000 negocios ligados a la gastronomía cerraron desde el inicio de la emergencia, y con ello apareció una nueva brecha para los proveedores.

“Muchas empresas cerraron y eso nos perjudica porque también nos quita mercado. Temas económicos, de licencia o salud hacen que cafeterías y restaurantes ya no estén presentes como canales de venta. El negocio del café está en venderle a un comercio, que es donde está la rentabilidad”, mencionan.

Con todo, no hay camino al éxito sin contratiempos. El siguiente paso para los dos jóvenes emprendedores es ampliar su portafolio con presentaciones de café en grano y filtrantes, además de ingresar al mercado de retails a partir de julio próximo, una apuesta bicentenaria.

“Planeamos tener una planta en Lima el próximo año y obtener la certificación necesaria para exportar, esa es nuestra siguiente meta a mediano plazo”, vislumbra Malca, mientras el humor de su taza, ahora vacía, termina de embeber la sala.

Cafeteros. La imagen de Omnia, cuentan Malca y Mayhuasca, es un perfil inca que refleja la natural “calidad y fortaleza de nuestra historia en un producto”. Foto: difusión

Siempre es un buen momento para emprender

La Junta Nacional del Café saludó en el 2020 emprendimientos como el de Omnia Conexiones, que coadyuvaron al mercado del grano aromático a mantener su demanda local e internacional.

Produce y Cofide lanzaron recientemente el Fondo de Capital para Emprendimientos Innovadores (FCEI), orientado exclusivamente a los denominados capital de riesgo (venture capital).

Lima ocupa el tercer lugar como capital en América Latina para el emprendimiento, según un nuevo estudio de la empresa Orbelo.

Entre enero y marzo del 2021 se registraron 21.673 nuevas empresas, informó Sunarp.

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